El amor, casi en cualquier presentación, es un intercambio. Y si bien no es “una por tí y otra por mi” en un “cuentagotas pichicato”, sí es esperar que el otro me considere, me ayude y me acompañe, y en un disponerme a considerar, ayudar y acompañar al otro también. 

Vivimos con la promesa de que al encontrar el verdadero amor, éste nos colmará; es decir, nos dará – por fin, y por el simple hecho de ser quienes somos – todo aquello que necesitamos y deseamos.  Y por tanto, navegando en la barca del “amor total” nuestras necesidades serán satisfechas y nuestros errores quedarán olvidados. Peor aún, cuando esto no ocurre persiste la ilusión de que al rato, mañana, o la próxima vez así será….

Estar enamorado es… 

Esta creencia es la fantasía del enamoramiento, esa experiencia de que todo será satisfecho y  cumplido con la pareja. Y es que estar enamorado es estar como de “luna de miel”. Y miren que ni las lunas de miel resultan, a veces, tan gratificantes. ¡Conozco a infinidad de parejas que inician el declive en las expectativas puestas en su viaje de bodas o en la boda misma.

El amor incondicional es una ilusión. Las renuncias y las entregas son la realidad.

Los sacrificios y las entregas evolucionan con el tiempo. Todas las personas cambiamos con el tiempo. Las parejas exitosas actualizan sus relaciones al preguntar y expresar sus necesidades, deseos, interes y valores. Pueden surgir nuevas necesidades a medida que las relaciones maduran y se profundizan.

Las crisis

En ellas se dan los grandes riesgos y las grandes oportunidades. En ellas se requerirá no solo renunciar sino a veces sacrificar algo. Las crisis también ofrecen la oportunidad de descubrir cosas de uno mismo y del otro que en un principio podrían parecer imposibles.

Conclusión 

La madurez – que implica autoconocimiento, capacidad de frustración, compromiso y autorresponsabilidad – da paso a condiciones elegidas y aceptadas que no solo son comprensibles para cada uno de los miembros de la pareja sino posibles de realizar. 

El conocimiento mutuo, la aceptación y el perdón son el kit de primero auxilios que previenen a la pareja del resentimiento y el martirio.

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El encanto del enamoramiento

En el inicio, ante el entusiasmo de conocernos y dar la mejor cara, la relación es pura generosidad incondicional, babeo y devoción. Esto se da también desde la distorsión que genera el enamoramiento que nos hace ver en el otro aquello que nosotros deseamos y necesitamos. Existe la sensación de que “nada” del otro me molesta y la confianza de que la otra persona “nunca” me va a decepcionar. Muchas personas afirman “he encontrado, por fin, el verdadero amor”  Y es que el enamoramiento, con todas sus reacciones químicas, genera la ilusión de que algo “tan fuerte y tan engolosinante” no puede acabar. 

Encuentros y desencuentros

En un segundo tiempo, cuando la idea de “tu y yo somos uno mismo” disminuye o termina, el tiempo avanza, aparecen las vicisitudes de la vida, y se intensifica la rutina la pareja a poner los pies en la tierra, y a veces, bruscamente.  Pero de una u otra forma, las heredas tempranas y las necesidades profundas, terminan por asomarse, abriendo la puerta a la decepción y la frustración.

Finalmente llega el momento de la negociación o de la fricción: 

  • Si se intenta cambiar al otro, exigiéndole, controlándolo, criticándolo o agrediéndolo, se cronificará el conflicto y se desgastará la relación. Los elementos corrosivos que entran aquí en juego son la crítica constante, el deprecio, el no asumir resposabilidad de lo propio y la indiferencia.
  • Si se entienden las necesidades, valores, sueños, y temperamentos  de cada uno que se esconden detrás del conflicto, se negocian las resoluciones
  • Pero ojo, no todas las diferencias tienen solución. Existen conflictos solubles e irresolubles. Aun así, todos pueden llegar a una buena negociación. 
  • Toda buena negociación deja a ambas partes un poco insatisfechas pues implica ganar algo y renunciar a algo. Renunciar, no es sacrificarse, es elegir qué puedo posponer o darme a mí misma con el fin de conservar lo bueno del vínculo. Se cede algo para ganar algo  y esto permite que la relación pueda sostenerse y disfrutarse.

