Escrito por: Tere Díaz

 

Tiempo de lectura: 7 minutos

 

Pareciera que lo que  más lastima a los hijos en un divorcio y una separación no es el dolor de que la familia nuclear se convierta en una familia binuclear, lo cual sin duda es un reto y tiene pérdidas y dolores para todos: los hijos, los padres, los familiares, los amigos cercanos y, a veces, hasta para la mascota. Este duelo se supera oportunamente si se recorre un sano proceso de recuperación. Sin embargo, lo que es difícil superar siendo hijos es el ataque constante, el rechazo continuo, el enjuiciamiento cotidiano, las agresiones de ida y vuelta y sobre todo las triangulaciones que hacen la madre o el padre para usarlos como “piezas de cambio”, cuando ellos mismos como adultos no superan la separación o el divorcio y sólo tienen “deseos de venganza”.

Hay casos de separación en los que no era un mal padre, pero sí una muy mala pareja, y que como tal pudo haber sido abusivo, desconsiderado, descuidado con la madre de los hijos. Este escenario genera en los hijos un conflicto de lealtades pues ellos quieren a ambos progenitores. ¿Cómo voy a querer a mi papá que sí me cuida y que me hace bien si lastimó a mi mamá?

Hacernos cargo de nuestros malestares con respecto a la separación y al ex, y liberar a nuestros hijos de tener que “tomar partido” por uno o por otro, es una forma de evitarles dolores y problemas que no tendrían que ser parte de un duelo normal ante una separación.

1. Tu hijo o hija no tiene que ser tu aliado  

Hay que entender los niveles jerárquicos que tienen los sistemas familiares, en la que los distintos miembros ocupan diferentos posiciones: esposo y esposa, papá y mamá, hermano/hermana, hijo/hija. Cuando a un hijo lo colocamos en el sistema parental o conyugal  para hacerlo aliado o cómplice de uno de los progenitores y así atacar a la expareja, o bien le damos funciones que tenía el padre o madre, y lo estamos privando de su lugar de hijo en el que no le corresponde resolver sino ser escuchado y cuidado.

 

2. ¿Cómo reacomodar el sistema familiar tras una separación? 

Cuando el padre es un buen padre y  el hijo no está en riesgo con él, sino que por el contrario, se beneficia de su presencia y compañía, más allá del enojo que a ti como madre te genere su vínculo, has de hacerte responsable de tus propios sentimientos y problemas, para no interferir en aquella relación. Esto no significa que debas ocultar a tus hijos tu dolor, que niegues que estás en un proceso de aceptación, o que tienes asuntos que resolver con su padre, pero ellos deben saber que esa tarea te corresponde hacerla a ti y que estás trabajando por resolver y sanar.

Descargar de manera verbal o física,  el dolor que tu expareja te causo a ti en tus hijos,  para que ellos tampoco quieran al padre sí genera trauma, sí genera  daños que superan el proceso normal de recuperación tras un divorcio o separación.

 

Entonces, los hijos que ven a sus padres comportarse de manera madura y responsable, como equipo –o al menos no como adversarios- tienen un mejor desarrollo emocional y mental, tienen más estabilidad para generar buenas relaciones sociales.

¿Consideras que la relación qué llevas con el papá de tus hijos tiene áreas de mejora? ¿Qué cambiarías?, no olvides que, de considerarlo pertinente, siempre puedes buscar apoyo en un terapia para trabajar el como tú te sientes al respecto y mejorar la situación para ti y tus hijos.

Por aquello de los festejos de la escuela…

Escrito por: Tere Díaz

 

Tiempo de lectura: 5 minutos

 

1. Empecemos por normalizar que hay muchos modelos de familia

 

Estamos siendo testigos de una evolución de las familias, aunque todavía se privilegia la normativa heteroparental (familias  de un papá, una mamá, hijos e hijas), no podemos negar que hay otro tipo de familias. Y para poder normalizar una situación como la ausencia de una figura paterna en las celebraciones, hay que ser capaces de entender esa diversidad de modelos y eliminar la vergüenza o culpa que podría existir en aquellos festejos que tienen una gran carga emocional y social, como el Día del Padre.

 

2. Distinguir las causas por las que falta un papá en el hogar

 

Es importante considerar las razones por las cuales  en determinada familia no hay un papá. No es lo mismo la explicación y el manejo en una familia en la que la madre eligió serlo por inseminación artificial, donde en vez de un padre hay un donador, que el caso en el que la muerte del progenitor dejó a una mujer en estado de viudez a cargo de los hijos. En ambos casos es relevante que la comunicación sea clara con los hijos para que puedan entender la configuración particular y única de su familia, así como atravesar los retos que su situación implica.

 

Cuando, por otro lado, hablamos de un padre ausente –por abandono, migración, o por alguna otra razón en la que no hay forma de tener contacto con él- es necesario que, de acuerdo a la edad del niño o niña, se le de una explicación puntual y realista sobre el motivo de la ausencia, un acompañamiento emocional para procesar la noticia, así como -si es posible, oportuno y constructivo dependiendo del caso ver la posibilidad de localizarlo, sin dejar de  preguntársele al niño si le interesaría tener contacto, verlo, llamarlo, escribirle una carta, etc. Para este último caso se debe advertir y prever los diversos resultados que puede tener ese esfuerzo: que el papá tal vez no responda, o que pueda causar una desilusión, o tener una respuesta no ideal.

 

Lo más importante en estas situaciones es no poner en riesgo la integridad física o emocional del hijo, hay padres cuyas cercanía, en caso de localizarlos, resulta más dolorosa y peligrosa que edificante, y en tales casos o en aquellos en el que el papá no responde, mostrarles desde la experiencia, la inaccesibilidad del papá.

Es central tener el criterio, y si es necesario, pedir ayuda profesional, para poder orientar al pequeño en las mejores acciones que tomarán como familia para conocer, entender y  aceptar cualquiera que sea el descenlace y  la realidad.

 

3. Genera grupos de crianza adecuados a tu tipo de familia

 

Vale la pena decir que para los niños con familias uniparentales es importante construir redes de apoyo que se conviertan en grupos de crianza compartida, y sin abdicar a la responsabilidad de ser una madre soltera, propiciar más vínculos emocionales con tíos, abuelos, amigos que cubren el rol de acompañante para que el cariño y el crecimiento del hijo o hija no se centre en una sola persona, y que cuente con apoyos y contenciones que sumen a su capital social y emocional.

 

¿Te pareció útil este post? , abro hilo: ¿Qué practicas te han funcionado al explicar a tu hijo o hija la ausencia de su papa? ¿cómo has logrado minimizar la carga emocional en las celebraciones del día del padre para tu hijo o hija que no cuenta con esa presencia?

  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.