Límites y consecuencias en la crianza sana

Si consideramos que la vida misma trae consecuencias ante los actos que realizamos, antes de pensar en cómo castigar a nuestros hijos si se portan mal, debemos revisar que consecuencias se derivan del incumplimiento de ciertas órdenes y de la realización de ciertas acciones. Hablemos de Límites y consecuencias en la crianza sana.

Si bien, el método de las consecuencias permite que el niño aprenda de la realidad de los eventos naturales y sociales, en vez de aprender de la imposición arbitraria externa. 

Las consecuencias podríamos describirlas en dos ámbitos:

  • Consecuencias naturales: responden al orden natural de las cosas. Ej. Un niño  no quiere ponerse un sweater y como consecuencia pasa frío, tira una vaso de agua y como consecuencia la tiene que limpiar, no lleva su lunchera y pasa hambre…
  • Consecuencia lógica: responden al orden de lo social, a los derechos de los demás y al respeto mutuo. Ej. Un niño no coparte, cuando el pide algo no se le coparte, muerde a sus compañeros y no lo invitan a las fiestas, habla con gritos y faltas de respeto, no se le hace caso.

Este método hace responsables a los niños de sus acciones, nosotros no somos los que lo castigamos, ellos propician con sus conductas determinadas consecuencias y han de asumirlas. Este método favorece la reflexión y la toma de decisiones, así como la responsabilidad de asumir las consecuencias de las mismas. De este modo, las consecuencias de decisiones inadecuadas tiene relación directa con el acto que el niño realizó. Este método refuerza la motivación interna y el camino hacia la autodisciplina. 

Límites y consecuencias en la crianza sana. La importancia de los límites 

Los límites flexibles, humanos, consistentes y adecuados al cambio, lejos de someter a los niños, lo liberan, son fuerzas vitales muy influyentes en la vida familiar que facilitan el crecimiento en vez de coartarlo. Además, la falta de límites genera en los niños  inseguridad pues  ellos no saben hasta dónde y qué pueden realizar sin riesgos.

Los límites  deben ser claros, congruentes y consistentes El beneficio de éstos es que dan al niño seguridad, pues le indican los parámetros dentro de los cuales puede moverse con libertad. La libertad excesiva vuelve inseguro al niño, la disciplina le quita la responsabilidad que es incapaz de asumir para que tome la propia de su edad pues él no tiene la preparación, el juicio maduro y la experiencia para manejar muchas situaciones que de hecho le producirían ansiedad. 

Finalmente, hemos de explicar a nuestros hijos el por qué de ciertas órdenes y las consecuencias que vendrán ante sus conductas. Estos límites han de ser: 

  • adecuados a la edad
  • claros
  • explícitos
  • viables y… 
  • consistentes. 

Y claro ¡disciplinémonos nosotros si queremos disciplinar!

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