Ni la web es un espacio seguro para las mujeres

Escrito por: Tere Díaz

 

Tiempo de lectura: 4 minutos

 

En estos días hemos vivido, como mujeres y como sociedad, diferentes emociones enojo, tristeza, miedo, desesperanza, indignación –por mencionar sólo alagunas– respecto de los recientes hechos de violencia contra las mujeres que han derivado en feminicidios.

 

Esta vez quiero llevar a reflexión la violencia que sufrimos en el ámbito virtual, las agresiones en redes sociales son una forma de disminuir el trabajo que muchas personas hacemos por la equidad de género. No hay duda que dichas burlas, insultos y amenazas siguen difundiendo un discurso de odio contra la mujer. Para darnos una idea de lo que pasa en la red te cuento:

 

  • 9 millones de mexicanas sufren agresión en las redes sociales.
  • Las expresiones violentas que contienen en la mayoría de los casos van desde chistes, expresiones machistas, insultos y críticas sobre la apariencia y sus roles, hasta amenazas de agresión física y de contenido sexual.
  • Los abusos en redes terminan siendo una extensión de los tipos de agresiones que las mujeres viven en las calles.
  • Casi todas las injurias vienen de desconocidos, pero también las hay de gente cercana como familiares, compañeros de trabajo y ex-parejas.

 

Sombra de mujer señalada por muchas manos

 

El acoso está más cerca de lo que crees

Hace no mucho tiempo una querida amiga hizo un señalamiento online sobre la portada de una revista científica, destacando que la foto excluía a mujeres trabajando en, por y a favor de la ciencia. Pareciera trivial observar con ojo feminista una única representación de científicos hombres -si el asunto tratado en el artículo era de importante trascendencia, que lo era-. Sin ser Adriana una figura pública, una multitud de personas se le echaron encima con agresiones sexistas y machistas. Esto no es menor, sumado a que el autor mismo del artículo señaló y reconoció que la observación de mi amiga era totalmente acertada. Lo anterior, por poner un ejemplo de cómo esta violencia se inserta en todos los ámbitos.

 

Entonces, te invito a estar atento a condenar el machismo y a señalar estas violencias en los ámbitos que te encuentres con el fin de condenar las actitudes misóginas y mejorar la situación. ¡No te sumes con tus likes y emojis de risa a un discurso que invisibiliza, minimiza y normaliza la violencia en contra de las mujeres!

 

Entre el resentimiento y la culpa

Escrito por: Tere Díaz

 

Tiempo de lectura: 4 minutos

 

Para crear una pareja se necesita el consenso de dos personas, pero para terminarla basta la decisión de uno. En algunos casos la pareja elige hacerlo de común acuerdo, y esto facilita los acuerdos y “movimientos” que implica un rompimiento. Pero cuando no es así, nos encontramos con terminadores y terminados. Y, a juicio de la sociedad, los primeros son los villanos y los segundos las víctimas.

 

Si eres el terminador o terminadora, lo más posible es que sientas culpa y remordimiento por lastimar a tu pareja, pero ¡OJO! no es lo mismo lastimar a alguien con dolo, que asumir que tus decisiones y acciones pueden ser dolorosas para los demás. Si la relación ya estaba caduca, entonces adoptar una postura decidida no es tarea sencilla. Un buen terminador necesita aceptar su parte de culpa, reconocerla, reparar lo reparable y hacer notar lo irreparable.

 

Manos rompiendo un papel con corazón en el centro

 

Como terminado o terminada seguramente te será difícil dejar ir la relación. El tema del enojo también es complicado, pues tu sensación de impotencia y abandono pueden generarte mucho malestar. ¡Y es que sentirse rechazado es un golpe a la autoestima! Para poder continuar tu vida necesitas hacerte cargo del dolor, trabajarlo y atravesarlo. El tomar consciencia y responsabilidad por la parte que te correspondió en el deterioro de la relación te ayudará a sentirte menos “víctima” y a aceptar tu situación buscando puertas constructivas de salida.

 

Acepta y vive el dolor

Sin importar las etiquetas, hay que notar que cada uno pasa por un proceso diferente, ya que una separación conlleva un dolor inevitable para todos los involucrados, y este dolor necesita ser experimentarlo por ambos para atravesar exitosamente el duelo de la pérdida y poder entrar a nuevas etapas.

