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El mundo en que vivimos nos presenta día a día multiplicidad de retos. Aunque la vida se ha enriquecido con los avances científicos y sociales, también se ha vuelto complicada. Los cambios acelerados y la necesidad de adaptarnos a ellos generan con frecuencia infinidad de efectos en nuestro cuerpo, en nuestra psique y en nuestras relaciones. Entonces vale la pena preguntarnos ¿por qué no vamos a terapia?

Tenemos que reconocer que en la vida existen situaciones y desafíos que generan sufrimiento emocional; en ocasiones innecesario, en ocasiones indispensable, pero siempre útil para entendernos, aceptarnos, transformarnos y manejar nuestra vida oportunamente.

El problema es cuando acallamos lo que nos pasa y agudizamos los síntomas que generan malestar, y aún en medio de noches sin sueño, relaciones con pleitos, decisiones con miedo, nos negamos a pedir ayuda o a consultar.

Los problemas no se resuelven solos

¿Acaso no es común pedir opinión a abogados, médicos, fiscalistas, para asuntos diversos en los que requerimos un cierto apoyo antes de actuar?. Y es que la ayuda terapéutica profesional, aún en pleno siglo XXI, tiene que combatir múltiples prejuicios.

Parece mentira que cuando se trata de resolver un problema relacionado con nuestro desarrollo profesional estamos abiertos a emprender cursos, a adquirir nuevo equipo, y a consultar a expertos en su materia. Mientras que en los atorones de la vida personal nos conformamos con pensar que para salir adelante lo único que tenemos que hacer es echarle ganas y casi esperar a que los problemas se resuelvan solos.

Si bien el paso del tiempo los consejos de los amigos, las lecturas oportunas, el ejercicio físico y el descanso son aliados valiosos para resolver conflictos y transitar experiencias dolorosas, no siempre son suficientes para repuntar.  

Reconozcamos nuestros sentimientos 

Más allá de los juicios y prejuicios con respecto a la psicoterapia, el primer paso para avanzar en nuestra relación con nosotros mismos es reconocer los problemas mentales que nos aquejan. Después hay que respirar, tener la valentía de reconocer que solos no podemos y que necesitamos ayuda para estar mejor. 

Dicho lo anterior, aquí les dejamos algunos sentimientos que comparten aquellos que podrían beneficiarse de una terapia…

  • Estar atrapados en algún problema que nos rebasa.
  • Padecemos alguno de estos síntomas: insomnio, angustia, pensamientos obsesivos, cansancio crónico, cierta tristeza.
  • Nos sentimos desconcertados al experimentar un dolor profundo y un sufrimiento intenso, que no podemos ni superar ni manejar.
  • Estamos desgastados y sentimos que formamos parte de círculos viciosos que nos agobian.

¿Cómo reconocer que requiero pedir ayuda profesional?

 No vale la pena llegar a un sufrimiento extremo o a sentirse asfixiado y hundido para acudir a terapia: detectar el síntoma a tiempo facilitará una rápida solución.

Cuando sientan un malestar que no logran solucionar, tras dos o tres intentos, y observen que dicho fastidio se mantiene por un periodo sostenido de tiempo, es el momento de solicitar ayuda profesional.

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Si deseas profundizar y trabajar de manera personal en los puntos señalados anteriormente, puedes consultar con algún especialista del equipo que he formado en Psicoterapia la Montaña al 5545548535 o al 5515570199

Empecemos por el principio, una psicoterapia es un espacio íntimo con un profesional de la salud mental, donde se puede trabajar conjuntamente a través de la palabra –y de otras técnicas, dependiendo de la especialidad del terapeuta–, para conseguir estrategias que nos permitan realizar los cambios necesarios para aliviar, aquellas situaciones que nos generan malestar.

Ojo, no se trata de eliminar “lo que no nos gusta”, sino de entender el mensaje del síntoma para darle una salida oportuna y constructiva, y mejorar así la calidad de nuestra vida.

¿Quiénes son los psicoterapeutas?

Los psicoterapeutas son especialistas que cuentan con los conocimientos, las herramientas y las técnicas para entender y conocer el comportamiento humano. Profundizar en el mundo afectivo, en las razones que mueven la conducta de las personas, en  las características de sus relaciones y en todos los mecanismos que nos llevan a ser las personas que somos.

