Hoy, 25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, merece la pena reflexionar acerca de lo potente y necesario que resulta incorporar la perspectiva de género no sólo en los horizontes políticos, sino en nuestra vida diaria.

Perspectiva de género

Pero ¿a qué nos referimos con la perspectiva de género? Al enfoque que promueve la reflexión y el análisis de las situaciones de inequidad, discriminación y exclusión provocadas por las dinámicas convencionales del modelo patriarcal, a partir de la promoción de relaciones armónicas y respetuosas, entre hombres y mujeres.

   

¿Qué busca y por qué debemos promoverla? 

 

La perspectiva de género promueve la igualdad entre los géneros a través de la equidad, el adelanto y el bienestar de las mujeres; contribuye a construir una sociedad en donde las mujeres y los hombres tengan el mismo valor, derechos y oportunidades para acceder a los recursos económicos y a la representación política y social en los ámbitos de toma de decisiones. 

 

Finalmente, la perspectiva de género permite ver elementos de las relaciones entre hombres y mujeres que de otra forma no son tomadas en cuenta, por ejemplo, las distribuciones del trabajo doméstico y de los recursos, diferenciadas para uno y otro género. 

 

Necesitamos por eso distinguir que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres no justifican los abusos ejercidos desde las distinciones construidas socialmente respecto a lo que significa ser hombre y ser mujer. 

 

Me atrevo a insistir que no existe esa “naturaleza femenina y masculina” que nos destine a funciones y roles que no surjan de nuestra deliberación personal y desde nuestra elección particular. 

Para cerrar el año…

Te invito a mi próxima conferencia Herramientas para cerrar el año con paz y esperanza

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen

Dice Antoni Bolinches que se sufre por amor: y así, hay amores que llegan pero que no se quedan, amores que se quedan pero no funcionan y amores que funcionan pero que se van.  Son los amores en plural. No es otra cosa que las posibilidades amatorias a la luz de la libertad y las luchas del Feminismo: hoy, hombres y mujeres experimentan trayectorias y comportamientos amorosos emergentes con múltiples variables, matices, negociaciones, ajustes, encuentros y desencuentros. Pero qué hacer para que sean más los primeros que los segundos, aquí algunas claves:

 

Tolerancia a la frustración: Si esperas satisfacciones y placer constante no lograrás brincar los momentos ríspidos y las circunstancias de aridez que todo amor conlleva.

Flexibilidad: Esta te permite integrar las diferencias que el otro trae a la relación y modificar algo tuyo para bien de la pareja. Podemos cambiar algunas cosas pero hay diferencias irreductibles que se deben conocer y aceptar.

Auto-Conocimiento: El conocerte te permite elegir mejor y también respetar tus necesidades, intereses y valores dentro de la relación, así como ponerlos al servicio del otro. Además el auto conocimiento te permite adecua tus aspiraciones a tus posibilidades.

Capacidad de llegar a acuerdos: Los buenos amores son los que actualizan su relación. Las diferencias se aceptan y el manejo de las mismas se negocian a través de acuerdos temporales que cuando sea necesario se pueden actualizar.

Técnicas de comunicación: si no sabes escuchar y no te puedes expresar, difícilmente podrás poner sobre la mesa tu punto de vista y entender, al mismo tiempo, la perspectiva de tu pareja.

Independencia económica: La independencia económica te da mucho margen de acción además de sumar recursos materiales a la relación. El amor no florece bien en la escasez, además de que la falta de recursos de alguien lo hace más vulnerable al control del otro y a la igualdad en las negociaciones.

Autonomía emocional: Pero “no solo de pan vive el hombre”. La autonomía consiste en la capacidad de poner los límites que necesitas con el otro sin tener que romper, distanciarte o cerrarte del todo. La autonomía emocional te permite manejar tus afectos de forma que te puedas auto contener ante la ansiedad que genera la aparición de ciertos problemas así como legitimar lo que requieres y deseas.

¿Te interesó el tema? 