Además, el amor adulto siempre nos deja un poco insatisfechos. Esperar que el amor nos de todo es una expectativa infantil, que incluso ninguna madre ni ningún padre nos puede satisfacer. Sobra decir que la mayoría de nosotros tenemos ejemplos en los que de siendo aún niños nos portábamos bien para obtener la aprobación de nuestros padres y asegurarnos su amor.

Redes Sociales

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El amor en la web… No es como lo pintan

En esta época es inevitable que tú mismo o alguien más te hable de cómo encontró el amor a través Tinder, Grindr, Happn, etcétera. Las redes sociales y la dinámica del mundo han transformado completamente la forma en la que nos relacionamos, nos conocemos, nos enamoramos y nos rompen el corazón. Esa sensación de vértigo e incertidumbre al estar mirando la pantalla en la espera de un mensaje de algún desconocido o desconocida, con la esperanza de que podría ser él o la única.

 

 

Lo que predomina en las relaciones y encuentros virtuales es el deseo de “cercanía–distancia”, en nuestros “encuentros”, estamos siempre conectados, pero lejanos. Este tipo de “acercamientos en línea” genera una ambivalencia e incertidumbre al crear vínculos amorosos, ante los cuales prevalece la falta de compromiso.

 

Estamos deseosos de “relacionarnos”, pero desconfiamos del “estar relacionados”, y  particularmente si es “para siempre”, una idea que en la era del cambio permanente está cargada de negatividad. Tenemos miedo de que ese estado pueda convertirse en una pesada carga. 

 

Diversidad e incertidumbre

Gracias al surgimiento de la web, las redes sociales y apps de ligue online, queda claro que la diversidad amorosa está echada a andar.

Vivimos la era de la diversidad de las preferencias amorosas (y sexuales), en donde las relaciones se sirven como en un menú de opciones a elegir donde los comensales pueden probar un solo platillo si así les acomoda o probar varios manjares desconocidos hasta saciar paladar o simplemente contemplar sin probar bocado. 

 

 

Lo cierto es que estos nuevos modelos amorosos no son fáciles de pactar ni de vivir. Las podremos criticar, satanizar, admirar, enjuiciar o disfrutar, pero ahí están. Por otro lado, a más inmadurez personal, más intensa es la sensación de miedo y humillación, por eso, es importante conocer tus alcances y sobre todo de qué es lo que puedes ofrecer en caso de concretarse el encuentro, cuando de ligar en la web se trata.

Ligar es mucho más que conseguir que alguien te “eche un ojo” o en el caso del ligue online te de like, es inclusive más que lograr un encuentro o concretar una conquista para un buen acostón (lo cual según cómo, cuándo, dónde y con quién, no es para despreciar). Pero ligar lo que se llama ligar, es a mi juicio conseguir que alguien que te interesa, se interese por ti

 

Por eso, si estás pensando entrar al mercado amoroso en la web o si ya estás en alguna App, comparto estas recomendaciones que según algunos especialistas, y según mi propia experiencia, te puede ayudar en este “numerito” del ligue virtual: 

Pareja seduciendose

 

Lo primero, ¡alinea tus aspiraciones con tus posibilidades!, y de entrada sufrirás menos decepciones. Y es que eso de sentir que mereces más, tienes más, y puedes más de quien realmente eres, es el camino directo a la frustración. No se trata de que te conformes con cualquier encuentro como “premio de consolación”, pero sí de tener un justo conocimiento de tus alcances y sobre todo de qué es lo que quieres y puedes ofrecer.  

 

Hay varios procedimientos para conseguir pareja: Uno es la fascinación, sinónimo de parálisis, de dependencia, y a veces incluso de subordinación. Otro es la agresión, que no necesita sinónimos, y finalmente se abre el campo de la seducción. Para ligar hay que aprender a seducir. 

La seducción es lograr que el otro se fije en mí, que se interese por mí, y que de una u otra manera, se vincule conmigo. Seduciendo logro introducirme en la vida del otro y así formar parte tanto de su memoria como de sus futuros deseos. 

