Relaciones sexuales: lo bueno y lo malo

Escrito por: Tere Díaz

Tiempo de lectura: 6 minutos

 

La sexualidad, sin duda, es parte fundamental en la vida de la mayoría de nosotros. El sexo también es una forma privilegiada de crecer como personas; sin embargo, no todos nos desenvolvemos de la misma manera a la “hora de la hora”. Por esto, hoy, en lugar de hablar de reacciones fisiológicas del sexo, el tema a tratar es ver los efectos después de tener un encuentro sexual.

Son muy distintos el buen sexo y la satisfacción sexual. El primero se puede tener si los cuerpos se atraen, hay una buena dosis de deseo, hay experiencia sexual previa y se ajustan en ritmo y logran una buena respuesta sexual. La segunda tiene que ver con una relación que complementa más áreas además de la corporal y que suma el acoplamiento sexual duradero: sintonía en frecuencia, repertorio, sensación de reciprocidad, respuesta sexual y respuesta post sexual.

Las personas con el tiempo tendemos a evolucionar en lo sexual: generalmente se exploran conductas convencionales en un inicio y el tiempo nos pide ampliar nuestro repertorio sexual. Y en este transitar nos podemos encontrar con efectos tanto positivos como negativos.

 

¿Qué favorece que una relación sexual sea satisfactoria?

1. Amor: sin duda el mayor afrodisiaco, aunque la respuesta sexual no sea siempre un orgasmo, es el enamoramiento. Pocas cosas son tan estimulantes y generan tal sensación de comunión y por tanto de deseo sexual que el estar enamorado. En este estado, la relación sexual es en términos generales muy satisfactoria.
2. Un encuentro más allá de lo sexual: también puede haber relaciones casuales que dejan buen sabor de boca. Es decir, podemos tener buen sexo de una sola noche pero hacer de la experiencia algo relevante, enriquecedor, acompañador y no banal.
3. “After-sex”: si nunca se llega al clímax, pues al tiempo será todo menos relación sexual. La necesidad de practicar ciertas muestras de afecto sintónicas después de alcanzar el orgasmo facilitará o dificultará la satisfacción total y la disposición para los próximos encuentros.
4. Vinculación: el buen sexo vincula, y el buen vínculo facilita el buen sexo y la satisfacción sexual. Te quedas con las ganas de volver a encontrarte, de acercarte, de pertenecer de alguna manera a la vida del otro.

Efectos negativos de una relación sexual

1. Vacío: cuando no es una decisión consciente sino que se da tras una relación con altas dosis de alcohol u otras sustancias. Pasado el coito la persona puede verse al lado de alguien que quizás ni conoce y viene a la sensación de vacío, probable sensación de repulsión y querer salir corriendo.
2. Manipulación: a veces cuando la urgencia sexual es mucha, y las estrategias de “conquista” tienen que ver con la manipulación y el uso del otro como objeto, aunque la respuesta sexual y el desahogo sea bueno, la sensación de uso, abuso y vacío pueden aparecer.
3. Exceso: el sexo casual puede tener un efecto rico y estimulante, de vez en vez… pero es como comer de vez en vez fast food; cae rico y es novedad, pero que ese sea tu repertorio alimentario, será pobre e insuficiente.
4. Culpa: cuando uno experimenta conductas que le parecen “incorrectas”. A veces nos sentimos culpables porque traicionamos un código ético, hacemos algo que atenta nuestra integridad o la del otro y consideramos que se hace por el hecho de complacer a los demás.
5. Miedo: el tener sexo por miedo (a ser abandonado, sustituido o a un acto de violencia del otro si te niegas) o por obligación, atrofia en muy corto tiempo el mecanismo del deseo y la respuesta sexual. Además, ataca a la autoestima: deja la sensación de traicionarte al no saber poner límites.
6. Frustración: el no expresar durante la relación sexual lo que deseas, te gusta o necesitas, puede dejar al final una sensación incompleta; depender de “la pericia y buena voluntad” del otro para lograr tu satisfacción y no recibir lo que necesitas puede llevar a la frustración. Recuerda que el orgasmo es de quien lo trabaja.

 

En conclusión…

Al final, conocernos mejor, saber qué queremos y hasta dónde llegan nuestros límites es fundamental para ejercer un respeto hacia nosotros mismos y hacia nuestra pareja. La práctica del buen sexo genera vínculos, por eso los encuentros casuales pueden devenir –si nos salen bien- en pasiones formidables.
Así que aplícate –conversa, consulta, experimenta, cuestiona, da un paso más allá-, porque lo sexual SÍ importa…

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