Te invito a la conferencia internacional El síndrome de las Supermujeres

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

 

Para nadie es una sorpresa que la generación X y cada vez más, la generación millennial, está asumiendo los costos en sus relaciones de pareja de los cambios sociales de las últimas décadas. El Feminismo y la evolución de las mujeres ha puesto de manifiesto la siguientes cuestiones en las relaciones:

 

  1. Rechazo del modelo de relación tradicional hombre dominante/ mujer dominada. 
  2. Ejercicio de una sexualidad libre sin que la maternidad dependa del azar ni de la voluntad de los hombres. 
  3. Desean relaciones simétricas e igualitarias pero a la vez ellas mismas reconocen que para enamorarse de un hombre necesitan admirarle y ese es el origen del problema.

El reto de las relaciones amorosas para las mujeres 

 

Paradójicamente, lo que ha significado el fin de la represión y la caída, lenta pero sostenida, del patriarcado y el principio de la libertad sexual, está generado un malestar amoroso en las relaciones actuales. Si bien, ese costo es generalizado para hombres y mujeres, en el caso de las mujeres tiene una cuota particular: resulta que muchas que han alcanzado la excelencia cultural, profesional y económica están pagando con soledad amorosa su progresión personal. 

 

Por lo tanto, el escenario amoroso para estas mujeres, en palabras del psicoterapeuta, autor y docente español Antoni Bolinches es el siguiente:

 

  • Donde las mejores mujeres encuentran dificultades, los mejores hombres encuentran facilidades. 
  • Los hombres que enamoran son los que se mejoran entonces es injusto que ellos reciban un premio por su evolución,  mientras que las mujeres ven limitadas sus posibilidades a medida que evolucionan. 
  • Esto da por resultado un conjunto de hombres desorientados que deben interactuar con un conjunto de mujeres decepcionadas.

El reto para los hombres

 

El mismo Bolinches, asume que el reto para los hombres de hoy es aceptar que perdieron el poder ancestral del que disfrutaban y han de aceptar el poder emergente de las mujeres que ejercen su libertad y conquistan protagonismo social. 

 

Y añade: “La mayoría de los jóvenes no saben cómo relacionarse cómodamente con las mujeres. Sus abuelos disfrutaban de un modelo injusto pero claro y sus padres podían presumir de haber participado en el cambio aunque la mayoría lo hicieron como meros espectadores”. 

Ellos son la primera generación que está sufriendo las consecuencias del cambio sin encontrar el recambio: saben que lo viejo no volverá pero por desgracia no han sabido crear algo nuevo. Defienden racionalmente que las relaciones de género deben basarse en el respeto mutuo y la igualdad, pero su inconsciente colectivo aún arrastra el modelo hombre dominante vs mujer subordinada.Y en ese reacomodo están. Lo bueno, como señala el propio Bolinches es saber que las relaciones de género serán más simétricas y enriquecedoras en el futuro, puesto que entre los hombres que han evolucionado hacia la madurez y los que se encuentran en tránsito suman ya la mayoría.

¿Te interesó el tema? 

Te invito a la conferencia internacional El síndrome de las Supermujeres

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

El especialista Antoni Bolinches da dos razones de por qué las mujeres más evolucionadas tienen más dificultad para encontrar pareja:

La admiración: la versión moderna de la protección

La primera y más profunda está anclada a la dotación genética de los hombres: su fuerza muscular. Esta diferencia ha fundamentado el predominio másculino frente a la mujer, quien se ha subordinado al hombre fuerte y poderoso, porque eso le generaba mayores posibilidades de subsistencia. Sin embargo, en la actualidad, y desde que las mujeres han desarrollado su propio potencial, ya no necesitan un “macho” que cuide de ellas, aunque muchas mujeres aún hoy siguen valorando el correlato de aquella necesidad primaria que, con los siglos, se ha convertido en admiración. 

