Madres de ayer, hoy y mañana (consejos de todos los tiempo)

No son pocas las académicas y autoras que se han interesado en las investigaciones de género, dedicando su obra al estudio de la mujer y particularmente a la maternidad y su evolución a lo largo de la historia.

El resultado de estas investigaciones nos revela que los mitos de la maternidad se han movido en el tiempo y aunque a veces nos da por pensar que el presente es todo, en realdad, el 10 de mayo tenemos que celebrar, antes que otra cosa, la diversidad de experiencias maternas que hay en el mundo y en la historia.

El pasado remoto

Algunas  investigaciones señalan es que en la época medieval, existía una elaborada serie de reglas y expectativas que regían la vida familiar. Las mujeres, si bien dependían social y económicamente de los varones, participaban simultáneamente en la producción de bienes y en la reproducción. Su labor doméstica era altamente valorada, ya que el trabajo doméstico formaba parte de la actividad productiva de la familia como un todo. Observamos así que el papel de la mujer, aunque subordinado, no se limitaba a los confines del hogar.

Pero, ¿en qué consistía la organización familiar en la antigüedad? Como señala Mabel Burin, se trataba de una familia basada en la propiedad productiva, y las responsabilidades se compartían a cada uno de los miembros que la componían.

¿Cuándo cambió?

Sin embargo, con la llegada de la Revolución Industrial, la participación en la producción extra doméstica se fue expandiendo y sólo dicha actividad productiva fue reconocida como verdadero trabajo. Las complejas consecuencias de esto alcanzaron la vida familiar y las condiciones de vida de las mujeres. La familia se transformó en una institución básicamente relacional y personal.

Se puede decir que fue entonces cuando surgió como tal la familia nuclear y con ésta se estrechó el escenario doméstico;  el entorno de las mujeres se redujo a las tareas domésticas, el consumo, la crianza de los niños; lo privado e íntimo de los vínculos afectivos se convirtieron en su ámbito “natural” para ellas. Así, se fueron configurando una serie de prescripciones sobre lo que la madre “debía hacer” que suponía características emocionales de receptividad, contención y apoyo.

Presente

Pero hoy algo está cambiando. Las mujeres están menos deseosas de tomar un segundo lugar en el proceso de desarrollo en sus propias carreras y están menos interesadas en tomar la responsabilidad única por el bienestar emocional de su matrimonio y de su familia, incluidos los hijos.

En las sociedades orientales y de manera más palpable en las occidentales, entre las mujeres de clases medias hay una participación creciente en actividades productivas y laborales. Esta tendencia crece también en  sus ingresos y sus recursos económicos.

Así, se puede observar que el género femenino ha ganado terreno en el ámbito público (particularmente en el último siglo),  sin dejar de ver que aún existen desventajas en cuanto a oportunidades, salarios y asistencia social, esto les ha permitido ganar libertad económica y la satisfacción propia de su autorrealización.

Lo que esperamos del futuro

Cada vez más estamos transitando hacia un modelo en el que hombres y mujeres comparten responsabilidades en cuanto al hogar y la crianza. Uno donde ambos se comprometan las tareas cotidianas.

El papel de la mujer y las características de la vida de pareja han sufrido transformaciones a lo largo del tiempo.  En la actualidad, a pesar de la movilidad existente en dichos roles, prevalecen estructuras ancestrales en cuanto al papel de lo femenino y el ser madre, pero lo importante es saber que hoy no hay una sino diversas maneras de ser madre, concepciones y opciones de vivir la maternidad que se están abriendo paso en las presentes y futuras generaciones de mujeres.

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Para este y otros temas universales de la maternidad los esperamos en el Taller: “Madres sin tanto desmandre “ un espacio para entendernos y comprender todos lo qué es y lo qué no es la maternidad.

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CATEGORY: Familia, Mujer

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