 

Ligar en este sentido exige unas estrategias particulares: considerar que el otro es un ser único y hacerlo sentir como tal. Hacer del ligue un intercambio – de ideas, de gustos, de intereses – poniendo sobre la mesa los tuyos e interesándote por los del otro también. Generar un ambiente de intimidad –mostrando quién eres, sin revelar de entrada todo de ti. Evitar la “victimez” ¡las víctimas dan lástima!. Poner límites –suficientes para que el otro sepa que estás disponible y dispuesto, pero no a sus pies. Y sobre todo generar espacios de diversión, de juego, de disfrute, de placer…   

 

Y por favor ¡No finjas! Haz con tus verdaderas virtudes tu mayor campo de acción.

 

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Primero lo primero

¿Qué pasa si las personas valoran la idea de compromiso sólo que no están de acuerdo con los términos de las negociaciones matrimoniales o de las más frecuentes?

¿Qué ocurre cuando la pareja no desea cumplir con los cánones tradicionales, por ejemplo, con la idea de vivir juntos por siempre?

¿Qué tal si los acuerdos y el compromiso de uno con el otro se limitan a unos cuántos días a la semana/mes o si incluye una sexualidad abierta?

Entonces, algunas claves

Rafael Manrique en su libro Conyugal y Extraconyugal afirma que un acuerdo en pareja sólo podrá ser eficaz si incluye las siguientes condiciones:

  • Conocimiento de sí mismo y de la pareja.
  • Negociación antes de llevar a cabo cualquier acción. Acordar después de actuar sería más bien una imposición o una aceptación de algo que no tiene remedio, además del daño innecesario generado por la traición. Se requiere un acuerdo previo fuerte y claro.

  • No pretender que la apertura de la relación sea la solución a problemas importantes de la pareja. De hecho, si la pareja está llena de conflictos irresueltos el pacto se hace prácticamente inviable. 
  • El “tercero” también deberá de estar “a salvo” del uso y abuso de la pareja.
  • Ambos miembros de la pareja tienen el derecho de experimentar. El acuerdo no queda acotado a uno de los miembros (generalmente el que tiene más poder y privilegios – en las sociedades patriarcales, los hombres -). 
  • Ambos tienen derecho a conocer lo fundamental de las relaciones del otro, sin exceso de detalles en tiempo y forma, y siempre que esto lo acuerden mutuamente.

  • Las reglas a las que ambos se atienden deben de ser concretas, funcionales, claras y precisas. Se debe dejar bien delimitado qué está permitido y qué no. 
  • Cada tanto ha de revisarse el acuerdo, cuestionar los efectos, adaptarse a los cambios que se den en la vida de la pareja y a la transformación de las circunstancias de la vida en común. Esto implica desde renovar el acuerdo, ponerlo en pausa, hasta descartarlo.

Romper paradigmas nos implica modificar la forma en que pensamos el amor, deseamos las relaciones, promovemos los encuentros y proyectamos el futuro amoroso. Esta transición implica un duelo interno a deseos y sueños que no se han dado, pero atravesarlo permitirá adaptarnos mejor a los cambios y a tener menor riesgo de salir lastimados, frustrados y decepcionados, y lograr así construir mejores intercambios amorosos.

Es necesario trabajar en nosotros mismos, desarrollar la resiliencia como la mejor herramienta para enfrentar las pérdidas y la ambigüedad que éstas frecuentemente generan. Así mismo, en construir un proyecto de vida personal y el desarrollo de redes de apoyo que nos ayudarán a enfrentar de mejor manera los dilemas de la vida amorosa del siglo XXI y, por qué no, si nos interesa, sentar las bases para construir un buen amor que dé paso a una nueva forma de acompañamiento. 

Personas seduciendose

¿Cómo acordar en pareja?

Rafael Manrique en su libro Conyugal y Extraconyugal afirma que un acuerdo así sólo podrá ser eficaz si incluye las siguientes condiciones:

  • Conocimiento de sí mismo y de la pareja.

 

  • Negociación antes de llevar a cabo cualquier acción. Acordarlo después de actuarlo sería más bien una imposición o una aceptación de algo que no tiene remedio, además del daño innecesario generado por la traición. Se requiere un acuerdo previo fuerte y claro.

 

  • No pretender que la apertura de la relación sea la solución a problemas importantes de la pareja. De hecho, si la pareja está llena de conflictos irresueltos el pacto se hace prácticamente inviable.

