Hasta hace unos años, ligar en las apps y redes sociales era más una fantasía que una realidad. Algo que sucedía en las películas y nunca en la vida diaria. Hoy por muchas y diversas razones (incluida la pandemia), las cosas se han invertido: pareciera que ligar en los bares es algo que solo pasa en las películas. Lejos quedaron los días en que por las noches los bares eran (para los mayores de edad) la mejor manera de conocer gente. 

A cualquier joven que le preguntes hoy sobre el tema te dice: “ligar en bares no funciona”, lo de hoy son las apps de citas y las redes sociales y aunque aún existen personas que dicen cosas como “esas relaciones no duran”, “qué hueva” o, de plano, “no hay nadie que valga la pena”, las ventajas y posibilidades de ligar en la web son muchas. 

Ligar en la web  

Es por eso que propongo un cambio de actitud y muchos webs para ligar en la web… ¡Dale una oportunidad al ligue online! Si hemos de responsabilizar a alguien o a algo, que sea a nuestra escasa experiencia en las redes y no a las redes como tal, y si ya incursionamos en el “arte” del ligue digital, pero no ha sido una experiencia satisfactoria, en vez de echarle la culpa al método, reflexionamos sobre el protagonista, en este caso tú. Pregúntate qué hiciste “mal” en otras ocasiones y qué puedes hacer mejor ahora. 

 

Con muchos webs

Se trata, nada más y nada menos, que de iniciarse en la forma de ligar del siglo XXI ¡y ¿por qué desperdiciarla olímpicamente?! Tenemos enfrente a un sin fin de candidatos y candidatas, claro, nunca olvidando que esas “opciones” son personas… por lo que debemos cuidar no caer en relaciones de uso y abuso. Así que si aún lo dudas, hazte de webs, abre un perfil y lánzate al ruedo. Solo recuerda: el que busca desesperadamente, espanta. Así que, paso a pasito…

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¿Tienes intenciones de emparejarte con alguien?

Te dejo estas recomendaciones que pueden ser útiles para tomar esta decisión. Algunas parecen triviales, pero créeme, son suficientes para separar parejas. Mi experiencia de años como terapeuta me lo dice. 

 

  1. EMPARÉJATE CON ALGUIEN CUYO OLOR TE GUSTE 

El olfato forma parte de nuestro sistema nervioso más primitivo y genera el “test” de compatibilidad más inconsciente y poderoso. Si no te agrada el olor de tu futuro novio o novia, difícilmente te gustará esa persona. ¡La química sí existe! Por ello, no basta compartir deseos, intereses y valores; en la base de los mismos se requiere una avenencia básica en lo corporal.

 

 

  1. EMPARÉJATE CON ALGUIEN QUE NO ESTÉ EXCESIVAMENTE PEGADO A SU MADRE 

 

Esto también vale para la estrecha relación con el padre; en ambos casos acabarías siendo una segunda madre o un segundo padre, y además te verías obligado a rivalizar con los verdaderos progenitores de tu pareja. Ahora, si lo que buscas es seguir siendo hijo de familia, suplir las carencias de tus propios padres, o bien, “subir tu autoestima” compitiendo por ser un “mejor cuidador” que sus papás, elegir a alguien que tenga “mamitis” o “papitis” te permitirá lograrlo.

 

Pareja de seductores

 

  1. EMPARÉJATE CON ALGUIEN QUE TRATE BIEN A LOS EXTRAÑOS

 

Sobre todo a los empleados, meseros, personal de servicio o cualquiera que esté por debajo suyo en la línea jerárquica. Al inicio de las relaciones amorosas y aún más en las primeras citas, la gente “se viste con sus mejores galas”, pero el modo de relacionarse con los demás es una pauta de comportamiento inherente a su modo común de proceder con otras personas, pues aún siendo su pareja, formas parte de “los demás”.

 

  1. EMPARÉJATE CON ALGUIEN QUE SEA UN BUEN CONVERSADOR 

 

Alguien que cuente, que comparta, que no te interrumpa, que te escuche, que delibere y cuestione… alguien que pueda jugar con las palabras sin creerlas sagradas. Siempre habrá espacio para una buena conversación. Es, además, más divertido.

