Son muchas las razones por lo que las personas viven amores de tres, desde infidelidades hasta algún triángulo amoroso entre los que están los nuevos modelos erótico sexuales, incluidos la poliamoría, las experiencias swingers o los matrimonios abiertos. 

 

La existencia de las relaciones triangulares nos confirma que los seres humanos no escapamos a ellas aún con la tradición judeocristiana intentándonos educar en la creencia del amor exclusivo y total (y expulsándonos del territorio del “amor verdadero” si no  logramos este). Ni qué decir del señalamiento de ser “malas” o defectuosas personas: insensibles, egoístas e internamente divididas en caso de incurrir en esta contradicción. 

 

Tipos de triángulos

Además de los triángulos erótico-amorosos con o sin implicación sexual, existen diferentes tipos de triángulos: los que involucran a padres e hijos, amistades, mascotas, relaciones laborales,  espacios culturales, incluso ritos religiosos. Y es que lo triangular es una característica sustancial de las relaciones humanas: los psicoanalistas afirmarían que es una organización mental implícita en la triada edípica de la que aprendimos el “abc” del amor; y yo sumo lo que ya he mencionado en otras ocasiones: que somos seres deseantes y que el deseo no se agota con nada ni con nadie. Nuestra posibilidad de ser seres multifacéticos y complejos nos impide colmarnos en un proyecto de trabajo único, un único hobbie, en un solo corazón y con un solo cuerpo.

La complejidad del amor “entre tres”

Entender esta triangulación en territorios no amorosos puede ser más o menos sencillo, pero en la comarca del amor se complican las cosas en tanto que el “mito de la exclusividad sexual”, ante la infinidad de variaciones que ha sufrido la vida de pareja en el último siglo, parece ser lo “único” que conserva como propio y como signo de genuino compromiso y amor de pareja. Algunas personas renuncian a vivir esta triangularidad con menores implicaciones de frustración y represión en su vida personal, prefiriendo  la seguridad y cierta simpleza de una relación exclusiva, sin embargo no es la norma en términos de experiencia de vida. 

 

Así, las triangulaciones amorosas existen: algunas se detienen tras unos intercambios por chat, otras son intensas y breves (más vale arder que durar) dejando huella en la vida de los actores, otras duran toda la vida y capotean los “malabares” y desgastes necesarios para sostenerse a lo largo del tiempo. Algunas terminan transformándose en familias reconstituidas al dejar de lado la relación primaria (habiendo o no sido descubiertas).  

De una u otra forma, en distintos esquemas y con diversos efectos en la vida de los involucrados, muchos miembros de parejas estables han transitado este camino de la triangulación que por diversos factores está “a la vuelta de la esquina”. Y más allá de lo que pensemos, queramos o neguemos, en muchos casos, y dada nuestra capacidad amorosa multidimensional, su presencia da mucha estimulación y una cierta estabilidad  a las relaciones de pareja. ¿Tú qué piensas? 

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi Taller de Infidelidad

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

Tiempo de lectura 3 minutos

Hablar de los triángulos amorosos se ha convertido en un tema central cuando exploramos el territorio del amor y sus dilemas. Las relaciones triangulares son descritas desde antaño en textos antiguos como la Biblia y la Ilíada, recorren toda la literatura universal a lo largo de los siglos, y toman en el presente un lugar predominante por todos lados: novelas, series, películas, poemas… ¡Qué decir de las consultas terapéuticas (y los “deschongues” de pasillo), efecto del descubrimiento de una relación extraconyugal! 

Ruptura de acuerdos

Un triángulo amoroso es una relación entre dos personas con exclusión del cónyuge de uno de ellos, que incluye compromiso emocional y/o sexual, y que tiene repercusiones en la vida de todos los involucrados, a nivel psicológico y social principalmente, muchas veces económico también. En el triángulo amoroso tres integrantes, hombres o mujeres, originan y sostienen (de manera consciente o inconsciente) un vínculo de fuertes efectos emocionales y/o sexuales.  

