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El término Gaslighting no tiene una traducción como tal porque derivó de la película clásica titulada Gaslight. Una cinta que nos cuenta la historia de un hombre que manipula a su pareja para hacerle creer una serie de sucesos que él mismo provoca con el objetivo de que ella comience a tener ataques de ansiedad, no quiera salir de casa, y poco a poco pierda la razón.

¿Qué es el Gaslighting?

Es una forma de abusar emocionalmente de una persona por medio de la manipulación, hasta lograr que dude de su propio juicio, memoria y percepción de la realidad. Se trata de un tipo de violencia muy sutil y peligroso porque nos convence de que algo está mal en nosotros; que tenemos la culpa de lo malo que sucede en nuestra relación de pareja.

Puede ocasionarnos inseguridad en cualquier ámbito de nuestra vida, y hacer que dependamos de la opinión de otros para poder sentir algún tipo de inseguridad. El Gaslighting nos aleja de las personas que se preocupan por nosotros, y opinan sobre nuestra relación por creer que no tienen la mejor intención para con nosotros, cuando en realidad solo quieren ayudarnos a salir de una relación tóxica, que no nos hace nada bien.  

¿Somos víctimas del Gaslighting?

Para todas las personas que son víctimas de este tipo de relaciones el consejo principal es salir de ahí lo antes posible y buscar ayuda profesional que permita, entre otras cosas, abandonar el autoengaño y recuperar poco a poco la confianza y el amor que perdimos.

Dicho eso, a continuación, les dejamos cinco señales para detectar si estamos involucrados en este tipo de relación:

Límites

*Por lo general en una discusión la pareja dice: “estás loca” “deberías de medicarte”, “estás mal”.

*En la relación se minimiza lo que la víctima siente o lo que piensa con frases como: “estás exagerando”,  “yo nunca dije eso”, “no fue así, estás mintiendo”, “qué sensible eres, era broma”.

*El maltratador hace todo lo posible por quedar como la víctima y convence al agraviado de que no tiene la culpa, cuando en verdad sí la tiene.

*Son personas que mienten compulsivamente, y todo lo que vaya en contra de ellos sostendrán que no es verdad.

*Critican los gustos de la víctima y llevan la contraria en cualquier tema, incluso, en temas banales.

Los efectos del Gaslighting

Los efectos a mediano y a lago plazo del Gaslighting son severos. Este tipo de vínculo nos hace dudar de nuestra capacidad de memoria. El abusador manipula tanto la comunicación, que convence a la víctima de que los hechos no ocurrieron tal como sucedieron.

Por su parte, la persona agraviada también duda de su propio raciocinio. Cree que no puede tomar decisiones porque no es capaz, y por ello, necesita la aprobación de otros para elegir cualquier aspecto de su vida.

Es tanta la manipulación, que la víctima termina por asumir que tiene un trastorno psicológico que explica sus “repetidas” fallas dentro de la relación. Se culpabiliza a sí misma e incluso puede llegar a sentir que no es suficiente, a perder su autoestima y auto sabotearse.

violencia

Si somos víctimas del Gaslighting, ¿qué podemos hacer?

Tenemos que confiar en nuestra intuición interna, y si sentimos que algo no está bien en nuestra relación hay que hablarlo con la otra persona, y expresarle sin temor lo que pensamos y lo que no nos hace bien.

La comunicación es uno de los pilares más importantes en una relación. Si no existe es una señal de que las cosas no están funcionando.

En caso de saber que estamos en una situación de Gaslight, no debemos buscar la aprobación de nuestra pareja, simplemente lo que podemos hacer es expresar cuando estemos en desacuerdo con alguna situación

Aclarar que aunque entendemos otros puntos de vista, pensamos distinto, sin ningún temor  de buscar una solución y llegar a un acuerdo.

 

Trabajemos con nuestra asertividad para hacer valer nuestros propios intereses con dignidad

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La decisión de vivir en pareja siempre será uno de los pasos más importantes que tomen juntos. Nunca es fácil saber cuál es el momento apropiado, pero si existe comunicación y confianza, pase lo que pase, seguro la relación prosperará.

Sin embargo, hay que decir que estos no son los únicos factores que se deben de tomar en cuenta antes de llevar la convivencia al siguiente escalón. De hecho hay varias cosas a considerar que les permitirán vivir juntos de una forma sana y armónica.

Aquí les dejamos 11 consejos que serán útiles antes de llamarle al camión de la mudanza. 