 

De tal forma, que los siglos de civilización machista han ido transformando la variable más relevante que diferencia a los hombres de las mujeres a la hora de enamorarse: la admiración, versión moderna de la protección. Mientras que las mujeres necesitan admirar a un hombre para enamorarse de él, los hombres prefieren establecer relaciones cómodas con mujeres atractivas que les admiren a ellos. Esta causa limita a las mejores mujeres la posibilidad de encontrar hombres adecuados.

Dificultades del amor entre “iguales”

La mayor disposición de las mujeres a admirar al hombre facilita el enamoramiento recíproco porque el hombre prefiere ser admirado que admirar. En cambio, la admiración masculina hacia la mujer dificulta el enamoramiento recíproco por 4 razones principales: 

 

  1. Hay pocos hombres admirables y más mujeres admirables. 
  2. Las mujeres sí necesitan admirar y ellos ser admirados.
  3. El 20 % que las admira no son necesariamente deseables para ellas porque no pueden superar los residuos sexistas de su necesidad admirativa.
  4. En el territorio amoroso las mujeres esperan más calidad de las relaciones para que sea válida, mientras para los hombres “si no están mal en su relación, ya están bien”, para las mujeres “si no están bien ya están mal”.

 

Así, ni la mayoría de los hombres en la actualidad están preparados para enamorarse de mujeres admirables, ni la mayoría de las mujeres admirables, aceptan a hombres a los que no admiran.

 

¿Te interesó el tema? 

Te invito a la conferencia internacional El síndrome de las Supermujeres

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

Tiempo de lectura: dos minutos 

Basta con observar a muchas mujeres de éxito que nos rodean para darnos cuenta que entre más exitosas, más dificultades amorosas tienen. Una situación que pasa del chiste, a la broma con ironía hasta el comentario burlón pero que encierra una dura realidad para las mujeres que la viven.

 

Según las palabras de Antoni Bolinches, es el síndrome de las supermujeres, título además de su más reciente libro, y que corresponde a un problema que muchas mujeres desarrolladas, crecidas, autónomas y seguras de sí mismas, viven hoy en día. Mujeres que a medida que se perfeccionan y progresan como personas, se le cierran las posibilidades de encontrar parejas masculinas, hasta el punto que algunas de estas mujeres estén pagando en soledad amorosa, su éxito social, profesional y económico.

 

Paradójicamente, los hombres admirables tienen muchas posibilidades de encontrar mujeres que quieran estar con ellos, mientras que las mujeres admirables ven disminuidas sus posibilidades de encontrar parejas adecuadas por una doble causa: la primera es que cuanto más admirables son ellas, más difícil les resulta que un hombre despierte su admiración y la segunda tiene que ver con que los hombres admirables dispuestos a estar con ellas, es inferior al número de mujeres admirables.

 

¿Por qué ocurre esto?

Porque es necesario que los hombres de hoy, mejoren lo suficiente para quedar en condiciones de “enamorar” a esas mujeres del presente; a esas mujeres autónomas, fuertes, libres y seguras de sí mismas. Pero lo que ocurre es que hay una gran desorientación masculina que limita las posibilidades de que un gran número de mujeres, encuentren hombres adecuados para ellas.

 

También ocurre que hay muchas mujeres con una urgencia de estar acompañadas de un “santo varón”, por lo que permiten, aceptan, perdonan y minimizan grandes desgracias emocionales. Así, muchas mujeres en la actualidad, siguen requiriendo admirar de una forma tal a los varones, que si no son iguales a ellas en términos económicos y/o educación no se acaban de enamorar. La mayoría de las mujeres hoy requieren a un hombre más rico, más guapo, de mayor edad, e incluso de mayor estatura que ellas.

 

Las mujeres que admiran demasiado 

Este resultado es muy antagónico y está generando malestar entre hombres y mujeres. Los hombres de hoy no encuentran la pareja que quieren, y las mujeres por su parte, no quieren a las parejas que encuentran. Es muy importante entender los cambios que se están dando para comprender este desfase y desacoplamiento, y lograr que este desencuentro amoroso se torne en crecimiento mutuo.