 

Antes de pensar en iniciar una nueva relación, date tiempo, fortalécete, ya que después de un rompimiento amoroso, primero que nada, necesitas volver a confiar.

 

Si te interesa más el tema, te recomiendo el Curso Volver a empezar

Hombres que ocupan espacio de más despatarrándose al abrir las piernas…

 

Escrito por: Tere Díaz

 

Tiempo de lectura: 4 minutos

 

¿Te ha tocado  que en el trasporte público, a la espera de una cita o en algún avión se sienta un hombre junto a ti que abre las piernas, despatarradamente, abarcando un espacio que ya no le corresponde? No entiendo si eso es un tema machista, de educación, o simplemente distracción, o ¿todo al mismo tiempo?

 

Esto se conoce como manspreading, término que se refiere a la forma de sentarse de algunos hombres, principalmente en el transporte público, abriendo las piernas de par en par, invadiendo el espacio de los asientos contiguos. A quienes les ha tocado vivir esta conducta de cerca (ojo, a más mujeres que hombres, pero no es excluyente) les hace sentir incómodos e invadidos en su espacio personal.

 

Un estudio hecho en el subterráneo de Nueva York arrojó que el 26% de los hombres ejerció manspreading.

 

Manspreading

¿Educación masculina?

 

También, comentando el tema con amigas y hermanas, más de una me ha dicho que siente que esto coincide con una educación masculina que permite a los hombres ocupar más espacio del que les corresponde:

  • Con la forma de acaparar conversaciones
  • De imponer a determinados grupos planes alineados a sus intereses y necesidades asumiendo que los demás los disfrutarán
  • En distintos lugares como restaurantes, cines, parques y filas del super vemos que diversos de sus objetos ocupan más espacio del que les toca
  • Tener tono de voz demasiado alto en espacios que impera un silencio necesario
  • Abandonar un baño público sin proceder al lavado de mano, etc.

Por supuesto, ni todos ni siempre realizan estas conductas. Lo más desconcertante del tema, además, es que el hecho de ponerlo sobre la mesa hace que algunos representantes del género masculino –y uno que otra mujer– me tachen de feminista extrema. ¡Help! ¿También te ha pasado a ti?

 

También puedes leer Feminismo para hombres y Hombres y mujeres ¿así nacemos o así nos hacemos?

Cuando hacer más, con más estrés y buscando la “perfección”, ¡no es mejor! 

 

Escrito por: Tere Diaz 

 

Tiempo de lectura: 3 minutos

 

Vivimos una era de transformación permanente: velocidad incesante, exposición digital constante, opciones múltiples en todo, exigencias inalcanzables, competencia férrea y, como efecto… incertidumbre y duda constante. Ante esto, muchos eligen el camino de la “mega tenacidad” o “super excelencia”, junto con el costo de tener una vida agotadora. Por eso, sin más preámbulo, te dejo la segunda parte de las claves para no complicarte la vida:

 

4. Trabaja la vergüenza, esa que te hace pensar que si no lo das todo, no eres suficiente o eres mala persona. Si se procesan y comprenden los sentimientos pasados de vergüenza es más fácil disminuir el perfeccionismo.

5. Trabaja con los otros. El perfeccionista se protege para sentirse a salvo, por eso hay que trabajar en cambiar este patrón de protección por uno de conexión con otros, esto te permitirá estar abierto al apoyo y compasión de los demás.

Mujer huye de reloj que la persigue, en vector

6. Distingue la responsabilidad del perfeccionismo. Revisa los estándares de cumplimiento que te pones: ¿son reales?, ¿te los ponen otros o te los pones tú? Distingue de quiénes son esas demandas, logra esto antes de que te impliques emocionalmente en la meta.

7. Deconstruye en el día a día la perfección. Indaga de dónde viene tu pensamiento de TODO O NADA. No busques sólo lo gris, sino la coexistencia del blanco y negro, desarrolla un pensamiento flexible.

 

Date permiso de realizar algunas cosas con escrupulosidad para no sentir que siempre tienes que renunciar a tu “perfección”. Pero con disfrute, y no con desgaste, para lograrlo elige sólo algunas tareas para aplicar tu máximo esfuerzo.

