Fui madre (de cuatro) y sobreviví… aquí les digo cómo

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Como madre de cuatro hijos, y con el correr del tiempo, me he dado cuenta que nadie me advirtió, nadie me explicó y nadie me previno de la misión que me esperaba. Y es que la maternidad está exaltada como un evento determinantemente realizador en la vida de las mujeres.

Con el discurso de la naturaleza femenina y el instinto materno, muchas de nosotras dudamos de nuestra ambivalente experiencia a la hora de querer tener hijos y durante su larga y extenuante educación. Afortunadamente, en la actualidad la mayoría de las mujeres podemos integrar en nuestro campo de posibilidades diversos planes para conformar nuestro proyecto de vida personal.

No obstante, aunque todo va en camino de cambiar no dejamos de sentir –en el ambiente, en las canciones, en las miradas, y en las preguntas de nuestras propias mamás– la presión con respecto a la importancia de ser madres y las bondades de la maternidad.

¿Qué es ser madres?

Ser madre es una elección no una vocación natural ni un destino único. Todo ser humano nace de una madre, pero ninguna mujer nace con la vocación a la maternidad tatuada. Por eso, y como seres culturales más allá de nuestra estructura biológica, la maternidad no es una vocación femenina universal, menos aún un camino único de realización personal.

Independientemente del deseo, gusto, y competencia que cada mujer tenga para realizar y ejercer estas funciones, muchas mujeres, a medio camino, nos encontramos en una encrucijada de sentimientos, limitaciones y cansancios que nos hacen dudar de la decisión tomada años atrás.

Es que la maternidad es una entrega constante, un acto de dar vida con absoluta generosidad, y está bien, es una invitación a “estirar” nuestra estructura de carácter, a madurar y a dejar de lado el ego, pero en un mundo donde se privilegia la satisfacción personal, esta capacidad de dar (no desde la abnegación, pero sí desde la entrega y la renuncia a favor del otro)  es poco común.

 Para las mamás que no saben ser mamás

Dicho lo anterior, y con el objetivo de alejarnos de los mitos y las miradas de los otros respecto a nuestro papel materno, he pesando en cinco consejos que serán útiles para caminar juntas en esta experiencia, que cambia la vida.

*La maternidad no es un instinto ni un llamado de la naturaleza, es una decisión.

* Decidir ser madre nunca es una elección “pura” en tanto que se nos cruzan de manera consciente e inconsciente los mandatos sociales y las presiones de nuestro entorno que exaltan la idea romántica de la maternidad.

*La maternidad genera sentimientos encontrados de amor y odio, de suficiencia y de incapacidad y es normal. Pero una cosa es tenerlos y otra es actuar en detrimento de los hijos con conductas hirientes o negligentes.

*Uno puede no gustar de la maternidad y sí querer a sus hijos. Es más, se puede congeniar más con un hijo que con otro, manejar los sentimientos, y no lastimar su personalidad.

*Los hijos no necesitan una madre abnegada, víctima, sacrificada y de tiempo completo, porque su frustración –y no su experiencia de satisfacción –  será lo que más reciban de ella.

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CATEGORY: Bienestar, Familia, Mujer

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