Otra característica importante del triángulo amoroso, a diferencia de los nuevos acuerdos de pareja, es el rompimiento unilateral del acuerdo de exclusividad, así como la afectación por el mismo del nivel de intimidad,  de la cercanía emocional y/o del compromiso con la relación primaria. 

 

Más allá de las “canas al aire”

Para adentrarnos en la complejidad de los triángulos amorosos, dejo fuera del concepto “triángulo” todas las “canas al aire” que implican aventuras de una “noche de copas” y que generalmente carecen de un contenido emocional, si bien involucran actividad erótica y sexual. Excluyo también todas las “infidelidades” cibernéticas que nunca se actúan “en vivo y a todo color” pues pueden catalogarse ya sea como nuevas prácticas eróticas nunca imaginadas (herramientas de exploración y autoconocimiento) o bien como muestra social de miedo a la intimidad y a la cercanía emocional propias de la era post moderna que vivimos. Y por supuesto no considero tampoco las patanerías sostenidas, que más que constituir un triángulo de amor, significan un sin fin de abusos y maltratos que correlacionan con la violencia (en ocasiones la enfermedad mental, la adicción), y no con la complejidad de la experiencia erótico amorosa.

 

Finalmente, un triángulo amoroso, no se define ni por su duración ni por su intensidad, sino por el equilibrio personal, de pareja y grupal que aporta, de manera consciente o inconsciente, deseada o rechazada, a quienes los conforman. En general, inicia desde la atracción mutua, con o sin interés de implicaciones sexuales, pasando por el enamoramiento, hasta consolidarse en algún tipo de vinculación. La terminación del mismo se da por razones diversas: o deja de cumplir su cometido, o es descubierto y pierde la posibilidad de existir ante la crisis de pareja que detona, o bien la culpa o malestar de alguno de los involucrados lo disuelve, o simplemente la renuncia elegida o las circunstancias vividas precipitan su desintegración. Esto no significa que el espacio interior o intrapsíquico que le da cabida, incluso los sentimientos amorosos internos, desaparezcan necesariamente. 

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi Taller de Infidelidad

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

El amor, casi en cualquier presentación, es un intercambio. Y si bien no es “una por tí y otra por mi” en un “cuentagotas pichicato”, sí es esperar que el otro me considere, me ayude y me acompañe, y en un disponerme a considerar, ayudar y acompañar al otro también. 

Vivimos con la promesa de que al encontrar el verdadero amor, éste nos colmará; es decir, nos dará – por fin, y por el simple hecho de ser quienes somos – todo aquello que necesitamos y deseamos.  Y por tanto, navegando en la barca del “amor total” nuestras necesidades serán satisfechas y nuestros errores quedarán olvidados. Peor aún, cuando esto no ocurre persiste la ilusión de que al rato, mañana, o la próxima vez así será….

Estar enamorado es… 

Esta creencia es la fantasía del enamoramiento, esa experiencia de que todo será satisfecho y  cumplido con la pareja. Y es que estar enamorado es estar como de “luna de miel”. Y miren que ni las lunas de miel resultan, a veces, tan gratificantes. ¡Conozco a infinidad de parejas que inician el declive en las expectativas puestas en su viaje de bodas o en la boda misma.

El amor incondicional es una ilusión. Las renuncias y las entregas son la realidad.

Los sacrificios y las entregas evolucionan con el tiempo. Todas las personas cambiamos con el tiempo. Las parejas exitosas actualizan sus relaciones al preguntar y expresar sus necesidades, deseos, interes y valores. Pueden surgir nuevas necesidades a medida que las relaciones maduran y se profundizan.

Las crisis

En ellas se dan los grandes riesgos y las grandes oportunidades. En ellas se requerirá no solo renunciar sino a veces sacrificar algo. Las crisis también ofrecen la oportunidad de descubrir cosas de uno mismo y del otro que en un principio podrían parecer imposibles.

Conclusión 

La madurez – que implica autoconocimiento, capacidad de frustración, compromiso y autorresponsabilidad – da paso a condiciones elegidas y aceptadas que no solo son comprensibles para cada uno de los miembros de la pareja sino posibles de realizar. 