 

Para tener la lista completa, no olvides revisar la Parte 1 de las claves.

Si quieres conocer un poco más del tema te invito a leer Contra la ansiedad y Pérdida y resiliencia

Cuando hacer más, con más estrés y buscando la “perfección”, ¡no es mejor! 

Escrito por: Tere Diaz 

 

 

Tiempo de lectura: 3 minutos

 

¿Te has puesto como meta el querer hacer todo bien, siempre rápido y con resultados de alta calidad? Como ya te habrás dado cuenta, luchar a “capa y espada” no siempre genera las recompensas esperadas, y quien no haya tenido esta experiencia ¡que lance el primer libro de superación personal!

 

No siempre los vientos del logro soplan a nuestro favor, y eso no significa ni que seamos un fracaso, ni que debamos apenarnos de ciertas experiencias frustrantes y dolorosas que terminan siendo, si las integramos bien, aprendizajes valiosos y aperturas de nuevos caminos posibles.

 

Yo no creo que seamos culpables de todo cuando no alcanzamos alguna meta. Tampoco avalo esas teorías que afirman que esforzándote al máximo conseguirás todos tus sueños y deseos. Creo en aprender a “malabarear” nuestras circunstancias, no para vivir una vida perfecta sino una suficientemente generosa, por eso aquí te dejo los primeros 3 de 7 pasos para no complicarte la vida:

 

1. No trates de cambiar tus circunstancias ”a fuerza”: busca el origen y encuentra una explicación que te permita comprender y aceptar, pero sé autocompasivo y no juicioso contigo.

 

2. Valora tus conductas, en qué te funcionan y en qué no te funcionan, es hora de soltar aquello que te causa más agobio que beneficio.

 

3. Investiga la identidad que has construido alrededor de tu versión perfeccionismo, ¿quién eres sin esa identidad de perfección?

 

¿Te interesaría conocer las siguientes claves? No te pierdas la segunda parte de esta nota.

También te recomiendo ¿Qué son las creencias limitantes y cómo superarlas?

¿Padezco ansiedad?

Cuando pienso que todo depende sólo de mi…

Tere Diaz

 

 

Tiempo de lectura: 4 minutos

 

Día tras día, acá y allá, escuchamos el famosísimo slogan “QUERER ES PODER”. Esta frase motivadora está llena de optimismo, energía y voluntad férrea. Cuántos no hemos caído en la creencia de que nuestro esfuerzo, intención, deseo -y por ahí, de pasadita, los post-its motivadores pegados en la pared- son la promesa anticipada de conseguir dinero, pareja, belleza y trabajo, por mencionar los logros “más cotizados” en el mercado.

 

Seguro ya te habrás dado de “topes contra la pared” y confirmado que la perseverancia compulsiva no siempre hace reales nuestros deseos y anhelos; en la vida se puede lograr mucho, pero no todo. Después de todas las terapias y cursos que he tomado y los libros de autoayuda que he escrito, claro que creo en el cambio, pero en un cambio que es un largo proceso, una transformación que requiere de resiliencia y por tanto de flexibilidad y adaptación.

can´t cortado por tijeras

Conoce algunas  herramientas de primera mano:

  • Reconocer las realidades o circunstancias de vida que impone cada contexto: limitantes personales, situaciones precarias e injustas o incluso el azar. No reconocerlas es “sobre dotarnos” de un poder personal que termina por estrellarnos con la realidad y que puede causar que nos sobre responsabilicemos injustamente de los resultados no alcanzados
  • Ejercer una genuina auto compasión -que nunca es lástima y desprecio por uno mismo– es tener una actitud amorosa hacia las personas que somos.
  • Aceptar y distinguir que no todo lo que ocurre depende única y exclusivamente de uno mismo, ello incluye tener una visión realista de qué se puede y de qué se intenta.

 

La fuerza interna requiere de sabiduría y de un manejo oportuno del método “prueba y error”. Enfrascarnos en la espiral obsesiva de “querer es poder” es someternos a una exigencia externa y a un sacrificio despiadado y estresante, por eso dudo mucho de las prácticas de autoexplotación, extenuación y castigo para llegar a dónde uno quiere.

