El encanto del enamoramiento

En el inicio, ante el entusiasmo de conocernos y dar la mejor cara, la relación es pura generosidad incondicional, babeo y devoción. Esto se da también desde la distorsión que genera el enamoramiento que nos hace ver en el otro aquello que nosotros deseamos y necesitamos. Existe la sensación de que “nada” del otro me molesta y la confianza de que la otra persona “nunca” me va a decepcionar. Muchas personas afirman “he encontrado, por fin, el verdadero amor”  Y es que el enamoramiento, con todas sus reacciones químicas, genera la ilusión de que algo “tan fuerte y tan engolosinante” no puede acabar. 

Encuentros y desencuentros

En un segundo tiempo, cuando la idea de “tu y yo somos uno mismo” disminuye o termina, el tiempo avanza, aparecen las vicisitudes de la vida, y se intensifica la rutina la pareja a poner los pies en la tierra, y a veces, bruscamente.  Pero de una u otra forma, las heredas tempranas y las necesidades profundas, terminan por asomarse, abriendo la puerta a la decepción y la frustración.

Finalmente llega el momento de la negociación o de la fricción: 

  • Si se intenta cambiar al otro, exigiéndole, controlándolo, criticándolo o agrediéndolo, se cronificará el conflicto y se desgastará la relación. Los elementos corrosivos que entran aquí en juego son la crítica constante, el deprecio, el no asumir resposabilidad de lo propio y la indiferencia.
  • Si se entienden las necesidades, valores, sueños, y temperamentos  de cada uno que se esconden detrás del conflicto, se negocian las resoluciones
  • Pero ojo, no todas las diferencias tienen solución. Existen conflictos solubles e irresolubles. Aun así, todos pueden llegar a una buena negociación. 
  • Toda buena negociación deja a ambas partes un poco insatisfechas pues implica ganar algo y renunciar a algo. Renunciar, no es sacrificarse, es elegir qué puedo posponer o darme a mí misma con el fin de conservar lo bueno del vínculo. Se cede algo para ganar algo  y esto permite que la relación pueda sostenerse y disfrutarse.

Además, el amor adulto siempre nos deja un poco insatisfechos. Esperar que el amor nos de todo es una expectativa infantil, que incluso ninguna madre ni ningún padre nos puede satisfacer. Sobra decir que la mayoría de nosotros tenemos ejemplos en los que de siendo aún niños nos portábamos bien para obtener la aprobación de nuestros padres y asegurarnos su amor.

Redes Sociales

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Si tu ex que te sigue produciendo sufrimiento, robando energía emocional y haciéndote perder el tiempo o crees que “necesitas” la relación porque piensas que como fue un verdadero amor no puede acabar. Este artículo es para ti…. Si bien, un rompimiento siempre es difícil de atravesar, comparto contigo varios puntos de reflexión que pueden ayudarte a identificar por que traes atorado a tu ex y lo más importante: cómo superar la ruptura y empezar a “soltar”:

  1. Tu ego ha sido herido. A nadie nos gusta perder ni fracasar. Mientras más grande un “ego mal domado” es más fuerte la experiencia de haber sido maltratado.
  2. Se pierde la sensación de posesión y pertenencia. Los humanos nos construimos en la infancia identificando y nombrando nuestros vínculos: “mi madre”, “mi amigo”, “mi hermana”. Cuando “mi novio”, ha dejado de ser “mío”, viene un quiebre que cambia la idea de quién soy y de lo que me pertenece. ¿Quién soy hoy sin él o sin ella?
  3. Miedo a estar solo. La dependencia económica o emocional impiden hacer de la soledad una experiencia de enriquecimiento y crecimiento, por no decir de disfrute también. La falta de pareja no implica la carencia de vínculos de valor.
  4. Creencias erróneas sobre el amor. Cuestionar premisas como “el amor es eterno”, “el amor es incondicional”, “el amor todo lo puede”, “mientras haya sentimiento sigue habiendo amor”, es necesario. Una particular creencia errónea es estar convencido de que solo una persona puede ser, de una vez y para siempre, “el amor de tu vida”.
  5. Exposición constante a redes sociales. Ya dice el dicho “ojos que no ven, corazón que no siente”. En la era de las comunicaciones en la que estamos hiper conectados se requiere de decisión y voluntad para no exponerte a la información que circula en las redes sociales que activan tu necesidad de saber de tu ex.
  6. Presión familiar o social por vivir acompañado. La sociedad privilegia la vida de pareja sobre la soltería y muchas veces al aferrarte a un ex buscas sentir que embonas mejor el contexto, que no vas a defraudar a tu gente cercana o evitar sentir el rechazo de grupos que se sienten “amenazados” por la gente soltera.