 

 

  1. EMPARÉJATE CON ALGUIEN QUE NO SE SIENTA INSIGNIFICANTE 

 

Que, de hecho, no lo sea. Alguien que no sea “insípido”, “soso”, intercambiable por cualquier otra persona. La insignificancia suele compensarse con actitudes ausentes, con la huida, con el poco compromiso y la cobardía, o bien, con el deseo de imponerse al otro desde la petulancia y la arrogancia, con la intención de opacarlo para “destacar”.

 

 

  1. EMPARÉJATE CON ALGUIEN QUE PUEDA RESULTAR UN BUEN EX 

 

O  que, de hecho, ya lo sea, porque si tu candidato o candidata a pareja despotrica, chantajea, culpa o “tortura” a sus anteriores parejas, en caso de que tú llegues a serlo, la historia se repetirá.

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El amor en la web… No es como lo pintan

En esta época es inevitable que tú mismo o alguien más te hable de cómo encontró el amor a través Tinder, Grindr, Happn, etcétera. Las redes sociales y la dinámica del mundo han transformado completamente la forma en la que nos relacionamos, nos conocemos, nos enamoramos y nos rompen el corazón. Esa sensación de vértigo e incertidumbre al estar mirando la pantalla en la espera de un mensaje de algún desconocido o desconocida, con la esperanza de que podría ser él o la única.

 

 

Lo que predomina en las relaciones y encuentros virtuales es el deseo de “cercanía–distancia”, en nuestros “encuentros”, estamos siempre conectados, pero lejanos. Este tipo de “acercamientos en línea” genera una ambivalencia e incertidumbre al crear vínculos amorosos, ante los cuales prevalece la falta de compromiso.

 

Estamos deseosos de “relacionarnos”, pero desconfiamos del “estar relacionados”, y  particularmente si es “para siempre”, una idea que en la era del cambio permanente está cargada de negatividad. Tenemos miedo de que ese estado pueda convertirse en una pesada carga. 

 

Diversidad e incertidumbre

Gracias al surgimiento de la web, las redes sociales y apps de ligue online, queda claro que la diversidad amorosa está echada a andar.

Vivimos la era de la diversidad de las preferencias amorosas (y sexuales), en donde las relaciones se sirven como en un menú de opciones a elegir donde los comensales pueden probar un solo platillo si así les acomoda o probar varios manjares desconocidos hasta saciar paladar o simplemente contemplar sin probar bocado. 

 

 

Lo cierto es que estos nuevos modelos amorosos no son fáciles de pactar ni de vivir. Las podremos criticar, satanizar, admirar, enjuiciar o disfrutar, pero ahí están. Por otro lado, a más inmadurez personal, más intensa es la sensación de miedo y humillación, por eso, es importante conocer tus alcances y sobre todo de qué es lo que puedes ofrecer en caso de concretarse el encuentro, cuando de ligar en la web se trata.

Romper paradigmas nos implica modificar la forma en que pensamos el amor, deseamos las relaciones, promovemos los encuentros y proyectamos el futuro amoroso. Esta transición implica un duelo interno a deseos y sueños que no se han dado, pero atravesarlo permitirá adaptarnos mejor a los cambios y a tener menor riesgo de salir lastimados, frustrados y decepcionados, y lograr así construir mejores intercambios amorosos.

Es necesario trabajar en nosotros mismos, desarrollar la resiliencia como la mejor herramienta para enfrentar las pérdidas y la ambigüedad que éstas frecuentemente generan. Así mismo, en construir un proyecto de vida personal y el desarrollo de redes de apoyo que nos ayudarán a enfrentar de mejor manera los dilemas de la vida amorosa del siglo XXI y, por qué no, si nos interesa, sentar las bases para construir un buen amor que dé paso a una nueva forma de acompañamiento. 

Personas seduciendose

¿Cómo acordar en pareja?

Rafael Manrique en su libro Conyugal y Extraconyugal afirma que un acuerdo así sólo podrá ser eficaz si incluye las siguientes condiciones:

  • Conocimiento de sí mismo y de la pareja.