La existencia puede ser difícil, pero sabiéndola “malabarear” -con alegría, descanso, aceptación, colaboración, y sí, empeño, pero uno humano, razonable, conquistable– puede volverse suficientemente generosa y nos ofrece mejores resultados.

Te invito a que en adelante practiques pensar de forma realista y racional, mirando tus áreas de fortaleza y mejora, sin el estrés de pensar que querer es poder.

 

Para saber más:

  1. Contra la ansiedad
  2. ¿Para qué sirven los sentimientos?

Y te invito a la Conferencia ¿Vives con estrés? 7 claves para no complicarte la vida

Nadie es perfecto. La vida es un proceso de crecimiento y mejora. Para poderlo transitar es importante que evites 5 actitudes que atentan contra tu autoestima. Identificarlas y evitarlas reforzara tu experiencia de competencia y valía personal y te permitirá relacionarte de manera sana con los demás.

¡Aquí van!

No aceptarte a ti misma. Si no te conoces, quieres ser como los demás, rechazas tus características, puedes tener aspiraciones que no van de acuerdo a tus posibilidades y a tus circunstancias. Una autoestima sana implica conocerte y respetarte, saberte capaz de tomar y transformar lo que no te sirve y así dejar de lado las culpas y resentimientos.

No tener asertividad. Es importante que, dentro del marco del respeto, sepas hacer valer tu opinión, tus valores y puedas expresar tus necesidades y tus límites. Ser asertivo es eso, expresar y legitimizar tus necesidades, sueños y valores. La asertividad te da la fimeza para pedir y poner límites.

Ser incongruente. No tener una escala de valores y principios a la que puedas alinear tus acciones te deja a la deriva. Y conocerla y traicionarla te hacer ser tu pero enemiga. La congruencia es la brújula que te permite ser tu misma/o.

Silueta sentada dudando, frases de inseguridad al fondoNo asumir la responsabilidad de tu vida. Victimizarte y no tomar la batuta de tu vida te quita protagonismo en un proyecto personal. Depender de otros o culpar a otros por tus fracasos te convierte en un actor secundario que esta a la caza de excusas respecto a todo lo que te pasa.

Ir por la vida sin propósito. Sin un para qué es imposible encontrar el cómo. La falta de sentido o significado en la vida te impide tomar las acciones necesarias para lograr tus metas. Esto requiere de que te conozcas, claro. Saber para qué eres buena/o, lo que te gusta, lo que sabes hacer. Alguien sin misión, pasión y vocación carece de directríz en la vida y afecta su sentido de valor propio.

Momento de verse al espejo…

Te invito a hacer una breve reflexión sobre estas actitudes, ¿eres capaz de identificarlas? ¿te has visto envuelta/o en alguna de ellas?. Recuerda que la autoestima no solo es quererte y gustarte, es el motor para actuar y alcanzar lo que te propones.

Si quieres conocer más de este tema, el 12 de marzo tengo el taller de autoestima ¿Cómo mejorar mi seguridad personal?

Las bases de la identidad

 

Empecemos entendiendo cómo se construye la identidad. Para eso hablemos primero de la personalidad. Ésta es una mezcla de temperamento y carácter. El temperamento es la tendencia innata a responder positiva o negativamente a los estímulos en general, a ser activos o más bien tranquilones, a mostrarnos fríos o cálidos emocionalmente; es decir, tiene una base genética. Por su parte, el carácter se forma con la influencia del contexto que nos rodea: nuestros padres, la escuela, nuestra religión o ideología circundante y. por supuesto, la cultura de nuestra comunidad. Todos estos ingredientes moldean el yo, lo que somos y cómo nos construimos, y dan como resultado nuestra personalidad.

 

Parece una receta fácil ¿no? Pero, como todo proceso, el de convertirnos en personas tiene su complejidad: hay condicionantes y hay elecciones. La identidad, entendida como la percepción que una persona tiene de sí misma y de su individualidad, es flexible. Antes se pensaba que la identidad era definitiva, sin embargo, ahora sabemos que es algo cambiante, que se puede transformar, actualizar, adaptar a diversas situaciones y reconstruir. El actualizar nuestras creencias, transitar nuestros fracasos, aprender de ellos y el vivir diferentes experiencias va moldeando la identidad. Si bien tenemos rasgos de carácter producto de nuestros genes y nuestra historia, no seremos las mismas personas siempre, y eso está bien.