  1. Tareas pendientes respecto a tu ex. Tras un rompimiento puedes haberte quedado con la necesidad de pedir perdón y reparar algún daño cometido o bien de recibir la reparación de un ex que te trató sin cuidado y consideración. Si bien esto puede o no llegar a ocurrir es importante cuestionar la necesidad de perdonarte a ti mismo por lo que pasó y a reconciliarte contigo mismo por lo que es.
  2. Aferrarte a lo bueno que sí fue y no a lo complejo o malo que empezó a ocurrir. Un amor siempre tiene algo que valió la pena o que sirvió en determinado momento. Poder atesorar lo valioso al tiempo que reconoces lo que ya no estaba ocurriendo implica manejar la ambivalencia entre lo bueno y lo imposible, tolerarla y no por eso querer regresar el tiempo y reconectar al ex galán. 
  3. Conservar demasiados objetos cotidianos que te mantienen aferrado. ¿Un anillo, una habitación, cartas y fotos? No se trata de que deseches todo, pero sí de que hagas una pequeña limpieza, reacomodo y transformación de pertenencias que te anclan en el pasado. 
  4. Hacerlo tu amigo antes de tiempo. Hay relaciones erótico-afectivas que se transforman en amistad, pero para eso requieren primero vivir la ruptura y la pérdida y luego transformar la relación. El proceso necesita tiempo y distanciamiento.
  5. No haber atravesado un proceso de duelo. Los duelos permiten experimentar el dolor de forma escalonada, desde la negación ante lo sucedido, pasando por el enojo y la depresión hasta llegar a la aceptación. Sin atravesar estos estadios no hay forma de asimilar la experiencia y continuar la vida. 
  6. Reconocer un apego ansioso o inseguro. Los vínculos con nuestros primeros cuidadores, generalmente nuestros padres, dejan una impronta en la forma de crear vínculos. Si nuestro apego infantil fue seguro, ansioso, o evitativo se verá reflejado en nuestras futuras relaciones. Se está bien en la presencia y también en la ausencia del ser amado, y al momento de terminar, se facilita soltar, aún con dolor, pues está la confianza personal de encontrar buenos vínculos en el futuro. que podremos encontrar a alguien en el futuro, en e   de manera similar con los adultos. Pero quienes vivieron un apego ansioso, inseguro o evitativo, han de trabajar en ello pues se vivirán con mucha mayor dificultad para pasar página tras una separación. 


Consejos para olvidar a tu ex 

Empeñarse en sacar de la conciencia a alguien que fue importante en la vida genera mucho derroche de energía física y psíquica y puede incluso convertirse en una obsesión. Cambiemos el objetivo, en vez de olvidar, trata de redirigir el recuerdo para reacomodarlo en tu vida.

A esta actitud suma el realizar algunas acciones concretas para avanzar en el proceso de soltar:

  • Rodéate de gente querida. Si bien los vínculos erótico-amorosos pueden acompañar de manera especial en la vida, toda relación íntima puede ser un apoyo emocional y un espacio de acompañamiento. Haz planes con ellos, llámales, involúcrate más en sus vidas y comparte con ellos la tuya.
  • Crea nuevos hábitos.  Terminada tu vida de pareja cambian tus rutinas y quedan momentos de vacío y descontrol. Integra nuevos hábitos de ejercicio, orden, incluso acomodo de tus espacios, para llenar esos pequeños huevos de tiempo con algo que te genere placer.
  • Actualiza tu proyección de vida. Integrar a tu vida nuevas actividades adecuadas a tus intereses y necesidades permite replantear tu mundo de motivaciones y valores y reconstruir tu proyecto de vida personal.
  • Distráete de manera constructiva. Existen muchas actividades artísticas, culturales, deportivas que enriquecen tu vida y te sacan de pensar en tu ex sin ton ni son. Cine, museos, competencias, lecturas, bailes y veladas musicales, pueden ser “distracciones” que alimenten tu ser y te permitan transitar.
  • Conoce gente nueva. Con todo y lo que duele perder a tu pareja, sobre todo si la relación fue buena y se sostuvo en el tiempo, la soltería siempre abre la oportunidad de conocer gente nueva, entender que pasa “allá afuera” y expandir tu visión del mundo, del amor, y de ti mismo, expandiendo tu circulo social.