 

  • Negociación antes de llevar a cabo cualquier acción. Acordarlo después de actuarlo sería más bien una imposición o una aceptación de algo que no tiene remedio, además del daño innecesario generado por la traición. Se requiere un acuerdo previo fuerte y claro.

 

  • No pretender que la apertura de la relación sea la solución a problemas importantes de la pareja. De hecho, si la pareja está llena de conflictos irresueltos el pacto se hace prácticamente inviable.

 

  • El “tercero” también deberá de estar “a salvo” del uso y abuso de la pareja.

 

  • Ambos miembros de la pareja tienen el derecho de experimentar. El acuerdo no queda acotado a uno de los miembros, generalmente el que tiene más poder y privilegios , la mayoría de las veces en las sociedades patriarcales como la nuestra, son los hombres.

 

  • Ambos tienen derecho a conocer lo fundamental de las relaciones del otro, sin exceso de detalles en tiempo y forma, y siempre que esto lo acuerden mutuamente.

Y lo mas importante: 

Las reglas a las que ambos se atienen deben de ser concretas, funcionales, claras y precisas. Se debe dejar bien delimitado qué está permitido y qué no. 

Recuerda que cada tanto ha de revisarse el acuerdo, cuestionar los efectos, adaptarse a los cambios que se den en la vida de la pareja y a la transformación de las circunstancias de la vida en común. Esto implica desde renovar el acuerdo, ponerlo en stand by, hasta descartarlo.

 

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El término Gaslighting no tiene una traducción como tal porque derivó de la película clásica titulada Gaslight. Una cinta que nos cuenta la historia de un hombre que manipula a su pareja para hacerle creer una serie de sucesos que él mismo provoca con el objetivo de que ella comience a tener ataques de ansiedad, no quiera salir de casa, y poco a poco pierda la razón.

¿Qué es el Gaslighting?

Es una forma de abusar emocionalmente de una persona por medio de la manipulación, hasta lograr que dude de su propio juicio, memoria y percepción de la realidad. Se trata de un tipo de violencia muy sutil y peligroso porque nos convence de que algo está mal en nosotros; que tenemos la culpa de lo malo que sucede en nuestra relación de pareja.

Puede ocasionarnos inseguridad en cualquier ámbito de nuestra vida, y hacer que dependamos de la opinión de otros para poder sentir algún tipo de inseguridad. El Gaslighting nos aleja de las personas que se preocupan por nosotros, y opinan sobre nuestra relación por creer que no tienen la mejor intención para con nosotros, cuando en realidad solo quieren ayudarnos a salir de una relación tóxica, que no nos hace nada bien.  

¿Somos víctimas del Gaslighting?

Para todas las personas que son víctimas de este tipo de relaciones el consejo principal es salir de ahí lo antes posible y buscar ayuda profesional que permita, entre otras cosas, abandonar el autoengaño y recuperar poco a poco la confianza y el amor que perdimos.

Dicho eso, a continuación, les dejamos cinco señales para detectar si estamos involucrados en este tipo de relación:

Límites

*Por lo general en una discusión la pareja dice: “estás loca” “deberías de medicarte”, “estás mal”.

*En la relación se minimiza lo que la víctima siente o lo que piensa con frases como: “estás exagerando”,  “yo nunca dije eso”, “no fue así, estás mintiendo”, “qué sensible eres, era broma”.

*El maltratador hace todo lo posible por quedar como la víctima y convence al agraviado de que no tiene la culpa, cuando en verdad sí la tiene.

*Son personas que mienten compulsivamente, y todo lo que vaya en contra de ellos sostendrán que no es verdad.

*Critican los gustos de la víctima y llevan la contraria en cualquier tema, incluso, en temas banales.

Los efectos del Gaslighting

Los efectos a mediano y a lago plazo del Gaslighting son severos. Este tipo de vínculo nos hace dudar de nuestra capacidad de memoria. El abusador manipula tanto la comunicación, que convence a la víctima de que los hechos no ocurrieron tal como sucedieron.