El conocimiento mutuo, la aceptación y el perdón son el kit de primero auxilios que previenen a la pareja del resentimiento y el martirio.

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi conferencia online Mujeres Poderosas y Amorosas

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

El encanto del enamoramiento

En el inicio, ante el entusiasmo de conocernos y dar la mejor cara, la relación es pura generosidad incondicional, babeo y devoción. Esto se da también desde la distorsión que genera el enamoramiento que nos hace ver en el otro aquello que nosotros deseamos y necesitamos. Existe la sensación de que “nada” del otro me molesta y la confianza de que la otra persona “nunca” me va a decepcionar. Muchas personas afirman “he encontrado, por fin, el verdadero amor”  Y es que el enamoramiento, con todas sus reacciones químicas, genera la ilusión de que algo “tan fuerte y tan engolosinante” no puede acabar. 

Encuentros y desencuentros

En un segundo tiempo, cuando la idea de “tu y yo somos uno mismo” disminuye o termina, el tiempo avanza, aparecen las vicisitudes de la vida, y se intensifica la rutina la pareja a poner los pies en la tierra, y a veces, bruscamente.  Pero de una u otra forma, las heredas tempranas y las necesidades profundas, terminan por asomarse, abriendo la puerta a la decepción y la frustración.

Finalmente llega el momento de la negociación o de la fricción: 

  • Si se intenta cambiar al otro, exigiéndole, controlándolo, criticándolo o agrediéndolo, se cronificará el conflicto y se desgastará la relación. Los elementos corrosivos que entran aquí en juego son la crítica constante, el deprecio, el no asumir resposabilidad de lo propio y la indiferencia.
  • Si se entienden las necesidades, valores, sueños, y temperamentos  de cada uno que se esconden detrás del conflicto, se negocian las resoluciones
  • Pero ojo, no todas las diferencias tienen solución. Existen conflictos solubles e irresolubles. Aun así, todos pueden llegar a una buena negociación. 
  • Toda buena negociación deja a ambas partes un poco insatisfechas pues implica ganar algo y renunciar a algo. Renunciar, no es sacrificarse, es elegir qué puedo posponer o darme a mí misma con el fin de conservar lo bueno del vínculo. Se cede algo para ganar algo  y esto permite que la relación pueda sostenerse y disfrutarse.

Además, el amor adulto siempre nos deja un poco insatisfechos. Esperar que el amor nos de todo es una expectativa infantil, que incluso ninguna madre ni ningún padre nos puede satisfacer. Sobra decir que la mayoría de nosotros tenemos ejemplos en los que de siendo aún niños nos portábamos bien para obtener la aprobación de nuestros padres y asegurarnos su amor.

Redes Sociales

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

Si tu ex que te sigue produciendo sufrimiento, robando energía emocional y haciéndote perder el tiempo o crees que “necesitas” la relación porque piensas que como fue un verdadero amor no puede acabar. Este artículo es para ti…. Si bien, un rompimiento siempre es difícil de atravesar, comparto contigo varios puntos de reflexión que pueden ayudarte a identificar por que traes atorado a tu ex y lo más importante: cómo superar la ruptura y empezar a “soltar”:

