¿PADEZCO ANSIEDAD?

Uno de los grandes males que aqueja a la humanidad es la ansiedad galopante que nos genera nuestro mundo acelerado. El cambio constante, la incertidumbre permanente y las altas exigencias de un mundo globalizado, tecnológico y digital nos impone marchas forzadas y estados sostenidos de estrés.

La ansiedad como emoción es una respuesta automática de anticipación ante alguno o varios estímulos que activan un mecanismo adaptativo de nuestro organismo y lo preparan para “luchar o huir”, su objetivo es siempre alertarnos para defendernos de algo o alguien.

Se acompaña de síntomas somáticos de tensión o experiencias emocionales desagradables. En su base está el temor de ser herido o de perder algo. Ignorarlo sería riesgoso. El problema es que, aún en casos de problemas imaginarios, la ansiedad se manifiesta igual.

La ansiedad varía desde una leve aprensión para presentar un examen, hasta el pánico que impide controlar incluso las funciones corporales. Entre estos dos extremos se encuentran las experiencias de miedo, irritabilidad, agitación, preocupación, impotencia, inseguridad, nerviosismo, tensión, cobardía, terror; todos ellos grados diferentes de una sensación de incertidumbre en cuanto a la propia seguridad.

 

Aquí te van algunos tips para mantener a raya la ansiedad:

1) Desarrollar la confianza en uno mismo. La confianza crece y se consolida reconociendo nuestras competencias y haciendo uso de ellas. Apropiarnos de nuestros logros nos refuerza la experiencia de agencia personal: “soy bueno y puedo lograr cosas”.

2) Aprender a gestionar tu mundo emocional. Manejar la presión, la ansiedad y el miedo, es una habilidad que se puede adquirir. Entender el sentimiento que está detrás de la ansiedad es de valor.

3) Manejo del estrés. El estrés es la respuesta del organismo a la anticipación del futuro imaginado como amenazante. Es importante centrarse en el presente y mirar a los logros que se espera conseguir, favoreciendo el sentimiento que generará la sensación de éxito. De nada sirve rumiar los errores pasados, pero sí distinguir aquello que se puede controlar y aquello que no.

 

La ansiedad nos pasa, pero no nos agota. Lo que pensamos y sentimos estando ansiosos quiere ganar terreno, hay que detener su avance y aceptar que estar ansiosos no ha de definirnos del todo, es solo una parte de nuestro ser.

 

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