Por su parte, la persona agraviada también duda de su propio raciocinio. Cree que no puede tomar decisiones porque no es capaz, y por ello, necesita la aprobación de otros para elegir cualquier aspecto de su vida.

Es tanta la manipulación, que la víctima termina por asumir que tiene un trastorno psicológico que explica sus “repetidas” fallas dentro de la relación. Se culpabiliza a sí misma e incluso puede llegar a sentir que no es suficiente, a perder su autoestima y auto sabotearse.

violencia

Si somos víctimas del Gaslighting, ¿qué podemos hacer?

Tenemos que confiar en nuestra intuición interna, y si sentimos que algo no está bien en nuestra relación hay que hablarlo con la otra persona, y expresarle sin temor lo que pensamos y lo que no nos hace bien.

La comunicación es uno de los pilares más importantes en una relación. Si no existe es una señal de que las cosas no están funcionando.

En caso de saber que estamos en una situación de Gaslight, no debemos buscar la aprobación de nuestra pareja, simplemente lo que podemos hacer es expresar cuando estemos en desacuerdo con alguna situación

Aclarar que aunque entendemos otros puntos de vista, pensamos distinto, sin ningún temor  de buscar una solución y llegar a un acuerdo.

 

Trabajemos con nuestra asertividad para hacer valer nuestros propios intereses con dignidad

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¿Qué es un perverso narcisista y cómo detectarlo?

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Autora: Margarita Huertas

…Tiempo de lectura 2 minutos

En la década de 1950, el psicoanalista francés Paul-Claude Racamier creó el concepto de «perverso narcisista». Según su definición, existen personas que tienen la necesidad –y la capacidad– de protegerse de sus problemas internos a través de hacer sentir mal a los otros.

Se trata de gente que sabe manejar el doble sentido de las situaciones. Gente que manipula para evitar un conflictos y ponen todo a su favor. Logran que los demás se sientan culpables cuando probablemente no causaron del problema. En ese sentido,  el narcisista  siempre se convierte en la víctima para sentirse superior.

Ante la sociedad, son aparentemente amables y tranquilos, pueden fingir compasión por los demás y ser serviciales para poder lograr algo a cambio. Se muestran seguros de sí mismos y tienen sentido del humor.

¿Cómo reconocer a un perfecto narcisista?

Al tener tantas habilidades sociales, es complicado detectar cuando estamos ante la presencia de este tipo de personalidades. Sin embargo, hay una serie de banderas rojas que nos permitirán saber cuando estamos ante la presencia de alguno. 

1.Son personas poco empáticas con los problemas de los demás, aunque quieran demostrar lo contrario. 

2.Cuando no opinamos igual que ellos, tienden a enojarse porque se sienten atacados y quieren demostrar que tienen la razón.

3.No se hacen cargo de sus problemas y señalan a los demás como culpables de lo malo que les pasa.

4.Utilizan la violencia verbal. Por medio de la palabra someten a su víctima y la hacen sentiese mal con lo que es y con lo que hace. 

5. Usan la comunicación paradójica como un arma para que la confusión e incertidumbre prevalezcan  y los demás no se alejen de ellos. Por lo general, utiliza frases como: “No puedo dejarte porque no puedo vivir sin ti” “Te quiero, pero tú tienes la culpa de todo”, etc.

6.No toman en cuenta los sentimientos de la otra persona, a no ser que sea para manipularla y la pueden orillar a serios problemas mentales como la depresión, la violencia, la locura, y a casos más graves como el suicidio.

¿Qué hacer si estoy con una persona narcisista?

Si ya descubrimos que tenemos un vínculo con uno de ellos lo más recomendable es alejarnos. Probablemente el narcisista se opondrá y hará todo lo posible para retenernos, por eso tenemos que pedir ayuda profesional, para de ese modo tener las herramientas necesarias, ser fuertes y tomar esa decisión por el bien de nosotros mismos.

La violencia vivida con un perfecto narcisista puede crear un estado de confusión en donde no seamos capaces de ver la realidad.

Mereces el amor que das, no te conformes con menos.