  1. Tu ego ha sido herido. A nadie nos gusta perder ni fracasar. Mientras más grande un “ego mal domado” es más fuerte la experiencia de haber sido maltratado.
  2. Se pierde la sensación de posesión y pertenencia. Los humanos nos construimos en la infancia identificando y nombrando nuestros vínculos: “mi madre”, “mi amigo”, “mi hermana”. Cuando “mi novio”, ha dejado de ser “mío”, viene un quiebre que cambia la idea de quién soy y de lo que me pertenece. ¿Quién soy hoy sin él o sin ella?
  3. Miedo a estar solo. La dependencia económica o emocional impiden hacer de la soledad una experiencia de enriquecimiento y crecimiento, por no decir de disfrute también. La falta de pareja no implica la carencia de vínculos de valor.
  4. Creencias erróneas sobre el amor. Cuestionar premisas como “el amor es eterno”, “el amor es incondicional”, “el amor todo lo puede”, “mientras haya sentimiento sigue habiendo amor”, es necesario. Una particular creencia errónea es estar convencido de que solo una persona puede ser, de una vez y para siempre, “el amor de tu vida”.
  5. Exposición constante a redes sociales. Ya dice el dicho “ojos que no ven, corazón que no siente”. En la era de las comunicaciones en la que estamos hiper conectados se requiere de decisión y voluntad para no exponerte a la información que circula en las redes sociales que activan tu necesidad de saber de tu ex.
  6. Presión familiar o social por vivir acompañado. La sociedad privilegia la vida de pareja sobre la soltería y muchas veces al aferrarte a un ex buscas sentir que embonas mejor el contexto, que no vas a defraudar a tu gente cercana o evitar sentir el rechazo de grupos que se sienten “amenazados” por la gente soltera.

  1. Tareas pendientes respecto a tu ex. Tras un rompimiento puedes haberte quedado con la necesidad de pedir perdón y reparar algún daño cometido o bien de recibir la reparación de un ex que te trató sin cuidado y consideración. Si bien esto puede o no llegar a ocurrir es importante cuestionar la necesidad de perdonarte a ti mismo por lo que pasó y a reconciliarte contigo mismo por lo que es.
  2. Aferrarte a lo bueno que sí fue y no a lo complejo o malo que empezó a ocurrir. Un amor siempre tiene algo que valió la pena o que sirvió en determinado momento. Poder atesorar lo valioso al tiempo que reconoces lo que ya no estaba ocurriendo implica manejar la ambivalencia entre lo bueno y lo imposible, tolerarla y no por eso querer regresar el tiempo y reconectar al ex galán. 
  3. Conservar demasiados objetos cotidianos que te mantienen aferrado. ¿Un anillo, una habitación, cartas y fotos? No se trata de que deseches todo, pero sí de que hagas una pequeña limpieza, reacomodo y transformación de pertenencias que te anclan en el pasado. 
  4. Hacerlo tu amigo antes de tiempo. Hay relaciones erótico-afectivas que se transforman en amistad, pero para eso requieren primero vivir la ruptura y la pérdida y luego transformar la relación. El proceso necesita tiempo y distanciamiento.
  5. No haber atravesado un proceso de duelo. Los duelos permiten experimentar el dolor de forma escalonada, desde la negación ante lo sucedido, pasando por el enojo y la depresión hasta llegar a la aceptación. Sin atravesar estos estadios no hay forma de asimilar la experiencia y continuar la vida. 
  6. Reconocer un apego ansioso o inseguro. Los vínculos con nuestros primeros cuidadores, generalmente nuestros padres, dejan una impronta en la forma de crear vínculos. Si nuestro apego infantil fue seguro, ansioso, o evitativo se verá reflejado en nuestras futuras relaciones. Se está bien en la presencia y también en la ausencia del ser amado, y al momento de terminar, se facilita soltar, aún con dolor, pues está la confianza personal de encontrar buenos vínculos en el futuro. que podremos encontrar a alguien en el futuro, en e   de manera similar con los adultos. Pero quienes vivieron un apego ansioso, inseguro o evitativo, han de trabajar en ello pues se vivirán con mucha mayor dificultad para pasar página tras una separación. 


Consejos para olvidar a tu ex 

Empeñarse en sacar de la conciencia a alguien que fue importante en la vida genera mucho derroche de energía física y psíquica y puede incluso convertirse en una obsesión. Cambiemos el objetivo, en vez de olvidar, trata de redirigir el recuerdo para reacomodarlo en tu vida.