 

¿Te interesó el tema? 

Te invito a la conferencia internacional El síndrome de las Supermujeres

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

Antoni Bolinches, psicoterapeuta español y especialista en el tratamiento de los conflictos de pareja, en su libro El arte de enamorar defiende dos ideas básicas. La primera que el arte de enamorar es el arte de mejorar. La segunda es que la mejor manera de seducir es seducir “a nuestra manera”. Así, si desarrollamos esas dos premisas, desde el punto de vista del crecimiento personal tendremos un esquema fácil y efectivo de mejorar como personas y de tener éxito en el amor. Pero la realidad es que esta idea sirve más para los hombres que para las mujeres, porque es incuestionable que los hombres que mejoran son los que más enamoran, sin embargo, no está tan claro que las mujeres que enamoran sean las que mejoran, porque las mujeres que mejoran no son las que más enamoran.

El por qué de ese resultado antagónico

 

¿Por qué los hombres reciben un premio amoroso a su mejora, mientras que las mujeres reciben un castigo? Esa es la realidad amorosa de una generación que está sufriendo en toda su crudeza las consecuencias del cambio radical que ellos mismos han protagonizado: Superar el modelo de predominio masculino y subordinación femenina. Esto nos ha llevado a una situación que tiene a las mejores mujeres decepcionadas y a la mayoría de los hombres desorientados.

 

 Desorientación de hombres y decepción de mujeres 

 

Los hombres de hoy no encuentran la pareja que quieren y las mujeres no quieren a las parejas que encuentran. Es necesario que los hombres de hoy mejoren lo suficiente como para quedar en condiciones de enamorar a las mujeres del presente, pero la actual desorientación masculina limita las posibilidades de que un gran número de mujeres encuentren hombres adecuados para ellas. 

Como consecuencia, las mujeres, a medida que se perfeccionan y progresan como personas, limitan sus posibilidades de encontrar parejas masculinas hasta un punto que ha hecho que las mejores mujeres estén pagando en soledad amorosa su éxito social, profesional y económico. ¿Reconoces a alguna?

¿Te interesó el tema? 

Te invito a la conferencia internacional El síndrome de las Supermujeres

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

El amor, casi en cualquier presentación, es un intercambio. Y si bien no es “una por tí y otra por mi” en un “cuentagotas pichicato”, sí es esperar que el otro me considere, me ayude y me acompañe, y en un disponerme a considerar, ayudar y acompañar al otro también. 

Vivimos con la promesa de que al encontrar el verdadero amor, éste nos colmará; es decir, nos dará – por fin, y por el simple hecho de ser quienes somos – todo aquello que necesitamos y deseamos.  Y por tanto, navegando en la barca del “amor total” nuestras necesidades serán satisfechas y nuestros errores quedarán olvidados. Peor aún, cuando esto no ocurre persiste la ilusión de que al rato, mañana, o la próxima vez así será….

Estar enamorado es… 

Esta creencia es la fantasía del enamoramiento, esa experiencia de que todo será satisfecho y  cumplido con la pareja. Y es que estar enamorado es estar como de “luna de miel”. Y miren que ni las lunas de miel resultan, a veces, tan gratificantes. ¡Conozco a infinidad de parejas que inician el declive en las expectativas puestas en su viaje de bodas o en la boda misma.

El amor incondicional es una ilusión. Las renuncias y las entregas son la realidad.

Los sacrificios y las entregas evolucionan con el tiempo. Todas las personas cambiamos con el tiempo. Las parejas exitosas actualizan sus relaciones al preguntar y expresar sus necesidades, deseos, interes y valores. Pueden surgir nuevas necesidades a medida que las relaciones maduran y se profundizan.

Las crisis

En ellas se dan los grandes riesgos y las grandes oportunidades. En ellas se requerirá no solo renunciar sino a veces sacrificar algo. Las crisis también ofrecen la oportunidad de descubrir cosas de uno mismo y del otro que en un principio podrían parecer imposibles.

