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En estas épocas de pandemia la mayoría de las personas han enfrentado diferentes problemas. Desde lo económico, familiar, social, la pareja, hasta lo laboral. Estos nuevos retos no sólo repercuten directamente en la salud  física, sino en el estado emocionalEl distanciamiento y aislamiento social ha provocado miedo, angustia, ansiedad, frustración y estrés en la población. Estas emociones provocan una desestabilización que si no se atiende de forma directa podría provocar consecuencias a largo plazo.

Secuelas del deterioro emocional

No atender las alertas del desgaste mental trae problemas no sólo para el individuo, también para la sociedad. Se ha detectado que el último año ha aumentado el nivel de consumo de bebidas alcohólicas, el consumo de sustancias estupefacientes, la disfuncionalidad familiar, la separación de parejas. La experimentación de las emociones no es un conflicto en sí, el problema se presenta cuando éstas no son canalizadas adecuadamente y empiezas a afectar la conducta.

Las dificultades se agravan cuando la afectación se vuelve un ciclo, es decir, cuando las emociones provocadas por la situación de la pandemia generan problemas y estos problemas impactan una y otra vez en nuestra psique. Entonces la vida se experimenta con mayor intensidad.

¿Por qué ha aumentado el desgaste de la salud mental?

El ser humano es un ser social que necesita de la convivencia para desarrollarse. En ese sentido la cuarentena cambió por completo la forma de relacionarnos, y el escaso nivel de inteligencia emocional que tenemos no ayudó en mantener los vínculos a larga distancia. En este año de encierro desaparecieron del horizonte la autoestima, el autoconocimiento, las habilidades sociales, la autoregulación y la empatía, y eso nos ha aislado aún más. ¿Pero por qué no pedimos ayuda?

La población en general no ha tenido una educación emocional; es decir la salud mental no forma parte prioritaria de la sociedad, por lo tanto, cuando se presenta un conflicto de este tipo no se atiende con especialistas. Además  la ayuda psicológica ha llegado a ser estigmatizada, al punto que las personas que solicitan asistencia psicológica comúnmente son señaladas como locas o inestables.

¿Cómo atender nuestra salud mental?

Para atender un problema, es necesario iniciar por concientizar el problema. Visualizar nuestro desgaste emocional y conflictos psicológicos nos ayudará a hacernos responsables de generar una solución para sanarlo. Aquí les brindamos algunos tips para afrontar de manera adecuada la situación.

  • Analizar qué emoción es más recurrente: es hora de ponerle nombre a nuestros sentimientos.
  • Poner atención en los pensamientos: nuestros pensamientos pueden ser la principal causa de que experimentemos ciertas emociones, es necesario saber cuáles son recurrentes en nuestros días.
  • Externar nuestra experiencia: compartir nuestra principal angustia con las personas en las que más confiamos nos ayudará a canalizar las emociones. Busquen una red de apoyo.
  • Realicen actividades placenteras: mantenerse ocupado, le ayudará al cerebro a no pensar tanto
  • Solicitar ayuda especializada: Tener un apoyo profesional nos brindará las herramientas necesarias y correctas para ir sanando nuestra salud mental.

 

Cuídate, ese es el mejor síntoma del amor propio.

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De acuerdo a los datos del Módulo de Lectura MOLEC, 2020, publicados ese mismo año por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a los mexicanos no nos gusta leer. Los resultados de este estudio arrojaron que de las 52.9 millones de personas, que son mayores de 18 años, el 40.5%, es decir 21.42 millones, no tienen el hábito de la lectura.

Al respecto, el 43% de las mujeres, y el 31% de los hombres, respondieron que en en 2021 leyeron solo un libro. Por si fuera poco, en los últimos años, nuestro país ha decrecido en esta área al menos 10 puntos porcentuales, lo que confirma que tristemente México pierde lectores cada año. 

Pero, ¿por qué leer?