A esta actitud suma el realizar algunas acciones concretas para avanzar en el proceso de soltar:

  • Rodéate de gente querida. Si bien los vínculos erótico-amorosos pueden acompañar de manera especial en la vida, toda relación íntima puede ser un apoyo emocional y un espacio de acompañamiento. Haz planes con ellos, llámales, involúcrate más en sus vidas y comparte con ellos la tuya.
  • Crea nuevos hábitos.  Terminada tu vida de pareja cambian tus rutinas y quedan momentos de vacío y descontrol. Integra nuevos hábitos de ejercicio, orden, incluso acomodo de tus espacios, para llenar esos pequeños huevos de tiempo con algo que te genere placer.
  • Actualiza tu proyección de vida. Integrar a tu vida nuevas actividades adecuadas a tus intereses y necesidades permite replantear tu mundo de motivaciones y valores y reconstruir tu proyecto de vida personal.
  • Distráete de manera constructiva. Existen muchas actividades artísticas, culturales, deportivas que enriquecen tu vida y te sacan de pensar en tu ex sin ton ni son. Cine, museos, competencias, lecturas, bailes y veladas musicales, pueden ser “distracciones” que alimenten tu ser y te permitan transitar.
  • Conoce gente nueva. Con todo y lo que duele perder a tu pareja, sobre todo si la relación fue buena y se sostuvo en el tiempo, la soltería siempre abre la oportunidad de conocer gente nueva, entender que pasa “allá afuera” y expandir tu visión del mundo, del amor, y de ti mismo, expandiendo tu circulo social.

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi Taller Volver a empezar

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

No hay una regla que señale el tiempo exacto para superar un rompimiento: cada persona lo experimenta diferente debido a su personalidad, al tipo de relación que sostuvo, a su experiencia previa y a la etapa que atraviesa. No es lo mismo romper con un novio tras un año de relación, que poner fin a un matrimonio de años, con hijos, dinero y familias involucradas.

El involucramiento afectivo

Otro factor para la recuperación es el grado de involucramiento afectivo. A veces el “terminador” está más listo para soltar la relación que el “terminado”, a quien la noticia le cae por sorpresa. El primero se fue saliendo de a poco, quizá vivía ya un “divorcio emocional”, a diferencia del que resulta sorprendido. Pocas cosas son tan difíciles de sobrepasar como recuperarse de un amor “sentimentalmente vigente”. Un amor vivo como éste puede implicar un duelo mucho mayor al de un matrimonio de larga duración que sólo arrastraba por la casa el “cadáver” de lo que fue.

El proceso de recuperación

A todo esto podemos decir que la duración promedio de recuperación oscila entre seis meses y tres años. Así de versátil. Siempre y cuando haya disposición para facilitar el duelo y favorecer el avance del proceso. Hay quienes se estacionan en el enojo o en la depresión, por ejemplo, y no superan en años (o incluso nunca) el fin de un amor.

Antes de seis meses es difícil procesar una pérdida amorosa. Quizás el “alivio” inmediato es más una evasión, o bien una sensación de liberación ante algo insostenible. Por otro lado, llevar de uno a tres años en duelo (dependiendo del tipo de vínculo que se vivió) muestra que el proceso está atorado. Te sugiero paciencia, auto-cuidado, conciencia y, si es necesario, una consulta, que a nadie le hace mal. 

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi conferencia Volver a empezar

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

Tiempo de lectura: 2 minutos 

¿Cuántas personas no utilizan como excusa para atascarse o incluso auto sabotearse un rompimiento amoroso? En mis tiempos (ya lejanos) me parecía reconfortante mantenerme activa y haciendo algo, fuera súper relevante o no, pero con el fin de mantenerme en movimiento y no darle vueltas innecesarias a mi dolor.

Hoy está de moda utilizar situaciones de la vida (¡y qué mejor que un rompimiento amoroso!) para no salir de tu cuarto y ver películas que te recuerden a “la susodicha” persona, que tan mal te dejó. ¡Por favor! ¡Basta ya de victimizarse!

Una cosa es sentir tu dolor y otra muy diferente es regocijarte en él. Por supuesto que es parte del duelo el estar triste, pero el no salir de ese desasosiego y ver lo que la vida ofrece es una decisión. Como dice la –ya trillada- frase: “el dolor es inevitable; el sufrimiento es opcional”.

Pasos para salir adelante

Pero entonces, ¿qué debemos considerar después de un rompimiento amoroso?

