En muchos de sus escritos, Rosario Castellanos, se refirió a la lamentable condición en que vivían sus contemporáneas, y a uno de los peores maleficios de la época: la soltería. Es cierto que muchas cosas han cambiado para las mujeres desde 1970, no es ninguna novedad decirles que durante cientos de años la mujer fue tratada como alguien inferior, cuya función básica era la maternidad. Una mujer sin hijos y sin marido era considerada un ser incompleto. Sin embargo, en todas las familias existía la “solterona” o la “quedada” que, como decía Castellanos, “se convertía en el comodín de la familia”. Sobre la vida de la soltera todos podían disponer, opinar y decidir.

“Raras y amargadas”

María Antonieta Barragán Lomelí señala en su libro Soltería, elección o circunstancia: “Las solas no son un conjunto de mujeres desdichadas, fracasadas, amargadas, neuróticas, radicales, anti hombres, absorbentes, ambiciosas, controladoras, desorientadas, desestabilizadoras, frustradas, deprimidas, infelices, inseguras, permisivas, intolerantes, y tampoco son las superinteligentes, las listillas, las quita hombres, las sabelotodo, las libertinas, las competitivas, las patéticas, las pobrecitas, las ninfómanas, las locas, las incontrolables, las busconas, las desesperadas, las deficientes emocionalmente ni las incompletas”.

De tal manera que durante mucho tiempo las mujeres soportaron matrimonios infernales con tal de no quedarse solas. Otras, se casaron con el que creyeron era la “última coca del desierto”, y las menos, se arriesgaron a vivir solteras

Divertidas y exitosas 

En la actualidad las cosas son distintas, ser soltera es una de las muchas opciones que tiene una mujer. En los últimos años, las sociedades han experimentado cambios: se han creado nuevos modelos de familia y nuevas maneras de hacer pareja: ¿por qué no se pueden vivir nuevas formas de soltería? Que las mujeres vivan con mayor libertad, da también un respiro a los varones, que ya no tienen  que jugar el rígido papel de proveedores o de cuidadores. 

Ser soltera hoy implica independencia económica, claridad de metas, fortaleza y seguridad; saberse valiosa y estar convencida de que con o sin pareja la vida se puede disfrutar. Algo que la mayoría de las personas que ha pasado periodos largos de soltería ha descubierto que ellas mismas son su mejor compañía.

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Transitar de una vida pensada para vivirse en pareja a una en soltería, implica retos importantes: primero, porque la vida misma tiene una serie de desafíos en su recorrido, y segundo, porque estos desafíos se acentúan cuando la cultura dominante sigue privilegiando la idea de que el matrimonio forevery la familia nuclear intactason los caminos de la estabilidad y el éxito.

Somos, inevitablemente, moldeados por el entorno en el que crecemos: familia, escuela, comunidad, sociedad, época histórica con sus consecuentes paradigmas en puerta, entre muchos otros aspectos. Sin embargo, hay que cuestionarse las propias creencias anquilosadas, de lo contrario, podrían repetirse los roles del soltero tradicional: triste, incompleto, y al servicio del trabajo o la familia porque no tiene una vida propia.

Pareja seduciendose

Superación de rompimientos amorosos

Muchas personas se integran a la soltería tras un divorcio, lo cual supone un desafío particular. No es lo mismo ingresara este estilo de vida tras un quiebre amoroso elegido, que como consecuencia de la decisión de la pareja (cuesta entender que para formar una relación se necesita la decisión de dos personas, pero, para terminarla, basta que una no quiera continuar).

Quienes son arrojados a la soltería por una separación no deseada, además de la frustración y el resentimiento que les produce su estado, albergan sentimientos de enojo, de depresión y de angustia que tienen que superar. No obstante, necesitan trabajar la inseguridad personal que produce sentirse dejado para hallar las virtudes de su nuevo estado civil. Asimismo, aquellos que deciden terminar con la relación, deberán aprender a manejar la dosis de culpa que su decisión implica. Para ambas partes, es un camino que necesita repararse y cada uno debe sanarlo por su cuenta.

Ciclos de cambio 

Para poder integrar una forma diferente de vida (fuera de la normatradicional) hay que estar dispuesto al cambio, tener apertura a la movilidad y la capacidad de soltar. Esto no significa que la soltería implique una sucesión de experiencias banales y poco comprometidas, más bien es el aplomo de vivir con intensidad y responsabilidad la experiencia elegida y tener el coraje de saber dejar ir cuando el ciclo de lo vivido llegó a su punto final.

Aceptación de la incertidumbre

Si bien la incertidumbre es parte de la vida de cualquiera, quienes viven en una pareja establecreen transitar un trayecto bien definido y un futuro asegurado (¡cuántos no se dan un frentazo cuando descubren que fíjate que siempre no!). A los solteros, en cambio, si bien planean, desean, emprenden y logran, los vi- sita con más frecuencia la estimulante (e inquietante) pregunta: “¿cómo será mi vida a lo largo del tiempo?.

En su diario acontecer experimentan más, esperan menos, planean hasta donde pueden el futuro, pero requieren aprender a tolerar una buena dosis de incertidumbre, y a aprender a vivir en paz en medio de la impermanencia.