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Siempre he pensado que la familia es el pequeño laboratorio en donde aprendemos a relacionarnos los unos con los otros y que en el futuro reflejará de forma importante la manera de convivir con los demás. En la familia, y de manera particular en el intercambio fraternal, construimos creencias, desarrollamos prejuicios, adquirimos  valores y en medio de todo ello, iniciamos nuestra socialización aprendiendo formas de convivir. 

Hablemos de la relación entre hermanos y hermanas

Cuando hablamos de la relación entre hermanos y hermanas reconocemos que esas primeras interacciones son horizontales pues nos referimos a los primeros grupos de “pares” con quienes convivimos. A diferencia de los padres o cuidadores primarios con quienes la relación es vertical al ser los proveedores de cuidados para nuestro desarrollo. Entrecomillo “pares” porque obviamente el lugar que se ocupa en el grupo fraternal condiciona las expectativas que se tiene de cada hijo y también la asignación y vivencia externa de lo que corresponde hacer, es decir, no es lo mismo ser el primogénito, que el “sándwich” o que el “bebé” de la familia. 

Independientemente del lugar que se ocupe, es entre hermanos que se aprenden muchas “reglas del juego” en lo social. Qué es respetar, qué es abusar, qué es ser paciente, qué es compartir, tolerar o lastimar, etcétera. Entre hermanos se pueden experimentar los cuidados, los abusos, las enseñanzas de unos a otros, las imitaciones, la conciencia de las diferencias y las propias limitaciones, lo que nos sumamos si estamos unidos y lo que nos podemos aportar entre nosotros. También entre hermanos aprendemos a divertimos y disfrutamos, a ignorarnos y lastimarnos. Es este intercambio uno de los aprendizajes más importantes para nuestra futura forma de insertarnos en la sociedad. 

Familia: nuestro pequeño gran laboratorio

La forma en que un grupo de hermanos se relaciona viene influenciada, sin duda, por el ejemplo que los padres dan, no solo en su relación de pareja, sino también la forma en que ellos se relacionan con sus propios hermanos en sus familias de origen. A esto hemos de sumar el trato que los padres y madres dan a sus hijos e hijas,  el cuidado que tienen en transmitir conductas de respeto, así como en detener conductas de abuso entre ellos. 

La consideración de las diferencias es algo que se aprende y se actualiza a lo largo de la vida familiar: si bien los roles fraternales pueden cambiar con el tiempo, la flexibilidad para ello tiene que ver con que los chicos hagan distinciones entre el rol del mayor que tiene más fuerza y lidera, el segundo que compite por crear su lugar, el tercero que se hace notar porque “pasa un poco al olvido”, y el cuarto, que por ser el menor,  puede ser sobreprotegido o bien ignorado. 

Hay hermanos que con el paso del tiempo cultivan una íntima amistad, o abren una sociedad o bien se apoyan de forma incondicional. Otros se distancian y toman vidas diferentes y paralelas, haciendo contactos esporádicos para situaciones particulares de celebración o de ayuda mutua. Sin duda, contar con un hermano solidario, empático y cercano puede ser un regalo de la vida, pero no importa tanto el devenir de la relación como el aprendizaje y la comprensión que de uno mismo y de la vida aporta la experiencia, literal, de la hermandad. 

¿Qué si no se tienen hermanos carnales?

A veces se tienen hermanastros, otras veces primos que están criados por los propios padres en la misma casa, a veces familias extensas que conviven en fraternidad, y esos intercambios de pares en los primeros años de la vida, reitero, dan las bases para aprender a relacionarnos, a cuidar, a hacer equipos,  a sumar, a aprender a renunciar y a negociar; a dar voz a nuestras necesidades y por supuesto, a compartir y divertirnos con locura si aprendemos desde temprana edad a jugar.

Yo estoy convencida que el respeto, el cuidado y el honrar la cuna y el linaje del que venimos como hermanos, seamos íntimos amigos, compartamos valores, tengamos la posibilidad de emprender o trabajar juntos o simplemente de vacacionar y disfrutar algunas reuniones, es plataforma para honrar la dignidad humana, el respeto de las diferencias, el reconocer nuestra interdependencia y el manejo oportuno de nuestras competencias y de nuestro poder. 