Valida tu dolor. Podrá parecer contradictorio con la frase del párrafo anterior que el primer paso sea validar tu dolor. Es necesario no negarlo ni invisivilizarlo, sino vivir y validar el dolor que produce una separación. Así como el extremo de no salir de tu cuarto ni para tomar un baño no ayuda a sanar, el negar el dolor que la separación causa, tampoco es positivo.

 

Canaliza tus emociones. Enfoca tu recuperación en ti y toma acciones para canalizar toda esa energía dolorosa causada por lo que estás viviendo. Plantéate adoptar un pasatiempo sin tener mucha expectativa al respecto, lleva a cabo ese proyecto que tanto llevas postergando,  sal con amistades que hace tiempo no ves, haz ejercicio o escribe lo que te venga a la mente. Éstas son algunas actividades que pueden llevarte a ir encontrando (o construyendo, más que nada) un nuevo sentido de vida.

Planea. Crea estrategias anticipándote a aquellas situaciones en las que más vulnerable puedas estar. Cuídate a ti mismo de aquellas situaciones creando planes de acción para contenerte. Por ejemplo: en comidas familiares donde solías ir con tu ex o cuando salgas a fiestas.

Planear no significa evadir o evitar cualquier situación que pueda llegar a doler. El tiempo que toma el duelo es importante para superar una separación, pero si no asumes el proceso de manera activa y con la intención de seguir adelante, te será más difícil recuperarte.

 

¿Estoy listo para volver a empezar?

Cuestiónate. Si ya no te quiebran y desmoronan los recuerdos y puedes ir a lugares que solían frecuentar juntos quizás es tiempo de que vuelvas a “ponerte en circulación”; mandar un par de mensajes a esas personas que sabes que están interesadas en ti, o incluso reabrir tu perfil en esa aplicación de citas en la que estabas. Pero ojo… Es importante que al volver al ruedo no “eches toda la carne al asador” ni quieras pescar el “primer pez” que se te atraviese.

Obsérvate constantemente y ve poco a poco; el hecho de que ya estés en momento de volver a empezar no quiere decir “borrón y cuenta nueva”. Si bien tu proceso de duelo puede ir muy avanzado, sigue estando presente en lo que experimentas.  Prueba y confía en tu intuición, pero no confundas esa intuición con impulsos o reacciones que podrían lastimarte.

El proceso de duelo, en donde vas sanando las heridas para volver a tener esa confianza y autoestima que te permita abrirte a una nueva experiencia amorosa, es diferente en cada quien y los factores mencionados se pueden presentar de diversas maneras; aquí lo importante es no perder de vista en dónde te encuentras tú. Recuerda que estás en un proceso en el que debes de ir trabajando día a día y de adentro hacia afuera.

 

Pareja seduciendose

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi conferencia Volver a empezar

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

Tiempo de lectura: 2 minutos 

En esta ocasión me gustaría hablar de la mediación y cómo a través de ella, se puede lograr que un divorcio o una separación no se convierta en una batalla campal que arrase con todos los miembros de la familia. 

¿Qué es la mediación?

Es el proceso en el cual las personas hablan de manera directa y asistida para lograr acuerdos durante el proceso de divorcio o separación. Estos acuerdos tienen que ver con la crianza y custodia de los hijos, el sustento económico de la familia, la división de los bienes materiales, etcétera. Estos asuntos generalmente los lleva un abogado, pero además de ellos es recomendable que un mediador participe y logre que el diálogo y la comunicación sana prevalezcan, siempre con el fin de garantizar el bienestar de todos los miembros de la familia.

 

¿Cómo funciona?

Algunas técnicas de la mediación son similares a la terapia, por eso los terapeutas, tanto en México como en Estados Unidos, son entrenados para mediar durante los procesos de divorcio:

  • Hay que escuchar de manera efectiva y reflexiva, es importante buscar el balance del poder entre el hombre y la mujer a la hora de negociar.
  • Hay que ser parciales, enfocarse en el futuro y generar opciones para solucionar conflictos.
  • Manejar la complejidad de la situación. 
  • Hay muchas emociones involucradas, se deben dar respuestas sanas con el lenguaje adecuado.