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Autora: Margarita Huertas

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Estar en contacto con la naturaleza nos puede aportar muchos beneficios, y ser la solución para mejorar varios de nuestros malestares físicos. Sin embargo, en medio de una ciudad, en la que no abundan los espacios verdes con pasto, estar en contacto con las plantas se ha convertido en una travesía difícil del lograr, pero no imposible.

A lo largo del tiempo se han creado nuevas maneras de abordar el problema del exceso de pavimento, y aliviar la necesidad de estar cerca de la naturaleza. Una alternativa genial para reducir el estrés, y hasta evitar enfermedades crónicas, es el Grounding, una disciplina que nos invita literalmente a poner los pies en la tierra para encontrar la paz y olvidar por un segundo los contratiempos de la cotidianidad.

Beneficios para nuestro organismo

En la antigüedad estar descalzos era una práctica común, pero con el crecimiento de las ciudades los hombres se acostumbraron a utilizar la suela de los zapatos.

Algunos estudios hechos por la Universidad de California revelan que tener una conexión directa con la tierra trae grandes ventajas a la salud. Una de las más importantes es que instantáneamente mejora el estado de ánimo. Esto se explica gracias a que el cuerpo es conductor de electricidad y su carga positiva se enfrenta con la carga negativa del suelo; lo que genera un desahogo necesario para las funciones vitales.

Pero además de ayudar en procesos energéticos, hacer esta práctica ayuda en las siguientes áreas

  • Disminuye la inflamación del cuerpo
  • Mejora el sueño
  • Reduce dolores menstruales
  • Ayuda a la circulación
  • Aumenta nuestro bienestar y nos conecta al momento presente.

Algunas recomendaciones para caminar descalzos 

**Si no se cuenta con un jardín, pueden colocar sus pies sobre una maceta con tierra.

**Para los papás: si su bebé está inquieto y sufre de cólicos, o llora mucho, intenten cargarlo en brazos y caminen descalzos, o simplemente recuéstense en el pasto, lo más seguro es que ambos puedan lograr tranquilizarse.

**En familia organicen picnics, siéntense en el pasto, recárguense en un árbol, abrácenlo y llénense de energía.

**Aprendamos a admirar los paisajes que la naturaleza ofrece. Solo hay que observar las nubes, las estrellas, los amaneceres y los atardeceres.

Disfruten de su estancia en el césped.

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Sí, existen hermanos que se pelean más de cinco veces al día, los siete días de la semana. Durante periodos largos, la casa se convierte en una zona de guerra habitada por gritos, puertas que se azotan, acusaciones, fundadas e infundadas, e incluso uno que otro golpe. Y aunque a todos nos gustaría vivir en calma, en un ambiente amoroso en el que el desayuno ocurra entre silencio y sonrisas, lo cierto es que las luchas en los grupos familiares son más comunes de lo que parecen y pueden solucionarse con paciencia y con entendimiento, pero ¿cómo se logra esto?

Como madre de cuatro hombres, pienso que el primer consejo útil es eliminar de nuestro sistema esa imagen ideal de cómo deben ser las relaciones. Las familias perfectas no existen, y los hermanos totalmente pacíficos tampoco. Dicho eso, la responsabilidad de sanar los vínculos entre los hijos es de nosotros, las mamás y los papás.

El error más común

Pienso que la hermandad (o la fratría) es un pequeño laboratorio que le permite a los hijos ensayar para lo que viene. Los hermanos construyen una especie de sociedad íntima en la que no sólo se enseñan a convivir, sino a acompañarse, a divertirse y por qué no a pelear de una manera sana.

A pesar de eso, los padres cometemos el error de intentar que se lleven bien a toda costa, y en ocasiones no permitimos que la relación fluya, me ha pasado. Esto sucede porque les otorgamos roles fijos que tienen que ver con su edad – tú eres el mayor y tienes que proteger a tu hermano– o con su género – eres el hombre de la casa–. Caer en esta equivocación hace que los niños tengan que asumir un compromiso muy grande, que tal vez los incomode.

