First Date

Escrito por: Tere Díaz

Tiempo de lectura: 6 minutos

 

Hoy menos que nunca se organizan esas presentaciones formales, “almidonadas” y llenas de expectativas, pero aun así un primer encuentro –pactado, planteado, o simplemente “ocurrido”- requiere el despliegue de una serie de recursos personales que faciliten que el intercambio sea el inicio de “algo”.

 

Es que ligar es mucho más que conseguir que alguien llanamente se fije en ti o que se enamore como en cuento de hadas; es inclusive más que lograr una conquista para una buena noche debajo de las sábanas. Ligar es, a mi juicio, conseguir que alguien que te interesa, se interese también por ti. Y para que eso suceda no hay fórmulas mágicas, ni secretos ocultos: es más una cuestión de práctica y autoconocimiento.

 

¿Cómo romper el hielo?

 

Iniciar con preguntas, más que discursos acartonados, y adoptar una genuina escucha siempre es una receta que funciona. A todos nos gusta que nos presten interés: la mirada de los demás sobre nosotros –genuina, respetuosa, abierta- nos permite sentirnos tratados de manera singular. Por eso es importante “romper el hielo” con preguntas, “derretir el espacio” con escucha, y prepara el “ir y venir” con genuina curiosidad.

 

¿Qué tengo que considerar en una primera cita?

 

La decisión de poner en juego el conjunto de tu personalidad. Si bien para tener éxito en cualquier encuentro se requieren ciertas habilidades sociales que en algunas personas son recursos innatos, también existen estrategias que se pueden perfeccionar.

 

1. Sé auténtico. Corre el riesgo –de forma oportuna- de decir lo que te gusta, de negarte a lo que no te agrada, y de compartir lo que piensas. Cero falsedades.

2. Promueve el intercambio. El otro es un sujeto, no un objeto de tu show. Para ser atractivo no necesitas pavonearte, manipular ni dar cátedra de tu valor. Para esto, haz preguntas, pero no interrogues.

3. Ejercita el don de palabra. Hay que tener algo inteligente que decir y quererlo compartir. La idea no es hablar mucho sino hablar bien. El don de palabra incluye el escuchar atentamente.

4. Cuida tu apariencia. Se trata de sacarte el mayor partido.

5. Genera cierta intimidad. Muestra algo de ti. Compartir ciertas vulnerabilidades -sin excesos- hace estimulante y significativo el encuentro.

6. Sé positivo. Cultiva el buen humor y no te victimices (¡las víctimas aburren!).

7. Roza con la mano, toca su brazo, levemente, de forma no sexual. Acércate y aléjate. Juega con cierta proximidad física para mostrar que no temes al contacto, sino que estás abierto a él.

8. Genera estados emotivos de relativa intensidad que hagan del encuentro algo conmovedor. Obvio no te excedas con histrionismo ni actuaciones histéricas.

9. Pon límites. Estos invitan a explorar, a ir más allá. No hay nada menos atractivo que un triunfo seguro.

10. Haz uso de experiencias sensoriales. Estimular los sentidos con aromas, colores, música, sabores, promueve la atención y facilita la conexión.

11. Muestra cierto matiz transgresor. “Reta” al otro, invítalo a vivir una cierta desobediencia, algo de riesgo. La corrección política es eso, correcta, pero no seductora.

 

Todo está en ti

Todo esto fluye mejor si trabajas en tu seguridad personal. Conocer tus competencias y tus limitaciones facilita el adecuar tus aspiraciones a tus posibilidades haciendo de tu mejor parte tu mayor parte.

 

Y antes de intentar gustar pregúntate: ¿me gusto yo a mí? La capacidad de disfrutarse a uno mismo y de ofrecerse al otro para ser disfrutado es una pieza clave para tener en potencial en encuentro inicial. Es por esto que resulta muy importante conocernos mejor, saber qué esperamos de los demás, pero sobre todo, tener claro quiénes somos y qué podemos aportar a los demás.

 

Cuéntame, ¿cómo han sido tus experiencias en primeras citas? Te leo

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