“Siempre hay una voz en tu cabeza que te dice:

<si te rindes ahora, tu esfuerzo habrá sido en vano>”

 

 

  • Ando con Pepe después de muchos años de que me gusta y de ir en contra de la voluntad de mis papás. Hoy me siento invisibilizada y poco considerada por él, no me busca, no le interesa ni mis conversaciones ni mi persona, pero no puedo dejarlo. ¡He renunciado a tanto por esta apuesta amorosa!

 

¿Te sientes identificado con esta situación? Quizás padeces el “costo hundido”. Si ya le invertí a algo tiempo, dinero y esfuerzo, le seguiré “echando ganas” porque ahora me tiene que salir. A veces pasa con un negocio que está quebrando, con una casa que se está cayendo, con una amistad tóxica, o con un amor que no da para más.

            El costo hundido, al cual también se le conoce como costo irrecuperable o pérdida imborrable se trata de un sesgo cognitivo que nos lleva a una distorsión de la realidad, a una interpretación ilógica de los hechos y, en síntesis, a actuar de manera irracional. La trampa mental de los costos hundidos consiste en pensar que el haber puesto muchos recursos en algún proyecto en el pasado, es razón suficiente para no abandonarlo en el presente. Hay un empeño o un apego en no rendirse como si el anhelo, el tesón y la intención permitieran recuperar la inversión.

¿A ver perdido lo suficiente es razón para continuar desperdiciando recursos y tiempo por no afrontar el error inicial o el fracaso parcial del proyecto en curso? Sin esperanza real de éxito no hay salida. ¡Hay que parar!

 

Valores secundarios del costo hundido

En ocasiones existen factores secundarios que sostienen un proyecto que va a pique: sostener un negocio quebrado porque ahí se entretiene mi mamá, quedarme con un marido violento para que mi hijo se recupere de una enfermedad, o seguir una carrera que no me funciona, porque ya estudié mucho de la materia.

El problema es que muchas personas caen en la falacia y sostienen un proyecto cuando los efectos colaterales también están mermados o cuando ni siquiera reporta tales beneficios en realidad.

 

¿De dónde viene el “optimismo” y necedad para perseverar?

  1. Desagrado de perder.
  2. Vergüenza por fracasar.
  3. Carácter empecinado.
  4. Miedo al cambio.
  5. Pensamiento mágico.
  6. Conductas compulsivas.
  7. Falta de sentido de vida.

 

Observarás que todos estos factores se sustentan en ideas erróneas de lo que son las relaciones, el éxito, el bienestar y la vida en general.

 

Tips para salir, para no caer y  recaer…

  • Escribe lo que hasta hoy ya has perdido por no moverte de lugar.
  • ¿Cuánto más estás dispuesto a perder? Ponte límites en tiempo, dinero y esfuerzo.
  • No decidas conforme a lo que sientes –frustración, miedo, vergüenza- sino conforme a los datos reales y racionales.
  • Pide retroalimentación a una persona de tu confianza.
  • Evalúa lo que sí te dio tu pasada elección y piensa cómo esa experiencia ya es una ganancia.
  • Entiende tus errores y aprender de ellos.
  • Distingue entro lo perfecto y lo bueno.
  • Atraviesa el duelos necesario por la pérdida que sí tendrás.
  • ¡Ríndete! Rendirse es también de valientes.
  • Siente la fortaleza que te aporta el poder soltar.
  • Ponte un impermeable “al qué dirán” y libérate de la opinión ajena.
  • Visualiza el futuro sintiendo la ligereza de lo que ya no tendrás que cargar.

 

Para cerrar

Toda acción humana tiene riesgos y áreas de oportunidad. Al empecinarte con una carrera que no te gusta, un proyecto que no tiene “ni pies ni cabeza” y una relación que es pobre o lastimosa, estás renunciando a otras posibilidades que seguramente se ajustan mejor a los intereses, valores, necesidades y deseos de quien eres hoy. La vida es corta como para desperdiciarla en algo que no te está funcionando. Cambia de página y lejos de clavarte con el “costo hundido” atesora la “inversión de lo ganado” y vuelve a empezar.

 

 

 

Todos experimentamos emociones, éstas tienen como finalidad que nuestro organismo se oriente a su supervivencia y bienestar. Lo que hacemos y aprendemos en relación a las emociones y los sentimientos que de ellas derivan, está moldeado por la cultura: si hemos aprendido de nuestros padres o de nuestros maestros, que los sentimientos y emociones no deben manifestarse ni expresarse, nos sentimos vulnerables ante ellos y no sabemos manejarlos cuando surgen en nuestro interior.
Los sentimientos no son ni buenos ni malos, lo que sí hacen es producir energía positiva o negativa por lo cual hay que saberlos canalizar. Los sentimientos y emociones no reconocidos, expresados y aceptados hacen que su efecto doloroso se prolongue, produciendo agresión, represión y depresión, las cuales nos drenan energía para disfrutar la vida y conectarnos amorosamente con los demás.

Las emociones tienen todo un lenguaje propio que hay que escuchar ya que resumen lo que hemos vivido, tanto grato como doloroso. Reflejan nuestra historia, nuestras preocupaciones y nuestros anhelos y temores futuros. Confiar únicamente en el intelecto es una estrategia limitada y a veces inhumana de aprender y vivir.
La Inteligencia Emocional es la capacidad de reconocer los propios sentimientos y emociones, entenderlos y manejarlos adecuadamente para interactuar con uno mismo y con el entorno. A su vez, la Inteligencia Emocional incluye la competencia de poder percibir en los demás la existencia de su propio mundo emocional, es decir, de reconocerlo sin que eso signifique asumirlo e interpretarlo, sino estar abiertos a escucharlo, entenderlo y posicionarnos respecto a él.

Compra en linea:

Amazon

 

Playstore

Nuestras relaciones son parecidas al sistema solar. Si tú eres el “sol”, ¿en qué órbita se ubica cada quien? Poner a alguien en un lugar que no le corresponde genera problemas. Ser consciente de la cercanía–distancia que cada relación requiere te permite alejarte y acercarte sin necesidad de huir o entrar en círculos viciosos con cada persona.

  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.