Manejo de la soledad

La soledad tiene una pésima fama porque con frecuencia se la empata con la idea de aislamiento o desolación. El aislamiento (a diferencia de la soledad) es traumático: somos seres sociales que, de una u otra forma y con mayor o menor necesidad de convivencia, requerimos del intercambio con los otros, tanto para sobrevivir como para construirnos como personas. Es distinto estar solo y poder hacerlo (incluso disfrutarlo) contando con la posibilidad de interactuar, convivir, solicitar ayuda y dar cariño, a no tener a quién recurrir en caso de desear compañía o necesitarla.

Por otro lado, la desolación tiene que ver más con la interpretación que le damos al hecho de no tener pareja (y a veces hijos), desde la visión de la cultura dominante. Pero, independientemente de que decidamos estar con alguien, ser padres o no, aprender a vivir en soledad es tarea básica para cualquier ser humano. Es en la soledad donde nos relacionamos con nosotros mismos, donde construimos la autonomía necesaria para crecer y el espacio donde planeamos quienes queremos ser.

 

Construcción de redes sociales

Puede ser lastimoso y frustrante querer seguir encajando en antiguos grupos que se sostienen en estilos de vida que invisibilizan la vida en soltería, de ahí la necesidad de soltar espacios que restan más de lo que aportan, al tiempo de construir nuevos ambientes que respondan a la persona que son en su presente.

Sobra decir que un soltero ajeno al mundo virtual queda fuera de infinidad de intercambios y encuentros propios de la soltería: ¡los solteros están en las redes! Así que a navegar en ellas.

Incorporar el error

La libertad que tienen los solteros facilita el despliegue de vivencias que se construyen a base de “prueba y error”: experimentan más, se equivocan más, pero aprenden más. Sin embargo, aceptar los errores y continuar requiere de un trabajo de seguridad personal, de medir los riesgos, y de capacidad de recuperación.

Es reto especial de los solteros aprender a no vivir como fracaso los errores que, inevitablemente, se cometen en el camino.

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Tiempo de lectura tres minutos…

En estas épocas de pandemia la mayoría de las personas han enfrentado diferentes problemas. Desde lo económico, familiar, social, la pareja, hasta lo laboral. Estos nuevos retos no sólo repercuten directamente en la salud  física, sino en el estado emocionalEl distanciamiento y aislamiento social ha provocado miedo, angustia, ansiedad, frustración y estrés en la población. Estas emociones provocan una desestabilización que si no se atiende de forma directa podría provocar consecuencias a largo plazo.

Secuelas del deterioro emocional

No atender las alertas del desgaste mental trae problemas no sólo para el individuo, también para la sociedad. Se ha detectado que el último año ha aumentado el nivel de consumo de bebidas alcohólicas, el consumo de sustancias estupefacientes, la disfuncionalidad familiar, la separación de parejas. La experimentación de las emociones no es un conflicto en sí, el problema se presenta cuando éstas no son canalizadas adecuadamente y empiezas a afectar la conducta.

Las dificultades se agravan cuando la afectación se vuelve un ciclo, es decir, cuando las emociones provocadas por la situación de la pandemia generan problemas y estos problemas impactan una y otra vez en nuestra psique. Entonces la vida se experimenta con mayor intensidad.

¿Por qué ha aumentado el desgaste de la salud mental?

El ser humano es un ser social que necesita de la convivencia para desarrollarse. En ese sentido la cuarentena cambió por completo la forma de relacionarnos, y el escaso nivel de inteligencia emocional que tenemos no ayudó en mantener los vínculos a larga distancia. En este año de encierro desaparecieron del horizonte la autoestima, el autoconocimiento, las habilidades sociales, la autoregulación y la empatía, y eso nos ha aislado aún más. ¿Pero por qué no pedimos ayuda?

La población en general no ha tenido una educación emocional; es decir la salud mental no forma parte prioritaria de la sociedad, por lo tanto, cuando se presenta un conflicto de este tipo no se atiende con especialistas. Además  la ayuda psicológica ha llegado a ser estigmatizada, al punto que las personas que solicitan asistencia psicológica comúnmente son señaladas como locas o inestables.

¿Cómo atender nuestra salud mental?

Para atender un problema, es necesario iniciar por concientizar el problema. Visualizar nuestro desgaste emocional y conflictos psicológicos nos ayudará a hacernos responsables de generar una solución para sanarlo. Aquí les brindamos algunos tips para afrontar de manera adecuada la situación.

  • Analizar qué emoción es más recurrente: es hora de ponerle nombre a nuestros sentimientos.
  • Poner atención en los pensamientos: nuestros pensamientos pueden ser la principal causa de que experimentemos ciertas emociones, es necesario saber cuáles son recurrentes en nuestros días.
  • Externar nuestra experiencia: compartir nuestra principal angustia con las personas en las que más confiamos nos ayudará a canalizar las emociones. Busquen una red de apoyo.
  • Realicen actividades placenteras: mantenerse ocupado, le ayudará al cerebro a no pensar tanto
  • Solicitar ayuda especializada: Tener un apoyo profesional nos brindará las herramientas necesarias y correctas para ir sanando nuestra salud mental.

 

Cuídate, ese es el mejor síntoma del amor propio.

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    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

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    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.