 

Durante el proceso de mediación es fundamental buscar que los involucrados dejen de sentir miedo, enojo y, en algunos casos, hasta pánico. Hay que saber despertar el interés y la curiosidad sobre lo que le está pasando al otro para que haya más empatía entre la pareja. Esto ayuda a expandir la historia del divorcio o separación y a no hacerla rígida y en un solo sentido, así el mediador conoce mejor los antecedentes de la pareja y puede ser de más ayuda.

 

Un punto fundamental para la mediación es conocer las leyes y, en los casos más complejos, saber de finanzas o integrar, durante el diálogo, a profesionales que sepan sobre este tema y así ayuden con el tema del dinero (manutención, negocios, acciones, bienes, etcétera). Los hijos siempre están en la mente del mediador, es su tarea darle vida a la voz y sentimientos de los pequeños para garantizar su protección y bienestar. Muchas veces cuando una pareja se separa y se enfrasca en una guerra se olvida de los hijos y al final son los que más sufren, en particular cuando son niños.

Aunque la mediación es compleja, nunca será destructiva como la guerra durante un juicio o una pelea campal entre la pareja. La mediación puede ayudar a lograr divorcios menos conflictivos y en los que exista la negociación. 

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi conferencia Volver a empezar

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

¿Terminaste una relación de pareja? El “mal de amores” es, además de doloroso, difícil de atravesar, especialmente si pensabas que tenían “un futuro juntos”. A veces, el final puede ser sorpresivo, pero generalmente en la convivencia aparecen señales a las que no prestamos atención a tiempo… Hasta hoy.

Corta la comunicación con él o ella. No acudas a los lugares que tu ex frecuenta

Ello no significa que nunca más podrás pasear por ahí, pero no lo ha-gas mientras estás recuperándote. Y esto quiere decir también que no contactes a tu ex en Facebook, Twitter, LinkedIn, e-mail, teléfono o incluso “señales de humo”. ¡Me-nos aun lo busques en los eventos o páginas de encuentros de solteros! Recuerda que hoy no te sirve tener ninguna información relacionada con esa persona: mientras me-nos sepas de ella, menos te obsesionarás por encontrarla. ¡Desconéctate!

Consigue un “buen aliado”

Haz un trato con alguien que sepa de tu situación y que sea de tu confianza (un amigo, un familiar, un tera-peuta, un vecino) y pregúntale si puedes llamarlo, chatear con él o acudir pidiendo su ayuda en caso de tener la tentación de buscar a tu ex. Comunicarte con alguien para tener un pequeño desahogo y distraerte un poco permitirá que no actúes impulsivamente en un momento de desasosiego y desesperación.

Habla lo menos que puedas de él o ella.

Sin duda, al principio de la ruptura hay una necesidad de hablar y hablar del susodicho. Ésta se traduce en una verborrea (especie de “diarrea verbal” que acaba hartando hasta a tu amigo más paciente): “¿Cómo no la vi venir?”; “Si cambio lo que le molestaba, ¿volverá?”; “¡Recuerdo aquellas tardes en su compañía!”. Desde luego, uno requiere darse alguna explicación de lo sucedido, pues eso facilita el desahogo y el procesamiento de la separación, pero recuerda que las palabras son “química en acción” y tienen efecto en tu estado de ánimo cotidiano. Busca la manera de hacer más cortas las conversaciones sobre él o ella, usa palabras que no te “hundan” más y eso te permitirá ir pensando menos obsesivamente en esa persona y resignificar la separación.

Realiza algún ritual de cierre y desintoxicación

Los rituales son una serie de acciones concretas que, por su simbolismo, facilitan hacer transiciones en la vida y pueden ayudarte para tomar conciencia de que tú eres actor de tu vida y no víctima de lo que vives. Idea algo que te ayude a reconocer lo que aprendiste en tu pasada relación, así como el rol que jugaste en ella: compra una libreta “de cierre” y escribe algo hasta que sientas que es suficiente; luego quémalo o archívalo. Otra opción es poner en una mesa sus fotos y recuerdos: dedicarle cada día un rato para llorar, enojarte, agradecer y… despedirlo. Luego recoge todo y guárdalo. Al siguiente día haz lo mismo, pero menos tiempo hasta llegar a cero. Lo que elijas y planees será bueno para ti.