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El amor se considera algo tan sagrado, tan sublime, tan excelso, que cualquier relación o encuentro temporal podría valorarse como evasión, aventura, amistad, calentura, todo menos amor. No nos cansamos en pensar que el amor,  “el verdadero amor”,  debe ser perfecto, completo, incondicional y para siempre.

Amores de corta duración

Entonces ¿Cómo podemos connotar esos encuentros de corta duración que no son banales, que transforman nuestras vidas, que expanden la experiencia de nosotros mismos? ¿Esos “amores” que nos acompañan por un rato, que cuestionan nuestra existencia, que trastocan nuestra vida?
No todos nosotros, y mucho menos siempre, estamos dispuestos,  disponibles, y listos para un amor de larga duración. No es fácil tampoco, por las características actuales de la vida, construir el tipo de parejas que formaron nuestros padres y nuestros abuelos, que por cierto, si con frecuencia fueron duraderas pero no siempre satisfactorias. Además, lo que antes era suficiente en una relación de pareja hoy no es ni el veinte por ciento de lo que esperamos de un amor.

El mundo cambió, ¿y el amor?

Gracias a las luchas por la libertad y la igualdad hoy podemos elegir libremente a quien amar. ¿Por qué entonces no encontramos la dicha amorosa “a la vuelta de la esquina”? Es evidente que lo que divulgan los medios, atienden los terapeutas y hablan las amistades en las charlas de café gira en torno al malestar amoroso que se vive hoy.
Explicaciones se dan muchas: “que nuestra sociedad es más egoísta”, “que se han perdido los valores”, “que nuestros traumas infantiles nos llevan a elegir mal”. Pero lo que no entendemos es que justo los cambios sociales que han posibilitado la transformación del amor, generan sus propios y nuevos sufrimientos.
Pero porque es difícil hacer pareja hoy, o porque estamos en un proceso de transición personal, ¿hemos de negarnos a los intercambios sexuales, eróticos, incluso afectuosos? ¿No será mejor vivir y experimentar y en el trayecto clarificarnos y sanar? Las personas nos construimos en y por los encuentros humanos, y los que tienen que ver con la atracción, los afectos, el sexo y el erotismo, son los que más conmocionan la percepción de nosotros mismos: nos permiten reconocernos, estirar nuestros límites, recuperar la confianza, expandir nuestra dimensión afectiva y erótica, compartir ideas, sentirnos acompañados, reconocer nuestros dolores, y habilitarnos para “reinsertarnos”, si así lo deseamos, en el mundo del amor. Así, los amores de paso o entretiempo son solo una opción en medio de este abanico de opciones y posibilidades amatorias, y si los vivimos con responsabilidad, sus efectos en nuestra vida pueden perdurar de manera positiva en nuestra vida.

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El amor genera altas expectativas en emparejados, solteros y casados, en gran medida, porque vivimos bombardeados con mensajes sobre ideales amorosos y las celebraciones alrededor suyo. Entre todas las confusiones y crisis que vivimos, una de las que siempre asoman la cabeza es la del malestar amoroso.

El “mal de amores”, como diría Ángeles Mastretta, se deja sentir a diestra y siniestra. Lo aceptemos o no, todos estamos un tanto preocupados por el rumbo de nuestra vida afectiva. 

¿Qué ocurre hoy en día?

Muchos casados piensan que el matrimonio es “un mal necesario” y que la felicidad está en otra parte, mientras que muchos solteros piensan que vivirán el gozo absoluto al encontrar pareja. Algunos están “a la caza de un alma gemela”, otros pasan la vida de desencuentro en desencuentro y en su frustrada compulsión culpan a todos sin tomar responsabilidad sobre sus fracasos.

No olvidemos que somos producto de nuestro momento histórico. A lo largo de los siglos, el concepto de pareja ha respondido más a las exigencias sociales que a las de sus integrantes. ¿Qué ocurre hoy en día? Muchas personas piden a la pareja más que una sensación de plenitud y encuentro total. Buscan sensaciones satisfactorias, únicas e intensas. Sin soltar el “tú y yo somos uno mismo”, tenemos la expectativa de gratificación en diversas áreas de la vida personal y conyugal que –suponemos– el otro nos tiene que proveer.