Lupa agranda a individuo entre multitud

Y, ¿cómo se relaciona todo esto con la autoestima?

La identidad, a diferencia de la personalidad que se va construyendo desde la infancia, se modela cuando empezamos a definirnos a nosotros mismos con mayor consciencia. Y es en las etapas de la adolescencia donde toma importancia saber quién soy, qué quiero y cómo me diferencio de los demás.
Pero por más seguridad que tengamos en las respuestas a estas preguntas, siempre existe la posibilidad de que las experiencias vitales, nuestras relaciones, nuestras elecciones, nuestros logros y pérdidas influyan en la forma de mirarnos a nosotros mismos y que, en consecuencia, atravesemos una crisis de identidad, perdiendo la brújula respecto a quiénes somos y qué queremos.

 

Una identidad lastimada por efectos no integrados en nuestra vida puede afectar la autoestima, es decir, desorientarnos, hacernos perder nuestro sentido de propósito, de valía, de competencia y de motivación. Una identidad desdibujada genera confusiones y dudas, hace que afloren la inseguridad y el miedo ante la vida.

 

Trabajar en nuestra identidad y fortalecer nuestra autoestima, sin buscar soluciones mágicas, implica un proceso de auto conocimiento y de accionar nuestras competencias y recursos personales. De este modo, podemos continuar con nuestro crecimiento, mantener la estabilidad, tomar elecciones oportunas y saludable y conseguir un grado suficiente de satisfacción vital.

Trabajar en la identidad es algo interno y propio, pero siempre es válido pedir ayuda; si quieres profundizar en el tema, te invito el próximo 12 de marzo a mi taller de autoestima ¿Cómo aumentar mi seguridad personal?

Mucho se habla y se dice de la autoestima. Parece que todos tienen una opinión y algo que comentar al respecto, y más si se trata de la autoestima ajena, pero es de notar que este tema no solo toma relevancia respecto al nivel de bienestar y seguridad personal, sino también en cómo nos relacionamos con los demás.

 

Hay situaciones que pueden tener una influencia negativa en nuestra autoestima: haber vivido –o seguir viviendo- experiencias donde la ambigüedad y la contradicción salen a flote, por ejemplo recibir respuestas ambivalentes de nuestros padres, pareja o alguien que consideremos “digno” de darnos la validación que buscamos. También, los abusos y negligencias impactan la manera en la que nos percibimos a nosotros mismos: el maltrato sostenido puede llevarnos a sentirnos no merecedores de cuidados y de amor.

 

Si bien, hay personas que pueden sortear de manera exitosa estas vivencias, también hay a quienes esta combinación de factores sí les afecta, reflejándose en un grado de inseguridad y minusvalía personal que resultan en baja autoestima.

Laptop con notas de amor propio

Por esto, te invito a que hagas un ejercicio de reflexión y respondas las siguientes preguntas:

1. ¿Conoces tus necesidades, tus deseos, tus intereses y tus valores?
2. ¿Tiendes a escuchar tus cuestionamientos internos respecto a la forma en que vives tu vida, aunque te hagan sentir miedo, malestar o frustración?
3. ¿Te consideras capaz de resolver los retos que la vida te presenta?
4. ¿Acostumbras pedir lo que necesitas?
5. ¿Puedes decir no a lo que no te parece bueno, interesante u oportuno para ti?
6. ¿Defiendes tus valores y tus deseos?
7. ¿Tienes claridad de hacia dónde te diriges en la vida y lo que quieres lograr?
8. ¿Evitas culpar a los demás de tus problemas y te haces responsable de lo que te ocurre?
9. ¿Aprecias la persona que eres?
10. ¿Te tratas a ti misma/o con respecto y autocompasión?
11. ¿Te sientes satisfecha/o con el uso y despliegue que haces de tus capacidades y competencias?
12. ¿Tu pensar y sentir generalmente es congruente con tu decir y actuar?
13. ¿Tienes lo que necesitas para vivir como te gusta?
14. ¿Tiendes a recuperarte de las situaciones difíciles de la vida?
15. ¿Toleras con suficiente fuerza interna el malestar que produce salirte de tu zona de confort?
16. ¿Generalmente logras lo que te propones?
17. ¿Tiendes a sentirte par de la gente? ¿Ni superior ni inferior?

