Traumas Al Descubierto: ¡Libérate Ahora!

La cantidad de problemas humanos que he presenciado en mi vida y carrera son muchos y variados. Dicho esto, una de las constantes es que en la gran mayoría de estos problemas la razón del problema es el trauma. Hablemos de los Traumas Al Descubierto: ¡Libérate Ahora!

Escrito por: Tere Díaz

Tiempo de lectura: 5 minutos

Si bien, hablar  de ellos requiere una análisis profundo por su complejidad y muchas (muchísimas) horas de estudio para su compresión, lo primero que diría al respecto es que el trauma es demasiado frecuente, dañino, contagioso y, a menudo, invisible, como un virus que no vemos pero que lo sabemos por sus efectos en nosotros.

Por eso algo central para superarlos es que si seguimos ignorándolos y permitiendo que el trauma permanezca oculto en nosotros, nunca lo venceremos.

Lo que más me preocupa es que en muchas ocasiones el tema es banalizado y abordado con una ligereza apabullante, sumado a que la mayoría de las veces no contamos con estrategias adecuadas para lidiar con “el trauma”, o más bien “los traumas”; tampoco se nos proporciona la comprensión y la motivación que necesitamos para crear el cambio necesario en nosotros mismos, en los demás y en el mundo para enfrentarlos.

Recordando lo que yo siempre digo: el cambio es un proceso y no un evento. Por eso, para entrarle al tema y “tomar el toro por los cuernos” comparto contigo una definición sencilla de qué es el trauma y cómo se manifiesta en nuestra vida: 

Esos dolores que llevamos en el corazón..

El trauma es cualquier cosa que causa dolor emocional o físico y deja su marca en una persona a medida que avanza la vida. El trauma afecta a todo. Un porcentaje alarmante de nosotros ha sido significativamente herido de maneras que no se pueden ver desde el exterior. 

Por trauma, me refiero al tipo de dolor emocional o físico que a menudo pasa desapercibido, pero que en realidad cambia nuestra biología y psicología cerebral. Y aunque los humanos tienden a ser bastante resistentes, muchos de nosotros sufrimos estos cambios traumáticos en más formas y por más tiempo de lo que imaginamos.

Ahora bien, hay de “traumillas a traumotas”, ¿reconoces los tuyos? ¡Buenas noticias! Es un buen comienzo para empezar a trabajar en ellos, así que adelante. Da el primer paso.

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