Sobre los amores que medio matan: la codependencia

¿Qué sabes de la codependencia? Te cuento más al respecto.

Escrito por: Tere Díaz

Tiempo de lectura:  dos minutos

Muchas personas vienen a mí con un problema particular: “Me estoy ahogando, pero sin ella no puedo vivir”, “una parte de mí sabe que no me conviene estar en esa relación, pero no se como terminarlo”. La co-dependencia amorosa o afecto excesivo consiste en un apego amoroso exagerado, una obsesión desmedida por el ser amado.

Se manifiesta en la necesidad amorosa constante, la idealización distorsionada de la pareja, la mutua demanda incesante, la urgencia de completarse en el otro, en vez de complementarse con la relación. Y se caracteriza por un alto nivel pasional y una sexualidad compulsiva, sin que importe la calidad de la misma.

La historia de una adicción

Muestra características similares a cualquier otra compulsión. En otras palabras, la co-dependenca es una necesidad desproporcionada que hace que una persona prefiera sufrir a padecer la soledad.

Por otro lado, el amor dependiente, más que un acto de cariño desinteresado y generoso es una forma de rendición personal, guiada por el miedo. Y es que aunque de momento no queramos escucharlo, entregarse amorosamente no significa “borrarse” a uno mismo.

Hay incluso quienes llegan a despersonalizarse para conservar a su pareja y llegan a asumir cierto tipo de obediencia no cuestionada, la adhesión a sus normas y principios y la subordinación en un modelo de dominio-sumisión.¿Pero, cómo se soluciona?

Breve guía de la codependencia

Dicho lo anterior, y bajo el entendido, que salir de esto es mucha más difícil de lo que parece, quizá mi primer consejo es: si nos encontramos en una situación de este tipo hay que buscar ayuda profesional. Mientras tanto, aquí les dejo algunas explicaciones que podrán esclarecer el camino y dar una guía para todos los que quieren y no saben cómo.

  • Carencias afectivas tempranas. El deseo de estar unido permanentemente genera mucha zozobra y da paso a la inmensa ansiedad ante la ausencia del ser amado. La presencia del otro, “bálsamo adictivo”, da una sensación temporal de plenitud existencial.
  • Creencias románticas sobre el amor “Tu y yo somos uno mismo”. La sensación de haber encontrado al “amor perfecto” y el miedo a perderlo, guían la conducta de la persona. Y todo lo tenemos que hacer juntos. Pareciera que la madurez emocional se considera indiferencia, falta de sensibilidad o poco interés por la pareja.
  • Condicionamientos sociales que nos hacen poner de lado nuestra vida personal y depender de alguien. En general a las mujeres, más que a los hombres, se les educa para ser satélites de los deseos ajenos.
  • Desigualdades: cuando alguien tiene menos poder (físico, económico, social: generalmente las mujeres) le cuenta mucho más salir de la relación porque pone en riesgo su integridad física, emocional, económica, etc.

Finalmente, la codependencia no solo impide la comunicación y el disfrute mutuo, sino que termina minando la libertad e igualdad para dar entrada a la posesión, los celos, la asfixia, el empobrecimiento mutuo y en muchos casos la violencia.

El auténtico amor promueve el afecto sin la opresión, pone distancia ante lo enfermizo y perjudicial y vuelve a acercarse con mesura y ternura cuando el contacto es oportuno y constructivo. Esta manera de actuar no es egoísta: es parámetro del sano amor propio y del auténtico interés en la relación.

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Si deseas profundizar y trabajar de manera personal en los puntos señalados anteriormente, puedes consultar con algún especialista del equipo que he formado en Psicoterapia la Montaña al 5545548535 o al 5515570199

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