 Aceptar las diferencias y limitaciones

Para que el vínculo entre hermanos mejore tenemos que aceptar también nuestra propia naturaleza. No podemos negar que aunque los amamos a todos por igual, sentimos con frecuencia mayor comodidad o gusto por alguno de nuestros hijos. Esto no significa que los queramos más o menos, sino que como adultos somos más afines a un estilo de carácter o a cierto tipo de desempeño social.  En ese sentido otro buen consejo que les puedo dar es: acepten que está bien tener un vínculo especial con cada hijo.

Por otro lado, para que el trato mejore es muy importante entender cuáles nuestras funciones, y límites parentales. Si bien podemos lograr, a través de una educación sólida, que los hijos desarrollen una relación de cariño, cuidado y respeto mutuo, esto no significa que los hermanos deban ser mejores amigos, compañeros de aventuras y confidentes íntimos.

Hay que tener súper claro lo que nos interesa fomentar en la familia. Queremos que los hijos aprendan a convivir, a empatizar, a pedir lo que necesitan de manera asertiva, a negociar situaciones difíciles, a generar conexiones sanas y a disfrutar de sus relaciones. No queremos generar expectativas sobrehumanas de “entendimiento perfecto”, “intimidad total” y “ayuda incondicional” entre los hermanos.

¿Cómo hacemos que se lleven mejor?

Para lograr una mejor relación entre los hijos, aquí les dejo algunos consejos prácticos, y sí muy realistas, que todos los padres pueden realizar para que las peleas acaben.

  1. Erijamos una disciplina eficaz en la que haya reglas de comportamiento claras, concretas y adecuadas. En dichas normas tienen que estar, sobre todo, bien dibujados los límites ante las conductas inadmisibles. No olvidemos que es responsabilidad de los padres detener, de manera particular, el comportamiento abusivo, golpes, humillaciones, maltratos, burlas, etc.
  2. Enséñales a usar las palabras para que puedan expresar lo que piensan; para que sepan pedir lo que necesitan y decir lo que sienten.
  3. Respetemos las diferencias individuales, y evitemos, a toda costa, las comparaciones. Es importante valorar la actitud y habilidades que tiene cada uno, en el momento oportuno.
  4. Simple, hay que mostrar a cada hijo el aprecio que tenemos a su corazón y a su inteligencia.
  5. Evitemos los favoritismos, y por favor aprendamos a no tomar de partido, sin razón o fundamento, por alguno de ellos.
  6. Hay que favorecer el trabajo en equipo, tanto en situaciones domésticas como en  aventuras extra curriculares, como salidas de paseo. Las actividades colectivas generan orden y sentido de pertenencia.
  7. Fomentemos espacios de diversión y entretenimiento que les permitan relajarse y disfrutarse. Hay que recordar que el juego ofrece un momento de conexión emocional súper importante para la formación.
  8. No hay que evadir ni negar los conflictos, por el contrario, tenemos que enséñales a buscar soluciones justas para que traten sus diferencias de una manera sana.
  9. Respetemos sus espacios individuales. Necesitamos darles la oportunidad de que cada uno pueda realizar hobbies, actividades o intereses personales, sin insistir en tener que compartan todo, siempre.
  10. La buena relación empieza, por mucho, con el ejemplo. Los hijos pueden aprender a través a través de ver cómo nos relacionamos con nuestros propios hermanos, con sus abuelos, con la pareja, o ex pareja si la tienes.

 

Hombres y mujeres del Siglo XXI

El pasado 11 de noviembre se festejó el día del soltero, y yo que llevo algunos años en soltería, que vivo casi sola, y que mi casa, así con “ma-me-mi-conmigo” la siento un absoluto hogar. Me pregunto si los que me observan sienten susto, gusto o repele por mi forma de vivir.

Hoy en México existen once tipos de familia. La transformación sociodemográfica ha reconfigurado los hogares haciendo que los esquemas tradicionales salten por los aires. Existen hogares uniparentales, hogares homosexuales, hogares con familias extendidas cohabitando, obvio familias nucleares, y cada vez más, hogares unipersonales.