Abrir un libro puede ser una de las actividades más placenteras que podemos hacer en nuestro día a día. Nos transporta a otras realidades, a otra época, a otro mundo. Nos invita a viajar por el mundo, desde la comodidad de nuestro sofá, y a conocer a personajes entrañables que se pueden quedar por siempre en nuestra memoria y nos pueden revelar nuevas maneras de sentir y de pensar.

Leer es también una manera, fácil y barata, para sobrevivir lo embates que de tanto en tanto nos da la vida. Al entrar en un poema o en una historia podemos comprender nuestras emociones de una forma profunda y cambiar todas esas cosas que no nos gustan. Y aunque esto parezca magia, en realidad, la grandeza de un relato o de un verso está en que ambos dependen del poder de las palabras, como nosotros.

Beneficios de la lectura

Pero además de todo lo mencionado, los libros y las palabras traen grandes frutos a nuestro organismo. Leer nos da la sensación de desconectarnos con el mundo exterior; es una puerta que se abre para huir de aquello que nos aflige y darnos un respiro.

Esta actividad también  nos puede salvar del aburrimiento y del ocio que podemos tener en nuestro día a día, en particular en estas épocas de pandemiaFrente a las páginas de una novela el tiempo se pasará más rápido y tendremos la sensación de que hicimos algo de provecho.

Por otro lado, los libros nos ayudarán a mejorar nuestra comprensión lectora y nuestra gramática y por si fuera poco  mejorará nuestra memoria, concentración y pensamiento crítico. Entre más textos pasen por nuestro cerebro más  opinión crítica, asertiva y contundente tendremos. En otras palabras, saldremos de la ignorancia y aportaremos conocimiento a los que nos rodean.

¿Cómo comenzar a tener el hábito de la lectura?

Al respecto, la brasileña Clarice Forkamp Caldin, menciona en su artículo titulado A leitura como função terapéutica que la literatura es terapéutica porque puede transmitir diferentes sentimientos como la risa, la felicidad, la catarsis, entre otras emociones que mejoran el bienestar mental de las personas.

Como cualquier otra actividad nueva que nos proponemos a realizar en nuestra vida, lo más recomendable es tratar de ponerse metas a corto plazo. Podemos empezar con establecer un horario en específico; con apartar  30 minutos diarios en un lugar que nos haga sentir cómodos. Si somos constantes, con el paso del tiempo esa media hora se convertirá en una hora y así sucesivamente.

Cinco novelas cortas para todos los nuevos lectores

El principio del placer, de José Emilio Pacheco

Aurade Carlos Fuentes

Las batallas en el desiertode José Emilio Pacheco

El coronel no tiene quién le escribade Gabriel García Márquez

El padre Sergio, de León Tolstói

Los habitantes del mundo antiguo estaban convencidos de que no se puede pensar bien sin hablar bien. “Los libros hacen los labios”, decía un refrán romano.

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Crónicas de Salud, 09 de noviembre 2012

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Autora: Margarita Huertas

El flechazo llega, la relación empieza, y cuando uno está “réquete” involucrado, las cosas que no se vieron o que se dejaron pasar por parecer poco importantes, empiezan a hacer ruido, a generar conflictos  y a crear distanciamiento y riesgo de separación.

Las parejas, con el correr del tiempo, pueden consolidar su amor o bien caminar a las grandes diferencias que llevan al rompimiento. Esto último puede darse por dos  razones principales:

  • Haber, al paso de los años, tomado caminos diferentes e irreconciliables, propios muchas veces de la velocidad del cambio en la actualidad y de las divergentes necesidades de crecimiento de cada miembro de la pareja.
  • Por no haber desarrollado una técnica de negociación adecuada para el manejo de las diferencias, abordando ineficazmente los conflictos y deteriorando el amor.

Pero otra cosa es iniciar un intercambio amoroso omitiendo o minimizando información necesaria para ver si los incipientes encuentros pueden consolidarse en una relación de pareja. Este es el caso de quienes, previo a enamorarse y comprometerse, no toman en cuenta las cuatro variables que facilitan el buen funcionamiento de una pareja.

1)   El buen acoplamiento sexual.

  • La pareja no puede vivir solo de sexo pero tampoco con una mala o nula vida sexual.