Parejas en plural

De la pareja “institucional” pasamos a una pareja “romántica”, y llegamos a un tipo de pareja “sensorial”. ¿Qué quiere decir eso? Que queremos una pareja que nos asegure “todo” y nos haga sentir “mucho”. No hace falta decir que eso no se puede sostener…

La ansiedad por sentirnos “seguros”, y la necesidad de tener “certezas totales” asfixian al amor, dejando sólo cenizas de lo que empieza siendo un fuego abrasador. Las emociones son intensas en un principio, pero con el tiempo se vuelven fugaces. Aún así, los amores actuales prefieren “arder que durar”, pero una vez que el fuego se apagó, los amantes no entienden cómo calmar el frío interno que les queda.

 

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Ligar es mucho más que conseguir que alguien te “eche un ojo” o en el caso del ligue online te de like, es inclusive más que lograr un encuentro o concretar una conquista para un buen acostón (lo cual según cómo, cuándo, dónde y con quién, no es para despreciar). Pero ligar lo que se llama ligar, es a mi juicio conseguir que alguien que te interesa, se interese por ti

 

Por eso, si estás pensando entrar al mercado amoroso en la web o si ya estás en alguna App, comparto estas recomendaciones que según algunos especialistas, y según mi propia experiencia, te puede ayudar en este “numerito” del ligue virtual: 

Pareja seduciendose

 

Lo primero, ¡alinea tus aspiraciones con tus posibilidades!, y de entrada sufrirás menos decepciones. Y es que eso de sentir que mereces más, tienes más, y puedes más de quien realmente eres, es el camino directo a la frustración. No se trata de que te conformes con cualquier encuentro como “premio de consolación”, pero sí de tener un justo conocimiento de tus alcances y sobre todo de qué es lo que quieres y puedes ofrecer.  

 

Hay varios procedimientos para conseguir pareja: Uno es la fascinación, sinónimo de parálisis, de dependencia, y a veces incluso de subordinación. Otro es la agresión, que no necesita sinónimos, y finalmente se abre el campo de la seducción. Para ligar hay que aprender a seducir. 

La seducción es lograr que el otro se fije en mí, que se interese por mí, y que de una u otra manera, se vincule conmigo. Seduciendo logro introducirme en la vida del otro y así formar parte tanto de su memoria como de sus futuros deseos. 

 

Ligar en este sentido exige unas estrategias particulares: considerar que el otro es un ser único y hacerlo sentir como tal. Hacer del ligue un intercambio – de ideas, de gustos, de intereses – poniendo sobre la mesa los tuyos e interesándote por los del otro también. Generar un ambiente de intimidad –mostrando quién eres, sin revelar de entrada todo de ti. Evitar la “victimez” ¡las víctimas dan lástima!. Poner límites –suficientes para que el otro sepa que estás disponible y dispuesto, pero no a sus pies. Y sobre todo generar espacios de diversión, de juego, de disfrute, de placer…   

 

Y por favor ¡No finjas! Haz con tus verdaderas virtudes tu mayor campo de acción.

 

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Romper paradigmas nos implica modificar la forma en que pensamos el amor, deseamos las relaciones, promovemos los encuentros y proyectamos el futuro amoroso. Esta transición implica un duelo interno a deseos y sueños que no se han dado, pero atravesarlo permitirá adaptarnos mejor a los cambios y a tener menor riesgo de salir lastimados, frustrados y decepcionados, y lograr así construir mejores intercambios amorosos.

Es necesario trabajar en nosotros mismos, desarrollar la resiliencia como la mejor herramienta para enfrentar las pérdidas y la ambigüedad que éstas frecuentemente generan. Así mismo, en construir un proyecto de vida personal y el desarrollo de redes de apoyo que nos ayudarán a enfrentar de mejor manera los dilemas de la vida amorosa del siglo XXI y, por qué no, si nos interesa, sentar las bases para construir un buen amor que dé paso a una nueva forma de acompañamiento. 

Personas seduciendose

¿Cómo acordar en pareja?

Rafael Manrique en su libro Conyugal y Extraconyugal afirma que un acuerdo así sólo podrá ser eficaz si incluye las siguientes condiciones:

  • Conocimiento de sí mismo y de la pareja.

 

  • Negociación antes de llevar a cabo cualquier acción. Acordarlo después de actuarlo sería más bien una imposición o una aceptación de algo que no tiene remedio, además del daño innecesario generado por la traición. Se requiere un acuerdo previo fuerte y claro.