 

Tener estabilidad económica

Vivan juntos cuando ambos tengan trabajo y dinero que asegure su independencia con facilidad y eficacia. 

El estar en pareja no significa ser uno

No es necesario hacer todas las actividades juntos. No debemos de olvidar que tenemos una vida individual, y que si decidimos habitar el mismo espacio es por el placer de estar juntos y de compartir, no por obligación. No poder estar sin nuestra pareja puede ser un síntoma de apego emocional.

Quédate con quien tengas conversaciones amenas

Decide vivir con alguien que sea conversador. Alguien que cuente, que no te interrumpa, que pueda jugar con las palabras sin crearlas sagradas. 

Que te guste su aroma

El olfato forma parte de nuestro sistema nervioso más primitivo y genera el más inconsciente y poderoso “test” de compatibilidad. Si no te gusta su olor no te gustará esa persona.

Que el pasado quede atrás

Vive con alguien que no se ate al pasado, ni a su pasado personal ni al pasado de su amor. La relación va cambiando y nunca se sabe hacia adónde va a ir. Y desde luego no hay un servicio postventa donde se pueda reclamar.

Que no existan los celos

Vive con alguien que no sea celoso. Al principio puede que tenga un toque de diversión o de interés pero la vida será un infierno al cabo de poco tiempo.

Compartir los quehaceres del hogar

Debemos de llegar a un acuerdo con nuestra pareja respecto a cuáles serán las tareas de cada uno. De esta forma se podrán evitar discusiones o ciertos desacuerdos futuros. Por ejemplo, si a ti te gusta lavar los trastes y a tu pareja no, pueden llegar a un acuerdo en el que a ti te toca la cocina y al compañero el baño.

No ser víctimas de la monotonía:

No por ver diario a nuestra pareja, hay que dejarla de sorprender. Hagan planes juntos a corto o largo plazo; pueden viajar, ir a un mirador, a un museo, a comer en algún restaurante, o simplemente salir a caminar. Seguro que pasarán momentos inolvidables y descubrirán que lo mejor está por venir.

La empatía hacia la pareja:

Tenemos que tratar de ser empáticos con el sentir del otro. No todos los días llegaremos con una sonrisa porque no todos los días serán buenos, en ese sentido debemos ponernos en los zapatos del otro antes de juzgar o recriminar. Es fundamental la confianza para tener una buena comunicación, y así poder entender y ayudar a nuestra pareja en lo que podamos.

Vive con alguien a quien admires y te admire

Decide habitar el mismo techo con la persona que se sienta orgullosa de ir a tu lado, con alguien que te resulte armonioso compartir un paseo, o esa persona cuya imagen frente al espejo, o en una fotografía se sienta a gusto, y que sea mutuo. 

 Amar es sinónimo de libertad:

Si amamos desde la libertad seremos más felices en pareja porque no poseemos. Si vivimos con alguien debemos siempre perseguir las razones correctas que son: nos complementamos y estamos dispuestos a crecer juntos.

“Un mundo nace cuando dos se besan” Octavio Paz

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En la década de 1950, el psicoanalista francés Paul-Claude Racamier creó el concepto de «perverso narcisista». Según su definición, existen personas que tienen la necesidad –y la capacidad– de protegerse de sus problemas internos a través de hacer sentir mal a los otros.

Se trata de gente que sabe manejar el doble sentido de las situaciones. Gente que manipula para evitar un conflictos y ponen todo a su favor. Logran que los demás se sientan culpables cuando probablemente no causaron del problema. En ese sentido,  el narcisista  siempre se convierte en la víctima para sentirse superior.

Ante la sociedad, son aparentemente amables y tranquilos, pueden fingir compasión por los demás y ser serviciales para poder lograr algo a cambio. Se muestran seguros de sí mismos y tienen sentido del humor.

¿Cómo reconocer a un perfecto narcisista?

Al tener tantas habilidades sociales, es complicado detectar cuando estamos ante la presencia de este tipo de personalidades. Sin embargo, hay una serie de banderas rojas que nos permitirán saber cuando estamos ante la presencia de alguno. 

1.Son personas poco empáticas con los problemas de los demás, aunque quieran demostrar lo contrario. 

2.Cuando no opinamos igual que ellos, tienden a enojarse porque se sienten atacados y quieren demostrar que tienen la razón.

3.No se hacen cargo de sus problemas y señalan a los demás como culpables de lo malo que les pasa.