 

  • El “tercero” también deberá de estar “a salvo” del uso y abuso de la pareja.

 

  • Ambos miembros de la pareja tienen el derecho de experimentar. El acuerdo no queda acotado a uno de los miembros, generalmente el que tiene más poder y privilegios , la mayoría de las veces en las sociedades patriarcales como la nuestra, son los hombres.

 

  • Ambos tienen derecho a conocer lo fundamental de las relaciones del otro, sin exceso de detalles en tiempo y forma, y siempre que esto lo acuerden mutuamente.

Y lo mas importante: 

Las reglas a las que ambos se atienen deben de ser concretas, funcionales, claras y precisas. Se debe dejar bien delimitado qué está permitido y qué no. 

Recuerda que cada tanto ha de revisarse el acuerdo, cuestionar los efectos, adaptarse a los cambios que se den en la vida de la pareja y a la transformación de las circunstancias de la vida en común. Esto implica desde renovar el acuerdo, ponerlo en stand by, hasta descartarlo.

 

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Hoy en día existen nuevos modelos amorosos que sin duda, representan nuevos retos y seguramente se trata de modelos todavía por depurar pero negar su existencia o asumirlas como “algo pasajero” es un error garrafal. 

El proceso lineal de emparejamiento (noviazgo-matrimonio-convivencia en la misma casa de por vida) ha cambiado.  Por tanto, el proceso de entrada y salida de la vida en pareja está presente a lo largo de todo el ciclo vital. Hoy el amor se trata de una especie de carrusel de feria donde unos entran y otros salen pero todos giran.

Veamos algunos para ver qué somos:

  • Tradicional. En ella existe un nivel de compromiso a mediano o largo plazo, y que puede tener una legalización como el matrimonio.

  • Noviazgo “eterno”. Son parejas en que ambos o solo uno tiene cierta aversión a las relaciones y responsabilidades de un emparejamiento convencional.

 

  • LATs. Los LAT son el tipo de relación más parecida a una pareja tradicional. Frecuentemente hay un compromiso expreso sólo que, cada miembro de la pareja vive en su propia casa. Es decir, viven juntos pero separados: LAT (Living Apart Together / “Viven juntos separados”).

 

  • Híbridos. Representan un tipo de relación que consiste en que uno de los miembros de la pareja se siente cómodo con la monogamia. El otro, en cambio, quiere tener varias relaciones a la vez. Se llega a un acuerdo y cada uno acepta las necesidades del otro.

  • Poliamor Son relaciones amorosas-sexuales con más de un individuo. Y éstas son mucho más frecuentes de lo que uno podría pensar. Sólo que, en la mayoría de los casos, se dan como una infidelidad más, una cana al aire que, se espera, no sea del dominio público y, mucho menos, del conocimiento de la pareja.

 

  • Monogamish. Es el pacto entre los dos miembros de una pareja establece que su vínculo tiene primacía por encima de cualquier conexión externa que alguno de ellos pueda tener. Los acuerdos pueden ser desde “noches de pases libres” o encuentros ocasionales.

  • Free. Los frees son esas relaciones tranquilas, sin compromisos y sexo maravilloso. Por lo general, son convenientes cuando sales de una relación muy larga, o cuando no estás interesada o interesado en comprometer tu tiempo y espacio por otra persona.

 

  • Amigos con derecho. Es una combinación entre la intimidad psicológica propia de la amistad y la intimidad física que caracteriza una relación de compromiso. En otras palabras, son personas que ya tienen una relación establecida que buscan satisfacerse en el plano sexual, sin involucrarse afectiva y emocionalmente.

  • Swingers. Parejas que aceptan que el otro tenga encuentros sexuales con un tercero en espacios destinados para ello. Esto no implica establecer varios vínculos de pareja a la vez, sino mantener una relación central, pero sin pacto de fidelidad sexual.

 

  • Citas múltiples. Las relaciones basadas en citas múltiples son una especie de prueba de laboratorio controlada. Se trata de que una persona mantenga varias relaciones al mismo tiempo, pero sin que ninguna de ellas establezca un compromiso.  Lo que se busca es “dejar fluir” las cosas y evaluar si alguna de las parejas transitorias podría llevar a algo más serio. Las citas múltiples permiten que una persona explore las opciones a su alcance sin la presión de un compromiso. 