Sin pensar en soluciones mágicas es sorprendente observar que a veces el cambio inicia desde el momento mismo en que se solicita la primera consulta.

¿Qué tipo de psicoterapias existen? ¿Son todas iguales?

 Existen diversas corrientes y enfoques dentro de la psicoterapia. Sus diferencias radican en los conceptos teóricos en que se basan y en las técnicas de intervención que utilizan para favorecer el cambio.

El ser humano tiene la capacidad de pensar, sentir, y actuar. Quizás la primera distinción entre los diferentes enfoques terapéuticos consistirá en generar el cambio en el ámbito de la conciencia y la razón. Sin duda somos seres complejos y relacionales, con un mundo consciente e inconsciente, de ahí las diversas posibilidades de promover la transformación.

¿Cómo funcionan las sesiones? 

En principio una primera reunión sirve para que el terapeuta comprenda el sentido general de la problemática y evalúe algunas primeras hipótesis de lo que está ocurriendo y haga un “plan de trabajo” con el o los pacientes.

En este primer encuentro se definirán los temas, las metas y cuáles serán los retos o dilemas más visibles en ese momento.

¿Qué tipos de terapias existen?

No todos somos iguales y tampoco las terapias que necesitamos. Dicho eso aquí les dejamos cuatro opciones para que ustedes decidan con quién ir.

Psicoanálisis

Creado por Sigmund Freud, el psicoanálisis es una disciplina que aborda el inconsciente; es decir, todo aquello que está en la psique pero que permanece reprimido, fuera del alcance de la conciencia. Para el psicoanálisis, estos contenidos inconscientes están en la base de comportamientos o síntomas que presenta el paciente y que le generan sufrimiento.

Es perfecta para… las personas que quieren resolver su sufrimiento y sus problemáticas y además comprender el origen profundo de las mismas. La terapia psicoanalítica se aplica a muchos problemas, particularmente a la ansiedad, la dependencia, la depresión, el estrés, y las neurosis en general.

 Logoterapia 

 Es una corriente de psicoterapia existencial que se enfoca en el significado de la existencia humana, en la búsqueda de sentido y en la realización de valores. Fue creada por Viktor Frankl, quien desde su visión antropológica y filosófica vio al hombre como un ser tridimensional: biológico, psíquico y espiritual.

Para quién está indicada. Se recomienda específicamente en los casos de neurosis neógenos, que se presentan cuando la persona vive un vacío existencial o una falta de sentido.

Psicoterapia Gestalt

La Psicoterapia Gestalt puede ubicarse como una de las propuestas que emergieron con base en la Psicología Humanista, también. Sus aportaciones centrales radican en reconocer y propiciar el valor del “darse cuenta” de la experiencia presente y comprender el fenómeno del Contacto (con uno mismo y con los otros).

Para quién está indicada. Tiene aplicaciones diversas tanto en el campo individual, adultos, adolescentes y niños, así como de trabajo con grupos y parejas.

 Terapia Cognitiva- Conductual

 Se trata de un procedimiento que sirve para identificar procesos cognitivos con el fin de modificar sus repercusiones sobre las conductas y las emociones.

¿Para quién? Funciona muy bien para trabajar la ansiedad y la depresión, también para resolver problemas alimenticios, adicciones y somatizaciones.

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Si deseas profundizar y trabajar de manera personal en los puntos señalados anteriormente, puedes consultar con algún especialista del equipo que he formado en Psicoterapia la Montaña al 5545548535 o al 5515570199

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Es un hecho, muchos seres humanos buscan la felicidad. Sea cual sea la ideología que decidan practicar el fin es el mismo; un equilibrio que nos permita disfrutar con plenitud la existencia. Quizá por eso, a lo largo de la historia han nacido diversas doctrinas que han buscado como punto clave el bienestar y la espiritualidad para alcanzar este estado de manera permanente.

Sin embargo, se ha descubierto que la felicidad no es un sentimiento lineal y duradero. Más bien se trata de momentos, experiencias, personas, logros y, ¿por qué no? hasta de situaciones que nos proporcionan de manera inmediata un espacio agradable, pero que a largo plazo nos proveen de fuerza y resiliencia interna.