4.Utilizan la violencia verbal. Por medio de la palabra someten a su víctima y la hacen sentiese mal con lo que es y con lo que hace. 

5. Usan la comunicación paradójica como un arma para que la confusión e incertidumbre prevalezcan  y los demás no se alejen de ellos. Por lo general, utiliza frases como: “No puedo dejarte porque no puedo vivir sin ti” “Te quiero, pero tú tienes la culpa de todo”, etc.

6.No toman en cuenta los sentimientos de la otra persona, a no ser que sea para manipularla y la pueden orillar a serios problemas mentales como la depresión, la violencia, la locura, y a casos más graves como el suicidio.

¿Qué hacer si estoy con una persona narcisista?

Si ya descubrimos que tenemos un vínculo con uno de ellos lo más recomendable es alejarnos. Probablemente el narcisista se opondrá y hará todo lo posible para retenernos, por eso tenemos que pedir ayuda profesional, para de ese modo tener las herramientas necesarias, ser fuertes y tomar esa decisión por el bien de nosotros mismos.

La violencia vivida con un perfecto narcisista puede crear un estado de confusión en donde no seamos capaces de ver la realidad.

Mereces el amor que das, no te conformes con menos.

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La forma en la que nos relacionamos ha cambiado en estos últimos años. Las nuevas generaciones tienen una libertad más amplia de elegir; en ellas, las personas deciden con quién relacionarse, el momento en el que quieren irse y cómo quieren tenerlas. Aunque en apariencia este es un cambio positivo que está relacionado con  la libertad de decidir, también nos ha llevado a un nuevo problema que ha sido señalado en distintos estudios; las nuevas generaciones crean vínculos afectivos fugaces y muy pocos sólidos.

En últimos tiempos se han normalizado, cada vez más, las relaciones amorosas sin etiquetas, esas cuya unión se establece sin compromisos ni ataduras. Estos nuevos acuerdos amorosos implican, entre otras cosas, una falta de responsabilidad afectiva, que tiene por consecuencia principal, quitarnos la necesidad de aprender a edificar situaciones duraderas y sólidas.

¿Por qué nuestras relaciones son breves?

Se ha detectado que, en las relaciones de pareja actuales hay una escasa comunicación. Damos por hecho diversas situaciones que nos impiden crear vínculos duraderos y estables. Según los especialistas, uno de los principales culpables de esta situación es el miedo a enamorarse y no ser correspondidas(os). Si hemos experimentado el desamor, hemos pasado por un proceso de duelo, cuyas etapas no han sido nada placenteras y, por ello deseamos evitar que una experiencia de este tipo se repita.

Cuando evitamos enamorarnos trazamos un límite claro en el que nuestro único interés es satisfacer algunas necesidades sexuales, de compañía, de atención, etcétera. Y, esto no está mal, pero el problema se puede presentar cuando la otra persona busca algo diferente, es decir, cuando quiere crear una relación a largo plazo. En este caso se da un choque de deseos y expectativas, por lo tanto, es muy difícil continuar en una relación con metas diferentes.

La fragilidad de los vínculos afectivos

Al crear vínculos breves y sin compromiso, las relaciones se puede terminar sin mayor explicación. Entonces, ocurre un fenómeno llamado “relaciones de bolsillo” se trata de experiencias agradables porque son breves y no implican una responsabilidad y brindan satisfacciones instantáneas.

Esto es perfecto si se hace de mutuo acuerdo. Pero si uno de los involucrados no está enterado y le gusta el vínculo  sufrirá y se quedará sin respuestas. En este sentido quizá el mejor consejo es aprender a comunicarnos y a ser lo más cercanos y respetuosos con el otro. De esa manera podremos darle la vuelta a esta época.

¿Cómo aprender a crear relaciones afectivas responsables?

Sí han tomado la decisión de mantener relaciones breves y sin etiquetas, es necesario hacérselo saber a la otra persona, para evitar confusiones. Pero si lo que quieren es crear relaciones estables y duraderas, es importante aprender a:

  • No crear expectativas: no idealicemos ni las relaciónes ni a las personas.
  • Hacer acuerdos: Establecer límites es importante, porque ambas partes conocerán las intenciones de la otra persona.
  • Preguntar: no demos por hecho que todo está dicho o que es evidente, porque cada persona tiene una manera particular de interpretar y experimentar cada vivencia. La comunicación clara es necesaria.
  • Comprometerse. aunque se haya comunicado y acordado una relación efímera o abierta, es importante mantener un compromiso con la otra persona, porque la relación afectiva ya se inició.
  • Definir lo que se desea: es necesario conocer y ser conscientes de lo que queremos, pero también es importante saber lo que no queremos, para evitar aceptar cualquier situación que se nos presente.