 

  • Flexisexuales En los flexisexuales está involucrado un tema de género. De lo que se trata aquí es de explorar en el amplio sentido de palabra. Mantener relaciones sexuales con otros, sin importar su género. En este caso, lo que se busca no es exactamente una pareja para formar un vínculo a largo plazo.

Recuerda que cada vez más, la forma de concebir y vivir la sexualidad, el amor, el erotismo y, por tanto las relaciones de pareja, se caracterizan por una flexibilización y diversidad en los acuerdos, así como una vertiginosa transformación de la experiencia de la intimidad al interior de las relaciones y una intensificación de la validación del derecho al erotismo y a la pasión en sus muchas “presentaciones”. 

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Tiempo de lectura dos minutos 

Nadie está en una relación mala porque quiere. Si tú te sientes atrapada en una, no significa ni que eres masoquista, ni que tu te la buscaste, ni que eso es lo que mereces en la vida, y menos aún que tú atraigas a personas narcisistas porque tienes algún “defecto personal”.

A lo largo de esta lectura descubrirás que las personas narcisistas son seductoras, voraces, manipuladoras y predadoras. Sus estrategias pueden ser confusas y maquiavélicas, y con frecuencia dan probaditas de bienestar a sus presas y luego, se las quitan y las debilitan. Cuándo uno se da cuenta de esta abusiva estrategia es porque tristemente ya se encuentra atrapado ahí.

¿Pero cómo reconocer si estoy con un narcisista?

Algo que ayuda a reconocer a las personas que tienen este padecimiento, más allá de lo que hagan o digan, es que revises los efectos que generan en ti las conductas de tu pareja. Entrar  en contacto con tu propio mundo mental, emocional y corporral te permitirá confirmar la toxicidad de la relación.

Hagamos un recorrido in crescendo de los efectos en la persona que vive junto a un narciso. La acumulación de tensión, la exposición permanente a la manipulación y la negación de la propia persona y sus necesidades se hace cada vez más explícita, sostenida, e insidiosa. Produce síntomas diversos y efectos, más o menos, plausibles que deterioran la integridad física y psíquica de quien convive con ellos.

Convivir con un narciso, pretender entenderlo y comprenderlo lleva a un debilitamiento de las propias defensas físicas, psíquicas y sociales, y esto se manifiesta con la pérdida de seguridad y valía personal,  deterioro de la propia persona, pasmamiento, o bien ira y enloquecimiento ante la imposibilidad de hacer valer lo propio. ¿Vivir así se le puede llamar vida?

¿Cuáles son los primeros indicios?

Ante la ilusión de una nueva relación iniciamos con una actitud positiva y abierta, por eso las primeras señales de narcisismo, que pueden ir desde una  falta de atención hasta una mentirilla; se tienden a excusar o minimizar. Al transcurrir el tiempo estas señales son más continuas y más incisivas, manipulaciones, exabruptos y amenazas. Se genera una tensión permanente que nos mantiene en un estado de vigilancia continua.

El nerviosismo constante, la irritabilidad sin explicación, el desgaste de la tolerancia a situación que con anterioridad manejabamos bien, e incluso la sobre auto consciencia  de qué decimos y qué hacemos para no perturbar al narciso, son la constante.

Algunas preguntas

Dicho lo anterior, he creado un cuestionario que te permitirá alumbrar la oscuridad. Si la respuesta es sí, te aconsejo ser fuerte, repensar tu camino y tu vida junto a esa persona.

  1. ¿Sientes que nunca te escucha?
  2. ¿Tienes la experiencia de que no está auténticamente presente para ti cuando conversan o conviven
  3. ¿Te es casi imposible que observe y respete  tus necesidad
  4. ¿Es muy difícil ponerle un límit
  5. ¿Cuándo logras ponerle el límite difícilmente lo acata?
  6. ¿Cuándo están a solas su comportamiento contigo dista de la forma amable, receptiva y flexible que muestra cuando están con otras personas?
  7. ¿Qué sentimientos produce en ti esta relación con en el día a día? ¿Ansiedad, depresión, rabia, impotencia, agotamiento?

