El Chantaje Emocional

A veces disfrazado de seducción, a veces de dolor, toma tiempo detectar el peligro que implica caer en las garras del chantaje emocional.

 

Objetivo del chantajista

Una persona chantajista busca tener el control de la presa que elige para obtener de ella los beneficios que desee: dinero, sexo, cuidados, comodidades, y demás.

 

¿Qué conductas usa para ejercer su chante?

Promesas. “No quiero perderte nunca”. “Te querré siempre si te casas conmigo”

Palabras bonitas. “Me encanta como cocinas porque nadie tiene tu sazón”. “Nunca había amado a alguien como te amo a ti”

“Mejores” propuestas. “Deja de viajar con tus amigas porque en esas fechas ya tengo planeado que juntos crucemos el Atlántico”

Regalos. “No te puede ver este fin de semana porque me dediqué a buscarte este hermoso reloj”

Auto castigos. “Si me dejas me suicidaré”

Enojos.  “Eres muy tacaña, sabes cuánto te quiere mi mamá y no le llevaste el regalo que te dije” (Esto acompañado de malas palabras, muecas, amenzas)

Desprecio. “Desde que estudias no te interesas en mis conversaciones pues te sientes muy chingona. Prefiero hablar con mis amigos que contigo. Ellos sí me entienden.”

Castigo del silencio. “……………………..” Te deja de hablar cuando algo de lo que hiciste no le parece.

¿Cuál es este modus operandis del chantajista?

El chantajista despliega todas estas estrategias de maltrato psicológico complejas logrando tocar, al inicio de los intercambios o de la relación, el inconsciente de sus presas, prometiendo, a ese nivel profundo, que ellos van a satisfacer sus más intimas necesidades, deseos y anhelos, o bien haciéndolas sentir mal –culpables, temerosas, inseguras- si no acceden a sus demandas.

Esto no siempre se deja ver desde el inicio sino que una vez logrado el vínculo o el enamoramiento el chantajista empieza el maltrato psicológico y los sueños y promesas dadas se comienzan a evaporar.

 

Señales de alarma para identificarlo

Justamente hacer caso a lo que sientes y no caer en la confusión a pesar de que lo que diga parezca promisorio.

  • Sentir culpa por lo que le pasa con frecuencia.
  • Hacer cosas contrarias a la propia voluntad para que no se enoje o decepcione.
  • Temer permanentemente su reacción y su enojo.
  • Cansancio de tener que explicarle y justificar tus necesidades, deseos y decisiones.
  • Duda constante de que estás en lo correcto o estás equivocada.
  • Demolición emocional por la experiencia de falta de libertad y permanente estado de inquietud.

Pasos iniciales para la liberación

El primer paso a dar es evaluar si las promesas que hace son irreales de entrada: “te amaré siempre”, o imposibles dadas sus condiciones: “voy a comprar esa casa para tenerte como una reina” y no tiene ni trabajo.

El segundo paso es detectar el zigzag entre la adulación – “qué bien que compraste un coche ” – al desprecio  – “desde que no usas trasporte público te sientes de una clase superior” -.

Tras observar esto es importante rebotarlo con alguien que te conozca, te haya visto en este “ir y venir”, y te afirme constatando esta dinámica chantajista.

Finalmente habrás de descubrirlo y aprender a poner límites para ver si se ajusta a lo que necesitas, quieres y deseas o bien no tiene mayor futuro la relación.

  • “Acepto tu regalo pero no trabajaré contigo”
  • “Entiendo que tu querías que no fuera y eso te intimida pero no dejaré de ir!
  • Es muy útil la técnica de disco rayado es útil: “No gracias. No quiero”.
  • Usa frases cortas y difusas, mejor con tono humorístico e irónico.

 

Personalidades que hacen chantaje siempre

Existen tres tipos de personalidades que recurren al chantaje emocional:

  • Los narcisistas. Personas con delirios de grandeza, poder y bella que actúan con prepotencia y falta de empatía.
  • Los sociópatas o antisociales. Carecen de remordimiento y mienten con frecuencia.
  • Las personalidades border o límite. En ellas impera la inmadurez emocional, la dependencia, el miedo y la sensación de vacío. Pasan de una idealización a una devaluación del otro. Son muy victimistas y a veces amenazan con el suicidio.

 

¡Ojo! La única arma del chantajista es la misma persona chantajeada, si te desactivas la estrategia queda totalmente fuera de alcance.

 

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