 

Vive sin miedo a enamorarte

No ser amados es una simple desventurala verdadera desgracia es no amar – Albert Camus

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Guía para superar una ruptura (y aprender a escalar montañas)

Pasó, lo quisieras o no, pasó. Tuvieron la plática, se desearon lo mejor, y desde ahora cada uno tomará un camino separado. Ahora viene lo más difícil, hay que volver a empezar. Ha llegado el momento de enfrentar los fantasmas y transitar un proceso complejo que eventualmente nos permitirá ver la luz del día de nuevo.

El duelo no va a ser fácil porque, entre otras cosas, requiere mucha paciencia y energía; dos virtudes que tras la ruptura parecen casi inalcanzables. No obstante puedo asegurarlos que atravesar este proceso y escalar la montaña vale la pena. Tal vez se pregunten ¿cuánto durará la subida? Recuperarse de una separación puede variar en duración por diversas razones: las circunstancias en que ocurre el rompimiento, los años que duró la relación, las personalidades de los miembros de la antigua pareja y el tipo de familia que construyeron juntos. Sin embargo, en promedio este proceso dura de uno a tres años.

Pero no nos adelantemos, vamos poco a poco…

El duelo 

El duelo es parte necesaria de cualquier proceso de pérdida, por tanto es indispensable vivirlo. Lo primero que toca hacer es reconocer que la tristeza nos indica que algo necesita sanar. Dejar que los sentimientos fluyan será incómodo y los pondrá ansiosos, pero evitarlo o negarlo sólo los llevará a posponer la recuperación. Ahora que sienten el dolor del rompimiento tienen dos opciones: despreciarlo capoteándolo y desperdiciando la invitación a evolucionar, o bien usarlo como motivación para conocer quiénes somos y qué somos capaces de hacer para crecer.

La palabra duelo generalmente se asocia a la muerte de un ser querido. Todos sabemos que cuando alguien muere existen rituales establecidos que facilitan la asimilación. Resulta sorprendente descubrir que para las separaciones amorosas no existe un ritual definido. A esto se suma que con frecuencia las crisis vienen en cascada. Generalmente el dolor de terminar un relación amorosa nos obliga a examinar el pasado; situaciones no procesadas y carencias antiguas que suelen hacerse evidentes ante la situación de caos y abatimiento de la separación.

Expresar las emociones, no negarlas

Al respecto, puede ser de utilidad no sólo hablar del asunto, sino expresar lo que se siente. Contactar con las emociones que nos atraviesan y dejarlas salir de manera oportuna, ya sea llorando, escribiendo o incluso gritando. Hay que hacer lo que sea que facilite la recuperación. Ojo, experimentar los sentimientos no es lo mismo que hablar y hablar de ellos.

Les hago una sugerencia: si sienten que giran sobre lo mismo en exceso, sin experimentar avance alguno; consideren la posibilidad de pedir ayuda profesional. 

Todos los síntomas del duelo pueden manejarse mejor admitiéndolos. Llorar, gritar, confrontar no son actos destructivos, son posibilidades que nos permiten  expresar lo que se siente. Insisto, reconocer todo lo ocurre nos dará la posibilidad de vivir el duelo con un mínimo de temor y ansiedad.

Las fases del duelo

 Para atravesar el proceso les va a ser muy útil identificar fases del duelo. Se las debemos a la Dra. Elisabeth Kubler-Ross por su excelente trabajo en esta materia. Según ella hay cinco fases concretas que tenemos que completar para seguir adelante. No todas se viven en ese orden ni en un espacio determinado, pero de alguna manera todos las pasamos.

 Fase 1: La negación 

La negación nos lleva a afirmar: “esto no me está pasando”, “si sólo espero un rato, todo estará bien y mi pareja regresará conmigo”. El impacto de la noticia y la sensación de amenaza y pérdida pueden ser tan abrumadores que la mente las integrarla de manera dosificada.

            Fase 2: El enojo

Conforme uno empieza a aceptar gradualmente el final de la relación se desarrolla una sensación de ira. En un principio el enojo se canaliza hacia adentro, y luego se dirige hacia, de manera particular hacia el ex. La expresión de este sentimiento nos  hace sentir bien, pero también nos genera inquietud por miedo a que una explosión incontrolada  asuste a la expareja, y no regrese más. Esta ambivalencia produce sentimientos de culpa y confusión.