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi conferencia Volver a empezar

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra

Tiempo de lectura: 2 minutos

En el caso de las relaciones de pareja, los cambios que vemos en cuanto a sus dinámicas tradicionales no tienen que ver sólo con las propias historias de familia e infancia, la psique personal, o la buena o mala elección de la pareja. Sin duda estos factores tienen su influencia, pero existe un alto componente social que impacta esta transformación amorosa y la duración de las relaciones de pareja.

Retos que viven las parejas en la actualidad

  1.   Antaño los matrimonios eran concertados, y se daban para sostener a las clases sociales, a las castas. Era un deber moral el acatar las decisiones familiares; así, las personas honorables cumplían tanto la función que se les asignaba como el rol que les correspondía en su comunidad. El amor y el erotismo no eran elementos que entraban en juego para tomar la decisión de contraer matrimonio.
  2.   Las personas se casaban para sobrevivir, literalmente: reproducirse y producir. El tema de tener pareja no era cuestión de amor, enamoramiento y atracción física, sino de sobrevivencia. Hoy los avances tecnológicos y sistemas industriales han facilitado la producción, por tanto se puede vivir solo, sin un “clan”.
  3.   Ha surgido una individualización de los estilos de vida, en la cual se privilegian las necesidades personales a las comunitarias, por tanto existe una mayor conciencia de qué quiero yo. Las personas, poco a poco, están dejando atrás las seguridades tradicionales.
  4.   Poseemos un mayor sentido de identidad. A partir de estas experiencias, se crea una nueva ética basada en el principio de los “deberes con uno mismo”,incluida la felicidad como deber. Surge un mayor reconocimiento o sentido de valor propio, una alta valoración de la libertad y la autonomía, así como una búsqueda constante de la equidad.
  5.   La sociedad se ha sexualizado, entendiendo esto como que la sexualidad ha dejado de ser tabú para ser un componente importante de la vida cotidiana. El cuerpo puede y busca evocar la sexualidad y el erotismo, expresarlos y despertar el deseo en otras personas. Sentir atracción sexual por otra persona es un “must” para sostener una relación y, aunado a esto, buscamos experimentar más, conocer más.
  6.   Psicologización de las elecciones amorosas. También con la aparición de la psicología surge la psicologización de la vida y la preponderancia del mundo afectivo: se intensifican los proyectos que tienen altos matices emocionales. “¿Qué sientes?” “¿Qué dicta tu corazón?”, son preguntas obligadas; antes los sentimientos tenían una menor importancia.
  7. Con la pérdida de las identidades sociales tradicionales, surgen en el centro de la privacidad las contradicciones de los roles de género entre hombres y mujeres. La lenta pero sostenida relajación de las estructuras de género sociales ha abierto nuevos retos y posibilidades para los varones. Algunos han aceptado los cambios y se van adaptando de a poco; otros tantos se niegan a abrirse a esta nueva perspectiva.
  8. Mercado Laboral: quien habla de la familia, tiene que hablar también de formación, profesión y movilidad. No todo lo decide la pareja al interior, hay un contexto que no ayuda porque existen dos agendas individuales que luchan por sobrevivir. La cuestión laboral representa en muchas ocasiones una dificultad para el sostenimiento de la pareja.

Aún así, es momento de repensar el amor, dejando atrás aquellos relatos de caballeros, dragones y princesas, llevándolo a nuevos horizontes, en los cuales la experiencia de amar sea una forma -entre tantas- para construirnos como humanos, en toda la extensión de la palabra.

¿Te interesó el tema?

Te invito a mi conferencia Volver a empezar

Compra tus boletos aquí

  • Facebook: Tere Díaz Psicoterapeuta
  • Twitter: @tedisen
  • Instagram: terediazsendra
  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.