 

felicidad

¿Qué significa ser feliz?

Este estado no es lo mismo para todos. Es más, si nos diéramos a la tarea de preguntarle a un grupo de personas ¿qué es la felicidad? encontraríamos que cada una mantiene un concepto con base en su historia de vida,  según sus metas, sueños o anhelos.

Entonces podríamos decir que la felicidad habita de manera excepcional y única en cada uno de nosotros. Vista desde esta perspectiva es más bien una construcción personal y una elección vital que requiere de autoconocimiento y de responsabilidad.

Pese a esto, los ciudadanos del siglo XXI nos hemos dado a la tarea de buscar la felicidad a cualquier costo. En otras palabras, corremos frenéticamente para conseguir “un ideal”,  y hacerlo  implica un alto nivel de desgaste y genera una  tensión innecesaria que provoca autoexigencia y por tanto frustración.

Si agregamos a esto lo abrumador que resulta cumplir los criterios impuestos por la sociedad – tener prestigio, tener dinero, tener pareja -, la carrera de la felicidad lejos de llegar a su meta termina en el desencanto personal.

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En ese sentido, tenemos que aprender a pensar en la felicidad como una condición interna (no externa) que genera cierto bienestar, suficiente satisfacción y en ocasiones sentimientos de alegría. Así como el amor total no existe, la felicidad total y perfecta, como meta final de la vida, tampoco existe. Esa concepción de felicidad es un “ideal” no solo inalcanzable, sino infantil.

Factores determinantes para la felicidad

En su libro La Ciencia de la Felicidad Sonja Lyubomirsky hizo una investigación mundial sobre el tema. En ella afirma que los factores que determinan la felicidad, entendida como esa experiencia de bienestar y satisfacción, se representan de la siguiente manera:

* El 50% de nuestra predisposición a ser felices está en nuestra  información genética. Algunas personas tienen mayor disposición para experimentar más bienestar que otras.

*Sólo el 10% de la felicidad tiene que ver con las circunstancias de la vida; ser ricos o pobres, sanos o enfermos, hermosos o poco agraciados, casados o solteros. Esto quiere decir que la mayoría de las personas hemos puesto todo nuestro empeño en cambiar nuestras circunstancias, sin enfocarnos en lo que ya tenemos y lo que podemos hacer con ello.

3) Por último, el 40% tiene que ver con nuestra actividad deliberada, con nuestra forma de pensar, y nuestras decisiones y acciones en la vida. Este porcentaje demuestra que nuestro conocimiento personal y nuestra responsabilidad posibilitan tener una vida más plena.

¿Cómo se construye la felicidad?

Sonja agrega que cada persona es distinta, y por eso cada una experimenta un tipo de bienestar subjetivo relacionado con la realización de actividades concretas basadas en sus necesidades, deseos, intereses y valores particulares.

Para llegar a este estado algunos practican la gratitud y cultivan el optimismo. Otros invierten en sus relaciones sociales y otros más a través de realizar actividades con el manejo del cuerpo como la meditación y la actividad física.

El común denominador de todas estas personas es la sensación de que su vida es buena, tiene sentido y vale la pena.

Pongamos la piedra fundamental de una tarea ineludible, la de hacernos cargo de nuestra propia vida, y en ese camino, no corramos a alcanzar la felicidad como meta, sino la felicidad real, de un mundo real…

“Conocerse a sí mismo no es garantía de felicidad, pero está del lado de la felicidad y puede darnos el coraje para luchar por ella”

Simon de Beauvoir

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Las creencias limitantes son aquellos pensamientos que construimos de nosotros mismos por opiniones externas; como las de nuestra familia en la niñez, de compañeros de escuela o del trabajo, de parejas sentimentales, o incluso de nosotros mismos a través de lo que vemos en las películas o en la televisión.