Conclusión 

La madurez – que implica autoconocimiento, capacidad de frustración, compromiso y autorresponsabilidad – da paso a condiciones elegidas y aceptadas que no solo son comprensibles para cada uno de los miembros de la pareja sino posibles de realizar. 

El conocimiento mutuo, la aceptación y el perdón son el kit de primero auxilios que previenen a la pareja del resentimiento y el martirio.

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi conferencia online Mujeres Poderosas y Amorosas

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

El encanto del enamoramiento

En el inicio, ante el entusiasmo de conocernos y dar la mejor cara, la relación es pura generosidad incondicional, babeo y devoción. Esto se da también desde la distorsión que genera el enamoramiento que nos hace ver en el otro aquello que nosotros deseamos y necesitamos. Existe la sensación de que “nada” del otro me molesta y la confianza de que la otra persona “nunca” me va a decepcionar. Muchas personas afirman “he encontrado, por fin, el verdadero amor”  Y es que el enamoramiento, con todas sus reacciones químicas, genera la ilusión de que algo “tan fuerte y tan engolosinante” no puede acabar. 

Encuentros y desencuentros

En un segundo tiempo, cuando la idea de “tu y yo somos uno mismo” disminuye o termina, el tiempo avanza, aparecen las vicisitudes de la vida, y se intensifica la rutina la pareja a poner los pies en la tierra, y a veces, bruscamente.  Pero de una u otra forma, las heredas tempranas y las necesidades profundas, terminan por asomarse, abriendo la puerta a la decepción y la frustración.

Finalmente llega el momento de la negociación o de la fricción: 

  • Si se intenta cambiar al otro, exigiéndole, controlándolo, criticándolo o agrediéndolo, se cronificará el conflicto y se desgastará la relación. Los elementos corrosivos que entran aquí en juego son la crítica constante, el deprecio, el no asumir resposabilidad de lo propio y la indiferencia.
  • Si se entienden las necesidades, valores, sueños, y temperamentos  de cada uno que se esconden detrás del conflicto, se negocian las resoluciones
  • Pero ojo, no todas las diferencias tienen solución. Existen conflictos solubles e irresolubles. Aun así, todos pueden llegar a una buena negociación. 
  • Toda buena negociación deja a ambas partes un poco insatisfechas pues implica ganar algo y renunciar a algo. Renunciar, no es sacrificarse, es elegir qué puedo posponer o darme a mí misma con el fin de conservar lo bueno del vínculo. Se cede algo para ganar algo  y esto permite que la relación pueda sostenerse y disfrutarse.

Además, el amor adulto siempre nos deja un poco insatisfechos. Esperar que el amor nos de todo es una expectativa infantil, que incluso ninguna madre ni ningún padre nos puede satisfacer. Sobra decir que la mayoría de nosotros tenemos ejemplos en los que de siendo aún niños nos portábamos bien para obtener la aprobación de nuestros padres y asegurarnos su amor.

Redes Sociales

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra
El amor se considera algo tan sagrado, tan sublime, tan excelso, que cualquier relación o encuentro temporal podría valorarse como evasión, aventura, amistad, calentura, todo menos amor. No nos cansamos en pensar que el amor,  “el verdadero amor”,  debe ser perfecto, completo, incondicional y para siempre.

Amores de corta duración

Entonces ¿Cómo podemos connotar esos encuentros de corta duración que no son banales, que transforman nuestras vidas, que expanden la experiencia de nosotros mismos? ¿Esos “amores” que nos acompañan por un rato, que cuestionan nuestra existencia, que trastocan nuestra vida?
No todos nosotros, y mucho menos siempre, estamos dispuestos,  disponibles, y listos para un amor de larga duración. No es fácil tampoco, por las características actuales de la vida, construir el tipo de parejas que formaron nuestros padres y nuestros abuelos, que por cierto, si con frecuencia fueron duraderas pero no siempre satisfactorias. Además, lo que antes era suficiente en una relación de pareja hoy no es ni el veinte por ciento de lo que esperamos de un amor.

