La asertividad: una virtud inadvertida que todos debemos tener

Alguna vez nos han gritado y hemos gritado. Ya sea porque cometimos un error y el otro no lo tomó bien o porque nuestro interlocutor piensa que la confrontación directa y (escandalosa) es la mejor manera de resolver problemas. Sea cual sea el caso, y bajo el entendido de que lo único que podemos cambiar es a nosotros mismos, los invito a preguntarse ¿Y yo cómo reacciono ante las dificultades de comunicación que se presentan en la vida cotidiana? Pues bien, para eso está la asertividad.

De agresivos y pasivos

 Hay quienes simplemente odian la confrontación y como respuesta a los gritos bajan la cabeza y guardan silencio. Piensan que todo lo que sucede a su alrededor es su culpa y no son capaces de expresar su punto de vista. A este grupo se les conoce como pasivos.

Por su parte, existen otras personas que ante el enojo ajeno responden con más enojo. Para ellos el enfrentamiento es más bien una oportunidad de ganar. No sólo no están interesados en convencer o en persuadir sino que durante la pelea no muestran ninguna empatía. A ellos se les cataloga como agresivos.

 Les tengo que confesar que ni los pasivos ni los agresivos la pasan bien. Afortunadamente, para todos los que vivimos en este planeta, existe un punto medio; se llama asertividad.

Hablemos de asertividad

Digamos que la asertividad es una habilidad que nos permite expresar un punto de vista con la mayor efectividad posible. Su finalidad no es convencer a los demás de que tenemos razón, sino ayudarlos a comprender por qué pensamos y sentimos como lo hacemos.

Y es que hay que tomar en cuenta que generalmente no decimos —ni debemos decir— todo lo que pensamos. Sin embargo, hay momentos y espacios donde ocultar los verdaderos pensamientos y sentimientos puede tener consecuencias negativas. Como cuando preferimos callar porque es complicado expresar lo que sentimos y pensamos. Esto hace o que no busquemos ayuda o que escupamos de una forma inadecuada nuestras emociones.

Dicho eso, la asertividad no es fácil de lograr, de hecho requiere valentía, honestidad con uno mismo y sobre todo humildad. Para conseguirla tenemos que amar la verdad ante todas las cosas, incluso cuando ésta puede afectar nuestra imagen ante los demás.

¿Cómo lograr la asertividad?

 Para ejercitar esta gran virtud hay que mantener nuestra comunicación en el sitio adecuando.  A propósito de esto aquí les dejo cuatro consejos que serán útiles para conducirnos de una manera apropiada con los demás y sí empezar a ser asertivos.

Entender el justo medio: Tenemos que aprender a no descargar nuestras frustraciones con las personas que nos rodean, pero también hay que evitar tragarnos los desechos tóxicos que los demás ponen en nosotros.

 El respeto al derecho ajeno es la paz: Busquemos la manera de expresar pensamientos, sentimientos y creencias de una forma abierta, directa y congruente, sin violentar los derechos de los demás.

 Tengamos una actitud abierta al aprendizaje: La conducta asertiva se desarrolla a través de la humildad. Sólo si estamos conscientes de nuestras limitaciones, seremos capaces de aceptar que la postura de los demás no tiene por qué coincidir con la propia.

Aprendemos a negociar: Esta actividad no sólo enriquece habilidades sociales, como la empatía o el diálogo, sino que nos permite encontrar el bendito punto medio entre lo que piensa el otro y lo que se desea. Una buena negociación hará que todas las partes se sientan ganadoras.

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