 

  • No pretender que la apertura de la relación sea la solución a problemas importantes de la pareja. De hecho, si la pareja está llena de conflictos irresueltos el pacto se hace prácticamente inviable.

 

  • El “tercero” también deberá de estar “a salvo” del uso y abuso de la pareja.

 

  • Ambos miembros de la pareja tienen el derecho de experimentar. El acuerdo no queda acotado a uno de los miembros, generalmente el que tiene más poder y privilegios , la mayoría de las veces en las sociedades patriarcales como la nuestra, son los hombres.

 

  • Ambos tienen derecho a conocer lo fundamental de las relaciones del otro, sin exceso de detalles en tiempo y forma, y siempre que esto lo acuerden mutuamente.

Y lo mas importante: 

Las reglas a las que ambos se atienen deben de ser concretas, funcionales, claras y precisas. Se debe dejar bien delimitado qué está permitido y qué no. 

Recuerda que cada tanto ha de revisarse el acuerdo, cuestionar los efectos, adaptarse a los cambios que se den en la vida de la pareja y a la transformación de las circunstancias de la vida en común. Esto implica desde renovar el acuerdo, ponerlo en stand by, hasta descartarlo.

 

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Hoy en día existen nuevos modelos amorosos que sin duda, representan nuevos retos y seguramente se trata de modelos todavía por depurar pero negar su existencia o asumirlas como “algo pasajero” es un error garrafal. 

El proceso lineal de emparejamiento (noviazgo-matrimonio-convivencia en la misma casa de por vida) ha cambiado.  Por tanto, el proceso de entrada y salida de la vida en pareja está presente a lo largo de todo el ciclo vital. Hoy el amor se trata de una especie de carrusel de feria donde unos entran y otros salen pero todos giran.

Veamos algunos para ver qué somos:

  • Tradicional. En ella existe un nivel de compromiso a mediano o largo plazo, y que puede tener una legalización como el matrimonio.

  • Noviazgo “eterno”. Son parejas en que ambos o solo uno tiene cierta aversión a las relaciones y responsabilidades de un emparejamiento convencional.

 

  • LATs. Los LAT son el tipo de relación más parecida a una pareja tradicional. Frecuentemente hay un compromiso expreso sólo que, cada miembro de la pareja vive en su propia casa. Es decir, viven juntos pero separados: LAT (Living Apart Together / “Viven juntos separados”).

 

  • Híbridos. Representan un tipo de relación que consiste en que uno de los miembros de la pareja se siente cómodo con la monogamia. El otro, en cambio, quiere tener varias relaciones a la vez. Se llega a un acuerdo y cada uno acepta las necesidades del otro.

  • Poliamor Son relaciones amorosas-sexuales con más de un individuo. Y éstas son mucho más frecuentes de lo que uno podría pensar. Sólo que, en la mayoría de los casos, se dan como una infidelidad más, una cana al aire que, se espera, no sea del dominio público y, mucho menos, del conocimiento de la pareja.

 

  • Monogamish. Es el pacto entre los dos miembros de una pareja establece que su vínculo tiene primacía por encima de cualquier conexión externa que alguno de ellos pueda tener. Los acuerdos pueden ser desde “noches de pases libres” o encuentros ocasionales.

  • Free. Los frees son esas relaciones tranquilas, sin compromisos y sexo maravilloso. Por lo general, son convenientes cuando sales de una relación muy larga, o cuando no estás interesada o interesado en comprometer tu tiempo y espacio por otra persona.

 

  • Amigos con derecho. Es una combinación entre la intimidad psicológica propia de la amistad y la intimidad física que caracteriza una relación de compromiso. En otras palabras, son personas que ya tienen una relación establecida que buscan satisfacerse en el plano sexual, sin involucrarse afectiva y emocionalmente.

  • Swingers. Parejas que aceptan que el otro tenga encuentros sexuales con un tercero en espacios destinados para ello. Esto no implica establecer varios vínculos de pareja a la vez, sino mantener una relación central, pero sin pacto de fidelidad sexual.

 

  • Citas múltiples. Las relaciones basadas en citas múltiples son una especie de prueba de laboratorio controlada. Se trata de que una persona mantenga varias relaciones al mismo tiempo, pero sin que ninguna de ellas establezca un compromiso.  Lo que se busca es “dejar fluir” las cosas y evaluar si alguna de las parejas transitorias podría llevar a algo más serio. Las citas múltiples permiten que una persona explore las opciones a su alcance sin la presión de un compromiso. 