Si has respondido NO a la mayoría de estas preguntas te invito a poner “manos a la obra” para construir una autoestima sana. Recuerda que un nivel suficiente de autoestima te permitirá experimentarte capaz de tener una buena vida y merecedor o merecedora de amor y de buenos tratos. La autoestima permite que desarrolles un sentimiento de capacidad y valor personal.

¡Inicia este trabajo de crecimiento y adquiere un grado suficiente de seguridad y satisfacción!

 

Taller ¿Cómo aumentar mi seguridad personal? Sábado 12 de marzo

En la actualidad se han roto muchos paradigmas sobre lo que es y cómo deber ser una relación de pareja o, mejor dicho, afectiva. Cada vez es más común escuchar sobre la diversidad de acuerdos y arreglos a los que llegan las personas para establecer un vínculo amoroso ya que las dinámicas sociales han cambiado y han facilitado la aceptación de temas que antes podían considerarse tabú.

Mujer con brazos abiertos agarrando globo de corazón rojoAdemás de la tradicional pareja en la que el compromiso generalmente tiende a encaminarse al matrimonio, hay otras maneras de vivir las relaciones amorosas y sexuales:

  • Noviazgo eterno. Ambos o una de ellos no cree en lo que el emparejamiento convencional conlleva.
  • Matrimonio abierto. Si bien la pareja toma la decisión de aceptar la institución del matrimonio, lo hace bajo sus propias reglas, estableciendo que las relaciones extraconyugales son aceptadas, pero que no afectan su compromiso y su amor.
  • LATs. Por sus iniciales en inglés Living Apart Together, cada uno tiene su casa y viven separados pero con el compromiso mutuo y reconocido socialmente de estar juntos. Retan los roles de convivencia doméstica tradicionales aunque no rechazan la relación ni tienen miedo al compromiso; y su autonomía emocional es un ejercicio de autoconocimiento y manejo de situaciones como la incertidumbre y los celos.
  • Híbrido. Cuando una parte es monógama y la otra, gracias a un acuerdo, tiene varias relaciones a la vez. Ambos aceptan las necesidades del otro.
  • Poliamor. Relación amorosa-sexual con más de un individuo. Se deben de tener acuerdos y soluciones para cada miembro de esta relación. Abre la posibilidad a que la idea de tener otra mitad no es suficiente y se pueden involucrar más partes. Para que este modo de amar funcione es necesario estar bien con el otro, que nos guste su modo de ser, su compañía y, así, poder invitar a alguien más a formar parte de esta relación.Manos forman palabra LOVE
  • Monogamish. Los casi monógamos son quienes permiten que dentro de su relación puedan existir conexiones sexuales con parejas externas; se pueden hacer acuerdos como el uso del “pase libre” o ligues ocasionales, siempre y cuando el vínculo amoroso de la pareja sea la prioridad.
  • Free. Relaciones sin compromisos donde prevalece la tranquilidad y el buen sexo.
  • Amigos con derechos. Combina los beneficios de una amistad con la intimidad de una relación comprometida. Son personas que ya se conocen y encuentran satisfacción sexual entre ellas.
  • Swingers. Parejas estables que aceptan realizar intercambios sexuales con otras parejas.
  • Múltiples. Una persona tiene varias relaciones al mismo tiempo dejando fluir y evaluando si alguna de las parejas puede ser para algo serio, en lugar de algo pasajero. No existe la presión del compromiso y todos los involucrados conocen y aceptan las reglas del juego.
  • Flexisexuales. Se mantienen relaciones abiertas en las que para los encuentros sexuales no se hace distinción del género; lo que se busca es la exploración. Es más popular entre los jóvenes.

Al final del día, sin importar cómo decidas que vas a vivir tu relación, debes considerar hacerlo con respeto a ti y a quien(es) esté(n) involucrado(s) contigo, recordando que en estos intercambios ni tu ni las otras personas son objetos. Hay que considerar que cualquier tipo de relación es para vivirse con plenitud y goce de todos los participantes.

  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.