***

Entender este transtorno puede ser el inicio de una vida plena. Por eso, los invitamos a todos a nuestra conferencia. Es hora de tomar el control de nuestra vida.

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Tiempo de lectura tres minutos…

El término Gaslighting no tiene una traducción como tal porque derivó de la película clásica titulada Gaslight. Una cinta que nos cuenta la historia de un hombre que manipula a su pareja para hacerle creer una serie de sucesos que él mismo provoca con el objetivo de que ella comience a tener ataques de ansiedad, no quiera salir de casa, y poco a poco pierda la razón.

¿Qué es el Gaslighting?

Es una forma de abusar emocionalmente de una persona por medio de la manipulación, hasta lograr que dude de su propio juicio, memoria y percepción de la realidad. Se trata de un tipo de violencia muy sutil y peligroso porque nos convence de que algo está mal en nosotros; que tenemos la culpa de lo malo que sucede en nuestra relación de pareja.

Puede ocasionarnos inseguridad en cualquier ámbito de nuestra vida, y hacer que dependamos de la opinión de otros para poder sentir algún tipo de inseguridad. El Gaslighting nos aleja de las personas que se preocupan por nosotros, y opinan sobre nuestra relación por creer que no tienen la mejor intención para con nosotros, cuando en realidad solo quieren ayudarnos a salir de una relación tóxica, que no nos hace nada bien.  

¿Somos víctimas del Gaslighting?

Para todas las personas que son víctimas de este tipo de relaciones el consejo principal es salir de ahí lo antes posible y buscar ayuda profesional que permita, entre otras cosas, abandonar el autoengaño y recuperar poco a poco la confianza y el amor que perdimos.

Dicho eso, a continuación, les dejamos cinco señales para detectar si estamos involucrados en este tipo de relación:

Límites

*Por lo general en una discusión la pareja dice: “estás loca” “deberías de medicarte”, “estás mal”.

*En la relación se minimiza lo que la víctima siente o lo que piensa con frases como: “estás exagerando”,  “yo nunca dije eso”, “no fue así, estás mintiendo”, “qué sensible eres, era broma”.

*El maltratador hace todo lo posible por quedar como la víctima y convence al agraviado de que no tiene la culpa, cuando en verdad sí la tiene.

*Son personas que mienten compulsivamente, y todo lo que vaya en contra de ellos sostendrán que no es verdad.

*Critican los gustos de la víctima y llevan la contraria en cualquier tema, incluso, en temas banales.

Los efectos del Gaslighting

Los efectos a mediano y a lago plazo del Gaslighting son severos. Este tipo de vínculo nos hace dudar de nuestra capacidad de memoria. El abusador manipula tanto la comunicación, que convence a la víctima de que los hechos no ocurrieron tal como sucedieron.

Por su parte, la persona agraviada también duda de su propio raciocinio. Cree que no puede tomar decisiones porque no es capaz, y por ello, necesita la aprobación de otros para elegir cualquier aspecto de su vida.

Es tanta la manipulación, que la víctima termina por asumir que tiene un trastorno psicológico que explica sus “repetidas” fallas dentro de la relación. Se culpabiliza a sí misma e incluso puede llegar a sentir que no es suficiente, a perder su autoestima y auto sabotearse.

violencia

Si somos víctimas del Gaslighting, ¿qué podemos hacer?

Tenemos que confiar en nuestra intuición interna, y si sentimos que algo no está bien en nuestra relación hay que hablarlo con la otra persona, y expresarle sin temor lo que pensamos y lo que no nos hace bien.

La comunicación es uno de los pilares más importantes en una relación. Si no existe es una señal de que las cosas no están funcionando.

En caso de saber que estamos en una situación de Gaslight, no debemos buscar la aprobación de nuestra pareja, simplemente lo que podemos hacer es expresar cuando estemos en desacuerdo con alguna situación

Aclarar que aunque entendemos otros puntos de vista, pensamos distinto, sin ningún temor  de buscar una solución y llegar a un acuerdo.

 

Trabajemos con nuestra asertividad para hacer valer nuestros propios intereses con dignidad

***

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Si tú o algún conocido necesita ayuda, hagan un cita en Psicoterapia La Montaña

 

Autora: Margarita Huertas

  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.