En la Ciudad de México, aproximadamente la mitad de la población está constituida por personas separadas, divorciadas, viudas o solteras y se prevé que para el 2050 uno de cada tres hogares estará habitado por una sola persona. Entonces, me pregunto, si esta es la tendencia por qué la discriminación a la soltería –sutil pero sostenida– está a la vuelta de la esquina?

Muchas solteras y solteros cargamos estereotipos que nos hacen sentir no solo prejuzgados, sino en muchas ocasiones señalados y marginalizados. De manera implícita o explícita circulan en nuestra sociedad prejuicios del tipo: “la gente soltera sufre más”, “ padece la soledad”, “envidia a los que tienen pareja” y “su único objetivo en la vida es ¡conseguir una!”. A esto se suman todas las adjudicaciones que van de “boca en boca” como generadoras de esta “temible condición”: “tiene fobia al compromiso”, “seguro es muy quisquilloso”, “tal vez trae una historia de traumas previos que le impiden relacionarse con alguien”. Y no falta quien piensa que él o la “susodicha” soltera pueda ser homosexual (lo cual para mucha gente sigue suponiendo un problema). Y entre uno y otro cuchicheo se confirma que los solteros con un estilo de vida unipersonal somos personas incompletas e inmaduras, eso si bien nos va, ya que no falta quien nos cuelga atributos de promiscuos, poco comprometidos, y egoístas también.

Qué bonito es tener pareja, sí, ¡si quieres! Y solo si vale la pena y te suma, ¿pero esa manía de exaltar “el Arca de Noe” y sobre todo la vida matrimonial de los que están “bien casados”. No estoy en contra del matrimonio, ni desprecio para nada la vida de a dos ¿pero de ahí a afirmar que estar casado es mejor que vivir en singular? Y peor aún, ¿considerar que las personas casadas saben lo que necesitamos (lo que sufrimos, lo que disfrutamos) los solteros?

Bella DePaulo, psicóloga, investigadora social, y escritora norteamericana, autora de Singled Out, introduce el término de “solterismo”, que al igual que otros “ismos” (racismo, clasismo, sexismo) hace visible el señalamiento que recibimos las personas solteras por nuestro estilo de vida. Agrega que la palabra solterismo destaca solo la mitad del problema que enfrentamos, ya que la otra mitad consiste en “glorificar” al matrimonio y a la vida en pareja, especialmente en las diversas versiones de “Tú eres mi todo” o bien “Tú y yo somos uno mismo”. A esta exaltación matrimonial ella la nombra “matrimania”.

¿Cómo explicar que quienes vivimos en soltería sí tenemos una vida propia? ¿Cómo hacer honrar muchos de los propósitos de nuestras vidas y de los valores que practicamos? ¿Cómo explicar que la vida en singular no es una vida sin valores, sin familia, sin sueños más allá de encontrar una pareja para poder “vivir felices para siempre”? Y sobre todo ¿cómo hacer frente a esos tratos desiguales que van, desde las supuestas responsabilidades que se nos adjudican por estar “solos” –como cuidar a mamá, llevar más carga de trabajo a casa, o dormir por default en un sillón durante algunas vacaciones porque no merecemos la recámara nupcial–, hasta ser objeto de francas desventajas económicas, legales y sociales en términos de ofertas de consumo, adquisición de seguros, y posibilidad de heredar ciertos bienes y servicios a gente cercana que no es un hijo o un familiar? El peso de estos estigmas, prejuicios y desigualdades es incluso introyectado por muchas personas solteras, de modo que ellas se convierten en sus propios verdugos como si algo fallara en ellas.

Paternidad, sexo y economía solo podían vivirse en el paquete del matrimonio, las diferencias entre la vida en soltería y la vida en matrimonio eran abismales. Hoy se han desmembrado los componentes y la existencia se hace más diversa y compleja. Y como a mí me gusta la cosa de la complejidad y la diversidad, en mi soltería gozo no solo de un hermoso hogar unipersonal, sino de una infinidad de posibilidades, de una vida rica en significado, con multiplicidad de intereses, y dentro de entrañables conexiones sociales. Lo cual también nos permite, a los solteros, “vivir felices para siempre”.

 

 

 

  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.