          Fase 3: Negociación

Cuando uno empieza a enfrentar el hecho de que la relación amorosa ha terminado, comienza el proceso de negociar con el interior. Esta fase es peligrosa para el proceso de separación porque puede impulsarnos a regresar por motivos equivocados; evitar la soledad, por tristeza, por culpa o por promesas poco probables de cumplir. Para pasar bien esta etapa, tenemos que considerar que el regateo puede hacerse con un contigo mismo, no con el otro. En esta fase intentaremos convencernos de que algo puede transformarse para continuar con la relación.

         Fase 4: Depresión

Esta fase consiste en dejar ir la relación y se asemeja a la oscuridad antes del amanecer. Aunque la depresión es característica de esta etapa, pero es distinta a la del inicio. Esta fase está llena de diálogo interno acerca del significado de la vida: ¿por qué estoy aquí? ¿cuál es el propósito de mi existencia?. Es un periodo de crecimiento personal que los impulsará a construir una identidad más sólida, a encontrar el propósito más profundo de la vida y a hacer de nuestro paso por la vida algo significativo.

        Fase 5: Aceptación

Llegamos finalmente al momento de la aceptación. En esta etapa aceptamos con serenidad haber perdido la relación amorosa. Empezamos a sentirnos libres del dolor emocional del duelo, y a vivenciar que ya no necesitamos invertir tiempo ni dolores físicos y emocionales en la vieja pareja. Llegado a este punto podremos seguir el ascenso de la montaña hacia una libertad personal y una vida más plena.

Es indispensable elaborar estas cinco fases del duelo antes de iniciar una nueva relación amorosa, de modo que el nuevo compañero no sea un intento de recargarse en alguien más por el temor a caminar con nuestro propios pies .

“Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama.” Dostoievski

¡Esto también va a pasar!

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¿Cómo aprender a tener paciencia?

Mujeres libres y felices … ¿cómo conseguirlo?

  • Decir que la sociedad es más indulgente con la infidelidad masculina que con la femenina es una realidad pero no es una curiosidad porque todo mundo lo sabe.
  • Decir que el hombre es más promiscuo que la mujer y que sus infidelidades tienen menor fundamento emocional es una realidad pero no una curiosidad, puesto que todo el mundo lo acepta.
  • Y decir que como consecuencia de ambas cosas el hombre sea el perdonado también es una realidad pero no una curiosidad, porque todo el mundo lo reconoce.

Sin embrago, algunas realidades son menos evidentes, pero igualmente trascendentes que merecen ser destacadas, porque a simple vista pueden parecer un tanto insólitas. Mencionaré una:

  • Las mujeres más maduras (psicológicamente) son las más fieles… y las más infieles. 

Obviamente influye la edad pues para madurar se requieren vivencias y experiencias, las primeras llegan con los años y las segundas son consecuencia de la asimilación de las primeras. Por tanto no hay que confundir la cantidad de vida con la calidad de la experiencia.

Pero en virtud de este mismo razonamiento, cierto porcentaje de mujeres decide que en determinada situación recurrir a la infidelidad no va contra sus principios ni contra su coherencia.  Es el caso de quienes se sienten abandonadas emocionalmente o que practican la infidelidad reactiva, es decir, como protesta a una situación que no quieren más; en este caso permitirse la infidelidad es la manera de responder adaptativamente a su realidad y por tanto asumen lo que hacen como un ejercicio de expresión de su libertad de acción. Así, la madurez hace que, de acuerdo con su lógica, y a pesar de los riesgos que conocen como mujeres, (siempre es más riesgoso ser infiel siendo mujer que siendo hombre) la consideran una opción aceptable y deciden practicarla sin inhibirse por cuestiones de género.

En cambio, en los hombres la infidelidad juega a favor de la inercia social y en ese caso, lo que implica en ellos mérito es limitar voluntariamente el acceso a alguna de las múltiples vías de las que dispone para ser infiel sin recibir rechazo social.

El resultado de esa distinta permisividad hace que por regla general la renuncia a la infidelidad sea un indicativo de madurez en el hombre, mientras que en la mujer la interpretación puede ser más equívoca, porque puede tratarse de una restricción voluntaria y en ese supuesto, es un indicativo de madurez. O puede estar motivada por el temor a la reacción de la pareja, y en ese caso, debe interpretarse como subordinación afectiva impuesta por la inmadurez.

