Los 7 conflictos típicos de las parejas actuales

Los 7 conflictos típicos de las parejas actuales

Escrito por: Tere Díaz

Tiempo de lectura: 5 minutos

Es evidente que hoy lo que requieren las parejas para estar satisfechas dista mucho de lo que necesitaban los matrimonios de antaño. Comenzando porque antes había un acuerdo único de pareja, el matrimonial, con esquemas bien planteados, roles establecidos y objetivos que todos conocían. Hoy existen diversas formas de vivir el amor con acuerdos y formatos diversos que son poco claros y pocas veces explícitamente acordados.

Actualmente, además, la sociedad exige que las parejas funcionen de manera casi perfecta. Aunque el divorcio o la separación son cada vez más comunes, el ideal de “todo lo tendrás con ella, todo lo colmarás en él” además y de preferencia “por siempre”, es una expectativa imposible de lograr. 

La mayoría de las parejas discuten por:

1. La intimidad.

Ser íntimo es la capacidad de develarse o mostrarse al otro compartiendo el mundo interno: sentimientos, temores, anhelos y su vulnerabilidad. Los problemas aparecen cuando, en la relación, no se origina un ambiente en el que ambos se sientan seguros para expresar sus sentimientos y temores. 

2. Roles rígidos.
La pareja ha evolucionado de un modelo único matrimonial donde a la mujer le correspondía ser la provedora de afectos, la mujer sumisa, receptida, entregada (a veces asexual), encargada de lo doméstico y la crizana, y el hombre el provedor,  frío emocional, activo, protector, encargado de los asuntos “importantes” y no de las “nimiedades” emocionales y doméstica. 

3. El compromiso. 

Toda relación, hasta una cana al aire, tiene un nivel de compromiso. Se confunde el compromiso muchas veces con la definición de la relación y con las dudas que se generan acerca del tipo de vínculo que une a las dos personas surgen acerca del vínculo que une a la pareja. 

4. La diferenciación
Diferenciarse es atravesar el proceso que nos constituye en individuos autónomos, distintos a nuestra familia de origen. Esto no significa romper con nuestros orígenes o distanciarnos de nuestros padres, pero sí conquistar la autonomía.  Y la autonomía no es solo la independencia económica – si bien la implica y requiere – sino la posibilidad de elegir con base en la propia escala de valores, propios deseos, necesidades, gustos, e intereses. elegir.

Una persona diferenciada es libre para construir una pareja libre y tiene la posibilidad de estar presente para su nuevo nucleo familiar sin descuidar a sus padres y hermanos.

5. La pasión

Hoy las parejas esperan una particular experiencia sensorial, intensa, sexual, sensual y pasional. Pero lo que más se afecta con el tiempo es el deseo sexual. Generalmente los primeros años aunados al conocimiento mutuo y al enamoramiento incluyen grandes dosis de pasión que con el tiempo, las rutinas y el mutuo conocimiento se atenúa sin que esto signifique que te tenga que terminar sino transformar. 


6. Cercanía – Distancia

Por razones diversas – usos y costumbres, carácter, idea del amor, estilo de apego entre otras – las personas necesitamos diferente cercanía y fusión con nuestra pareja: algunos requieren de un compartir casi todo en cuanto a actividades, cercanía física, compañía constante, comunicación abierta y permanente, etc. y otros son más individualistas buscando espacios privados, tiempos a solas, actividades consigo mismo. 

7. El poder 

El poder se juega siempre en cualquier intercambio humano. Y no es malo siempre que se use para construir. El poder sirve para lograr cosas, acceder a espacios de crecimiento, y hacer el bien. Pero quién tiene más poder tiene privilegios y por tanto tiene  siempre tiene más responsabilidad.

Cuando se pierde la equidad en la relación y con ella la opción de elegir libremente puede darse el abuso y el resentimiento. Quién tiene menos poder tiene menos “cartas” para jugar, posibilidades de decidir y o de “salirse del juego”

Efectos de estos problemas.

La imposibilidad de visibilizar estos asuntos, cuestionarlos y ponerlos sobre la mesa para manejarlos, generan interacciones de pareja cada vez más centradas en la lucha de poder, en la crítica y desacreditación hacia el otro, en la frustración y por tanto en el desgaste de la relación. 

La posibilidad de resolver lo que tiene solución y de negociar y manejar lo que no tiene solución es la clave para que las parejas logren convivencias satisfactorias, duraderas y que apuesten al apoyo y crecimiento de cada una de las personas que la constituyen.

Nunca está demás consultar individualmente, o en pareja.

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