Estos juicios que hacemos respecto a lo que creemos determinan no sólo cómo actuamos, sino lo que consideramos que no merecemos y hasta lo que deseamos.  En este sentido, se trata de creencias que nos condicionan inconscientemente en la toma de decisiones sobre nuestra vida. Ideas que nos limitan, nos impiden arriesgarnos y lograr nuestros objetivos. Estos pensamientos no nos hacen ningún bien, porque nos impiden crecer y lograr lo que queremos. Además de que nos ocasionan malestar emocional como estrés, sufrimiento o depresión por sentirnos estancados e incapaces de poder avanzar.

¿Cuáles son las creencias limitantes?

Dicho lo anterior, y para que empiecen a cambiar la narrativa que tienen de ustedes mismos, aquí les compartimos ocho creencias limitantes que nos afectan en nuestra vida y no nos dejan evolucionar.

No soy suficientemente bueno en lo que hago.

No merezco que me sucedan cosas buenas en la vida.

No tengo la capacidad para lograrlo.

Tengo miedo de atreverme a hacer las cosas por el temor al fracaso.

Me gustaría hacerlo pero nunca tengo tiempo.

No tengo disciplina.

Aunque sea mi sueño, no es para mí.

Ya es demasiado tarde para superarme.

¿Cómo superar las creencias limitantes?

Aprender a manejar las creencias limitantes es un trabajo interno que nos exige, ante todo, resiliencia ya que estas ideas pueden tener raíces en nuestros pensamientos y nos puede parecer imposible sobrevivirlas.

En principio hay que aceptar que no podemos cambiar el pasado. Todo lo que no hicimos, lo que dejamos pasar, y lo que creímos de nosotros mismos ya es parte de nuestra historia. Afortunadamente aunque no podemos regresar el tiempo sí podemos cambiar  el aquí y el ahora, por ejemplo dejar de tener pensamientos negativos hacia nosotros, tratarnos con respeto y con amor; sin que nos importe lo que piensen los demás.

Tips para caerte mejor

A continuación les dejamos algunas estrategias para al fin dejar atrás las malas opiniones que tenemos de nosotros mismos.

Escúchate… debemos de ser nuestra prioridad, y una forma de hacerlo es darnos el tiempo para oír lo que queremos, conectar con nuestro cuerpo, mente y respiración, y preguntarnos: ¿qué es lo que quiero? ¿cómo lo puedo lograr? ¿qué es lo que no quiero? ¿qué es lo que me impide lograr mis objetivos?

Asume tu poder…tenemos que dejar atrás el pasado, y dejar el victimismo también para poder empezar una nueva etapa en nuestra vida, en la que seamos nuestra prioridad, sabemos lo que valemos, lo que podemos hacer y el poder que tenemos para lograrlo.

Fíjate de quien te rodeas…Hay que tratar de estar con personas que nos hagan sentir bien para crear vínculos sanos. Lo mejor es alejarnos de esas personas tóxicas que no aportan nada a nuestra vida, no nos dejan avanzar y bloquean nuestros objetivos.

Sal de tu zona de confort…tenemos que abrirnos a los cambios, y dejar de tener miedo a entrar a un territorio desconocido. Abrir una puerta nos permitirá tener nuevas experiencias para crecer en nivel personal y profesional.

El NO ya lo tenemos, ahora vamos por el SÍ…. Podremos pedir un ascenso con la convicción de que lo merecemos por nuestro esfuerzo, o mandar nuestro curriculum al trabajo de nuestros sueños, cambiarnos de residencia, atrevernos a hacer ese viaje que tanto habíamos planeado, darnos el tiempo de hacer alguna actividad que nos guste, etc.

Nunca es tarde para nada… por lo general, a nosotros los humanos la edad nos limita para llevar a cabo algo que queremos, y lamentablemente, esto es más común entre nosotras las mujeres. Sin embargo estamos equivocadas porque la edad no importa y nunca es demasiado tarde. Siempre será una buena idea emprender ese negocio que tanto hemos soñado, intentar cambiarnos de trabajo porque no nos sentimos a gusto, titularnos, estudiar otra carrera, empezar una nueva relación, o de crear una familia. Nuestra edad solo es un número que no nos limita a nada.

Nadie en el mundo hará las cosas por nosotros, y si no actuamos, si no logramos mover el timón de nuestra propia vida seremos nuestros propios enemigos.

Atrévete, y aunque a veces sientas alguna duda, consulta si es necesario y ¡Atraviésala!

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