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En el caso de las relaciones de pareja, los cambios que vemos en cuanto a sus dinámicas tradicionales no tienen que ver sólo con las propias historias de familia e infancia, la psique personal, o la buena o mala elección de la pareja. Sin duda estos factores tienen su influencia, pero existe un alto componente social que impacta esta transformación amorosa y la duración de las relaciones de pareja.

Retos que viven las parejas en la actualidad

  1.   Antaño los matrimonios eran concertados, y se daban para sostener a las clases sociales, a las castas. Era un deber moral el acatar las decisiones familiares; así, las personas honorables cumplían tanto la función que se les asignaba como el rol que les correspondía en su comunidad. El amor y el erotismo no eran elementos que entraban en juego para tomar la decisión de contraer matrimonio.
  2.   Las personas se casaban para sobrevivir, literalmente: reproducirse y producir. El tema de tener pareja no era cuestión de amor, enamoramiento y atracción física, sino de sobrevivencia. Hoy los avances tecnológicos y sistemas industriales han facilitado la producción, por tanto se puede vivir solo, sin un “clan”.
  3.   Ha surgido una individualización de los estilos de vida, en la cual se privilegian las necesidades personales a las comunitarias, por tanto existe una mayor conciencia de qué quiero yo. Las personas, poco a poco, están dejando atrás las seguridades tradicionales.
  4.   Poseemos un mayor sentido de identidad. A partir de estas experiencias, se crea una nueva ética basada en el principio de los “deberes con uno mismo”,incluida la felicidad como deber. Surge un mayor reconocimiento o sentido de valor propio, una alta valoración de la libertad y la autonomía, así como una búsqueda constante de la equidad.
  5.   La sociedad se ha sexualizado, entendiendo esto como que la sexualidad ha dejado de ser tabú para ser un componente importante de la vida cotidiana. El cuerpo puede y busca evocar la sexualidad y el erotismo, expresarlos y despertar el deseo en otras personas. Sentir atracción sexual por otra persona es un “must” para sostener una relación y, aunado a esto, buscamos experimentar más, conocer más.
  6.   Psicologización de las elecciones amorosas. También con la aparición de la psicología surge la psicologización de la vida y la preponderancia del mundo afectivo: se intensifican los proyectos que tienen altos matices emocionales. “¿Qué sientes?” “¿Qué dicta tu corazón?”, son preguntas obligadas; antes los sentimientos tenían una menor importancia.
  7. Con la pérdida de las identidades sociales tradicionales, surgen en el centro de la privacidad las contradicciones de los roles de género entre hombres y mujeres. La lenta pero sostenida relajación de las estructuras de género sociales ha abierto nuevos retos y posibilidades para los varones. Algunos han aceptado los cambios y se van adaptando de a poco; otros tantos se niegan a abrirse a esta nueva perspectiva.
  8. Mercado Laboral: quien habla de la familia, tiene que hablar también de formación, profesión y movilidad. No todo lo decide la pareja al interior, hay un contexto que no ayuda porque existen dos agendas individuales que luchan por sobrevivir. La cuestión laboral representa en muchas ocasiones una dificultad para el sostenimiento de la pareja.

Aún así, es momento de repensar el amor, dejando atrás aquellos relatos de caballeros, dragones y princesas, llevándolo a nuevos horizontes, en los cuales la experiencia de amar sea una forma -entre tantas- para construirnos como humanos, en toda la extensión de la palabra.

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