El mundo cambió, ¿y el amor?

Gracias a las luchas por la libertad y la igualdad hoy podemos elegir libremente a quien amar. ¿Por qué entonces no encontramos la dicha amorosa “a la vuelta de la esquina”? Es evidente que lo que divulgan los medios, atienden los terapeutas y hablan las amistades en las charlas de café gira en torno al malestar amoroso que se vive hoy.
Explicaciones se dan muchas: “que nuestra sociedad es más egoísta”, “que se han perdido los valores”, “que nuestros traumas infantiles nos llevan a elegir mal”. Pero lo que no entendemos es que justo los cambios sociales que han posibilitado la transformación del amor, generan sus propios y nuevos sufrimientos.
Pero porque es difícil hacer pareja hoy, o porque estamos en un proceso de transición personal, ¿hemos de negarnos a los intercambios sexuales, eróticos, incluso afectuosos? ¿No será mejor vivir y experimentar y en el trayecto clarificarnos y sanar? Las personas nos construimos en y por los encuentros humanos, y los que tienen que ver con la atracción, los afectos, el sexo y el erotismo, son los que más conmocionan la percepción de nosotros mismos: nos permiten reconocernos, estirar nuestros límites, recuperar la confianza, expandir nuestra dimensión afectiva y erótica, compartir ideas, sentirnos acompañados, reconocer nuestros dolores, y habilitarnos para “reinsertarnos”, si así lo deseamos, en el mundo del amor. Así, los amores de paso o entretiempo son solo una opción en medio de este abanico de opciones y posibilidades amatorias, y si los vivimos con responsabilidad, sus efectos en nuestra vida pueden perdurar de manera positiva en nuestra vida.

¿Te interesó el tema?

Te invitamos a nuestra conferencia Amores de Paso

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

Tiempo de lectura: dos minutos

Como ya sabemos, los amores de paso son todas esas experiencias erótico afectivas que se dan en un marco de intercambio y respeto, sin proyectar un futuro común de larga duración. Aquí te compartimos 10 imprescindibles de los amores de paso:

  1. Salir de tu zona de confort posibilitará que el miedo que experimentas al iniciar amores de entretiempo sea reemplazado por la sorpresa, la novedad y el asombro.

  2. Las relaciones de corta duración, pueden resultar benéficas si se saben manejar, y esto tiene mucho que ver con estar consciente de lo que buscas de ellas, y hacer al otro parte de esto.

  3. Cada encuentro, si es humano, cuidadoso y amoroso, te acercará a la claridad respecto del tipo de vínculo y relación que quieres tener. Cada persona será un regalo para conocerte, conocer la naturaleza humana y entender el erotismo y el amor.

  4. Los encuentros eróticos y amorosos son siempre enriquecedores. No nos referimos a una compulsión de conquistas sexuales sino a relaciones significativas, más allá de su estructura y relación.

  5. Un componente imprescindible y adicional que le da verdadero poder transformador a la vida es la conexión humana.

6. Para encontrarnos con un compañero de vida, antes tendremos que aprender cosas que sólo otras parejas pueden enseñarnos.

7. La relación puede no durar toda la vida pero también puede cumplir un cometido y terminar.

8. No hay una definición única que describa el amor y, por lo tanto, tampoco existe un modo único de vivirlo. Tal vez tu intento de adaptarte a un modelo amoroso único haya sido parte de tus desventuras.

9. Cuando toque un encuentro de larga duración, aparecerá ese extraño deseo de involucrarse en más aspectos con la vida del otro, de permanecer con él. En una experiencia así aparece ese deseo que une los cuerpos y las almas.

10. Y al final, aferrarse a que una relación dure para siempre requiere que ignores o pases por alto la complejidad, la contradicción y la ambivalencia del amor.

¿Te interesó el tema?

Te invitamos a nuestra conferencia Amores de Paso

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra
  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.