Escrito por: Tere Díaz

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En medio de la transformación social que vivimos, y más allá de la mala fama que el matrimonio ha adquirido en diversos contextos y por suficientes razones, éste sigue siendo una de las formas más comunes en las que se vive el amor. De ahí la importancia de pensarlo de manera diferente, y de buscar la forma de mejorar la entrada en él.

 

Aquí las últimas preguntas que te aconsejo reflexiones antes de lanzarte de lleno a un compromiso que, en teoría, sería de por vida:

 

1. ¿Responsabiliza a todos de sus fracasos y sus problemas? Hay personas que carecen de autocrítica y nunca asumen su responsabilidad; estas personas siempre se victimizan de lo que les sucede. Los individuos que no pueden aprender de lo vivido, de sus problemas y no conectan su realidad con factores que son consecuencias de su actuar, serán parejas que no solo se negarán a recibir una queja tuya o a escuchar retroalimentación, sino que difícilmente abordarán la vida con resiliencia, proactividad y agencia personal. No dudes que, al paso del tiempo, de sus desgracias, también a ti te va a culpar.

 

2. ¿Te quiere mucho y por eso te quiere cambiar? Las personas cambiamos cuando queremos y sobre todo cuando necesitamos hacerlo porque la forma en la que hemos venido procediendo no nos funciona más. Las personas difícilmente nos transformamos desde la insistencia, el señalamiento, la presión y la amenaza. Alguien que te presiona a cambiar no busca la aceptación, sino que te adaptes a lo que él o ella quiere.

 

3. ¿Siempre y en todo te quiere complacer sin poner ningún límite a tus demandas? A veces esperamos que la relación de pareja cure heridas de la infancia mediante la aceptación incondicional que de pequeños nos fue dosificada. Esta expectativa es válida y puede llegar a ser restauradora si la manejamos bien. Pero si la necesidad de nuestra pareja de no ser rechazada es exagerada, tocará el extremo de minimizar o invisibilizar sus necesidades y de violar sus límites para complacerte y con ello obtener tu aceptación total. Ser maduro significa tolerar la ansiedad que produce decir no y manejar las diferencias.

 

4. ¿Se enoja con mucha facilidad? La famosa mecha corta es generalmente un rasgo de violencia en diversos grados. Las personas que responden con groserías, enojos, portazos, silencios eternos y arranques humillantes, crean a su alrededor un ambiente de miedo, de inseguridad y de amenaza. Sea la razón que sea la causa de sus explosiones, el no poder regular el enojo, gestionar las frustraciones, controlar los impulsos agresivos y externar de manera oportuna y constructiva sus malestares o sus necesidades es síntoma de inmadurez (o de trastorno mental). Las personas que explotan están en la antesala de la violencia en cualquier versión (psicológica, emocional, sexual, física, económica, etc.)

 

5. ¿Es un buen ex? Elige a alguien que pueda resultar un buen “ex”, o que de hecho ya lo sea… porque si tu candidato a pareja despotrica, chantajea, culpa o “tortura” a sus anteriores parejas, en caso de que tu llegues a serlo, la historia se repetirá

 

Cada pareja es un mundo y cada relación es diferente a la otra, sin embargo, es importante detectar esos rasgos que con el tiempo pueden llevar al precipicio la vida amorosa. De acuerdo a tus experiencias, ¿agregarías alguna pregunta a esta lista? Te leo…

Escrito por: Tere Díaz

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Si bien en pleno siglo XXI la apertura a nuevos y variados modelos amorosos es la constante, generalmente, nuestras formas de amar se acaban concretando y viviendo en lo que llamamos matrimonio.

 

Es así que te dejo una serie de preguntas que te pueden guiar en la elección de un mejor cónyuge

1. ¿Está excesivamente pegado a su mamá o papá? Si sí, acabarás siendo una segunda madre y, además, vas a rivalizar con sus verdaderos progenitores. Considera que alguien que nunca suelta el rol de “hijo parental”, siempre va a dar prioridad a la relación con su familia de origen que a la nueva relación de pareja. Ahora, si lo que buscas es seguir siendo hija de familia, suplir las carencias de tus propios padres, o bien “subir tu autoestima” compitiendo por ser una “mejor cuidadora” que sus papás, elegir a alguien que tenga “mamitis o papitis”, te lo permitirá lograr.

 

2. ¿El sexo es malo, pero consideras que lo sexual no es importante para durar? El acoplamiento sexual, como sea que cada pareja lo viva y lo pacte, es importante en la vida amorosa. Los humanos somos la especie que somos porque nos vinculamos con otras personas, y el buen sexo es un “pegamento vinculatorio” por excelencia. La sexualidad se vive de muchas formas y además se transforma en el tiempo porque cabalga con las experiencias de vida. Pero una pareja que se disfruta sexualmente, que se vive mirada y atraída por el otro, buscará caminos para sobrevivir y resolver. No solo de sexo vive la pareja, pero sin sexo, ¿para qué vivir en pareja?

 

3. ¿Tiene trabajo y autonomía económica? Elige a alguien que asegure su autonomía. Sin dinero propio tu pareja, no solo tendrá que someterse a tu bolsillo y a tus decisiones, sino que cargarás con él. Quizás en un principio, en medio del revuelo del enamoramiento, vivirán su dependencia como “bendición” o “buenaventura”, pero al poco tiempo viene la asfixia, limitaciones o sensación de ser usada(o) o controlada(o). Además, si la relación no funciona, la falta de dinero dificultará salir de ella bien librado.

 

4. ¿Trata bien a los extraños? Elige a alguien que trate bien a los extraños, sobre todo a personal de servicio o cualquiera por debajo de su línea jerárquica. Tarde o temprano te tratará como trate a esas personas. El modo de relacionarse con los demás es una pauta de comportamiento a su común modo de proceder y aun siendo su pareja, formas parte de “los demás”.

 

5. ¿Te cela por amor? Los celos se dan en el territorio del amor, pero no son amor. Al principio de una relación los celos puede que tengan un toque de diversión o de interés, pero la vida será un infierno al cabo de poco tiempo. El celoso quiere certezas, control, y el amor es intercambio, no posesión.

 

6. ¿Ha mentido consecutivamente y promete no volverlo hacer? Quizás uno de los mayores dolores de cabeza en las relaciones amorosas es el tema de las mentiras, antesala de las traiciones. Las mentiras suelen deteriorar la confianza, y una pareja que no sostiene entre sus miembros un grado básico de confianza, no logra subsistir. Cuidado con alguien que tergiversa información, omite datos importantes y niega evidencias. La mentira constante, manipuladora, agresiva, es símbolo de abuso y de inmadurez. Jamás podrás soltar el cuerpo con alguien que no sabes realmente qué piensa y en dónde está.

 

Con esto concluimos la primera parte de la reflexión que propongo frente al tema de las parejas que están por casarse. No te pierdas el próximo post, en el que finalizaré la lista de preguntas que debes de considerar antes de comprometerte al matrimonio.

 

  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.