 

  • Flexisexuales En los flexisexuales está involucrado un tema de género. De lo que se trata aquí es de explorar en el amplio sentido de palabra. Mantener relaciones sexuales con otros, sin importar su género. En este caso, lo que se busca no es exactamente una pareja para formar un vínculo a largo plazo.

Recuerda que cada vez más, la forma de concebir y vivir la sexualidad, el amor, el erotismo y, por tanto las relaciones de pareja, se caracterizan por una flexibilización y diversidad en los acuerdos, así como una vertiginosa transformación de la experiencia de la intimidad al interior de las relaciones y una intensificación de la validación del derecho al erotismo y a la pasión en sus muchas “presentaciones”. 

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Tiempo de lectura dos minutos 

Nadie está en una relación mala porque quiere. Si tú te sientes atrapada en una, no significa ni que eres masoquista, ni que tu te la buscaste, ni que eso es lo que mereces en la vida, y menos aún que tú atraigas a personas narcisistas porque tienes algún “defecto personal”.

A lo largo de esta lectura descubrirás que las personas narcisistas son seductoras, voraces, manipuladoras y predadoras. Sus estrategias pueden ser confusas y maquiavélicas, y con frecuencia dan probaditas de bienestar a sus presas y luego, se las quitan y las debilitan. Cuándo uno se da cuenta de esta abusiva estrategia es porque tristemente ya se encuentra atrapado ahí.

¿Pero cómo reconocer si estoy con un narcisista?

Algo que ayuda a reconocer a las personas que tienen este padecimiento, más allá de lo que hagan o digan, es que revises los efectos que generan en ti las conductas de tu pareja. Entrar  en contacto con tu propio mundo mental, emocional y corporral te permitirá confirmar la toxicidad de la relación.

Hagamos un recorrido in crescendo de los efectos en la persona que vive junto a un narciso. La acumulación de tensión, la exposición permanente a la manipulación y la negación de la propia persona y sus necesidades se hace cada vez más explícita, sostenida, e insidiosa. Produce síntomas diversos y efectos, más o menos, plausibles que deterioran la integridad física y psíquica de quien convive con ellos.

Convivir con un narciso, pretender entenderlo y comprenderlo lleva a un debilitamiento de las propias defensas físicas, psíquicas y sociales, y esto se manifiesta con la pérdida de seguridad y valía personal,  deterioro de la propia persona, pasmamiento, o bien ira y enloquecimiento ante la imposibilidad de hacer valer lo propio. ¿Vivir así se le puede llamar vida?

¿Cuáles son los primeros indicios?

Ante la ilusión de una nueva relación iniciamos con una actitud positiva y abierta, por eso las primeras señales de narcisismo, que pueden ir desde una  falta de atención hasta una mentirilla; se tienden a excusar o minimizar. Al transcurrir el tiempo estas señales son más continuas y más incisivas, manipulaciones, exabruptos y amenazas. Se genera una tensión permanente que nos mantiene en un estado de vigilancia continua.

El nerviosismo constante, la irritabilidad sin explicación, el desgaste de la tolerancia a situación que con anterioridad manejabamos bien, e incluso la sobre auto consciencia  de qué decimos y qué hacemos para no perturbar al narciso, son la constante.

Algunas preguntas

Dicho lo anterior, he creado un cuestionario que te permitirá alumbrar la oscuridad. Si la respuesta es sí, te aconsejo ser fuerte, repensar tu camino y tu vida junto a esa persona.

  1. ¿Sientes que nunca te escucha?
  2. ¿Tienes la experiencia de que no está auténticamente presente para ti cuando conversan o conviven
  3. ¿Te es casi imposible que observe y respete  tus necesidad
  4. ¿Es muy difícil ponerle un límit
  5. ¿Cuándo logras ponerle el límite difícilmente lo acata?
  6. ¿Cuándo están a solas su comportamiento contigo dista de la forma amable, receptiva y flexible que muestra cuando están con otras personas?
  7. ¿Qué sentimientos produce en ti esta relación con en el día a día? ¿Ansiedad, depresión, rabia, impotencia, agotamiento?

***

Entender este transtorno puede ser el inicio de una vida plena. Por eso, los invitamos a todos a nuestra conferencia. Es hora de tomar el control de nuestra vida.

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  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.