Las mujeres suelen ser más coherentes que los hombres tanto a la hora de restringir sus infidelidades como de permitírselas. Los hombres a medida que maduran tienden a ser más fieles.

¡Ojo! No estoy siendo más permisiva con la infidelidad femenina que con la masculina, pero en mi experiencia clínica observo que el perfil de la mujer infiel suele ser más coherente que el de los hombres, y menos inmaduro.

Los comportamientos sexuales y las decisiones tomadas en esta área de la vida son profundamente individuales, cada uno debe tomar su propio camino dependiendo de sus valores, personalidad, antecedentes, experiencias y principios personales los cuales dirigirán su camino. El primer reto en el área sexual es descubrir que es adecuado constructivo, deseado y oportuno para la persona.

Algunas personas pagan precios emocionales muy altos porque experimentaron con conductas que no eran compatibles con su forma de ser, sus principios y sus valores. La libertad sexual te permite hacer lo que quieres, no lo que debes descubriendo tu naturaleza sexual y manejándola constructivamente.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que en ocasiones tanto hombres como mujeres nos inhibimos

  •  porque no queremos salir lastimados por diversas razones
  • porque se nos considere o nos consideremos a nosotros mismos inmorales
  • por temor a mostrar ignorancia o incompetencia durante el acto sexual

Crecer sexualmente revisando estos puntos favorece el crecimiento personal y emocional.

Aplicar la regla de oro en la sexualidad y confiar que el adulto con el que nos relacionamos también lo hace, permitirá ejercer una sexualidad libre y satisfactoria

  1. Haz todo lo que quieras
  2. No hagas nada que no quieras
  3. Siempre desde el deseo previo
  4. Y de acuerdo con la propia escala de valores sexuales.

Cabe hacerse las siguientes preguntas ya que en ocasiones dudamos de la licitud del comportamiento sexual:

¿Tengo clara mi escala de valores sexuales?
¿Lo que hago lo hago porque me gusta a mi o a mi pareja?
¿Lo que no hago es porque no me gusta o porque de acuerdo a las convenciones sociales no debo permitírmelo?

Es importante distinguir los principios de los prejuicios (colisión entre el instinto y la moral), y mi gusto personal de la necesidad de agradar.

La regla de oro refuerza la autonomía y potencia el sentimiento de singularidad. Además, facilita el logro de la compatibilidad sexual.

El flechazo llega, la relación empieza, y cuando uno está “réquete” involucrado, las cosas que no se vieron o que se dejaron pasar por parecer poco importantes, empiezan a hacer ruido, a generar conflictos  y a crear distanciamiento y riesgo de separación.

Las parejas, con el correr del tiempo, pueden consolidar su amor o bien caminar a las grandes diferencias que llevan al rompimiento. Esto último puede darse por dos  razones principales:

  • Haber, al paso de los años, tomado caminos diferentes e irreconciliables, propios muchas veces de la velocidad del cambio en la actualidad y de las divergentes necesidades de crecimiento de cada miembro de la pareja.
  • Por no haber desarrollado una técnica de negociación adecuada para el manejo de las diferencias, abordando ineficazmente los conflictos y deteriorando el amor.

Pero otra cosa es iniciar un intercambio amoroso omitiendo o minimizando información necesaria para ver si los incipientes encuentros pueden consolidarse en una relación de pareja. Este es el caso de quienes, previo a enamorarse y comprometerse, no toman en cuenta las cuatro variables que facilitan el buen funcionamiento de una pareja.

1)   El buen acoplamiento sexual.

  • La pareja no puede vivir solo de sexo pero tampoco con una mala o nula vida sexual.

2)   La compatibilidad de caracteres. Ésta incluye:

  • La comodidad relacional que consiste en estar con el otro sin dejar de ser ellos mismos.
  • El orgullo social que significa sentirse satisfecho frente a la sociedad de estar con esa persona.
  • El nivel de madurez que implica un desarrollo emocional parecido que facilite la interacción mutua.

3)   La escala de valores similares para afrontar decisiones cruciales. Máximas coincidencias y mínimas divergencias en lo que consideran bueno, bello y verdadero.

4)   Proyectos de vida separados pero convergentes.

  • Ni se fusionan, ni se pierden en la distancia, porque son proyectos paralelos.

Con estos apuntalamientos la pareja podrá estabilizarse para:

  • Saber construir.
  • Saber aceptar.
  • Saber corregir.
  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.