2)   La compatibilidad de caracteres. Ésta incluye:

  • La comodidad relacional que consiste en estar con el otro sin dejar de ser ellos mismos.
  • El orgullo social que significa sentirse satisfecho frente a la sociedad de estar con esa persona.
  • El nivel de madurez que implica un desarrollo emocional parecido que facilite la interacción mutua.

3)   La escala de valores similares para afrontar decisiones cruciales. Máximas coincidencias y mínimas divergencias en lo que consideran bueno, bello y verdadero.

4)   Proyectos de vida separados pero convergentes.

  • Ni se fusionan, ni se pierden en la distancia, porque son proyectos paralelos.

Con estos apuntalamientos la pareja podrá estabilizarse para:

  • Saber construir.
  • Saber aceptar.
  • Saber corregir.

Quizás hoy más que nunca, debido a muchos factores, pero muy en concreto producto del actual confinamiento, reconocemos que la libertad es “un divino tesoro”. Si bien es un espejismo pensar – incluso lo era aún antes de la pandemia – que podemos tener y lograr todo, sí tenemos un interesante margen de acción para construir la vida que deseamos.

Somos, los seres humanos, “sujetos deseantes”. Así como el esqueleto sostiene y estructura al cuerpo, la capacidad de desear es el eje que configura nuestra identidad y da sentido a nuestra vida. ¿Qué quiero? ¿Qué necesito? ¿Qué sueño?

Es fácil sucumbir a los deseos ajenos con el fin de agradar, de sentir que pertenecemos y de experimentar así cierta seguridad. De manera particular, la sociedad patriarcal nos ha entrenado a las mujeres para descifrar los deseos ajenos (de padres, maridos e hijos) a tal punto de dificultarnos –sino hasta imposibilitarnos en ocasiones– descifrar los propios. A los hombres se les impulsa más a escuchar sus deseos y necesidades, siempre enmarcados en el paradigma del “éxito” masculino que implica fuerza, productividad y pobreza emocional: esto también tiene sus altos costos.

Conquistar la libertad requiere que dirijamos la mirada a nosotros mismos, que busquemos nuestros deseos postergados y nuestros entusiasmos no indagados. Pero para ello se requiere tanto autonomía emocional como independencia económica. 

 

Diferencia entre independencia económica y autonomía emocional. 

La primera es la disponibilidad de recursos económicos propios que nos permitan tener un margen de acción real. La segunda es la posibilidad de utilizar dichos recursos económicos para legitimizar y gestionar –con base en decisiones de criterio propio que impliquen una evaluación de las alternativas posibles– los propios deseos, necesidades, sueños, intereses y valores. Y esto nos regresa a lo dicho al inicio, no se puede ni todo, ni siempre, pero sí lo suficiente para construir una vida plena.

Así, si bien la independencia económica no es garantía de autonomía emocional, sí es condición necesaria –insuficiente– para poseerla.

¿Cómo conquistar la libertad? 

  1. Realizando un arduo trabajo psíquico para saber qué es adecuado o no para nosotros.
  2. Siendo creativos y arrojados para generar un proyecto de vida propio que honre y valide nuestros valores, nuestras necesidades, nuestros sueños y nuestros intereses.
  3. Trabajando para generar un ingreso económico a través del desarrollo y uso de nuestras competencias y capacidades que nos dé un margen de acción real.

¿Soy libre? 

La verdadera libertad es la conciencia progresiva de tener cierto control sobre la propia vida, con un aumento de la confianza personal y un sentimiento de satisfacción y competencia.

 

Esto se manifiesta a través de:

  • Intensificar relaciones de genuina intimidad con otras personas.
  • Llevar a cabo actividades que impulsan nuestro desarrollo personal.
  • Cuidar nuestra imagen corporal para disfrutar nuestra dimensión física y sexual.
  • Tomar en serio nuestros intereses.
  • Desarrollar una vocación/profesión significativa.
  • Experimentar sentimientos de eficacia y competencia.
  • Gestionar nuestro mundo emocional para comprender su lenguaje.

El camino a la libertad implica consciencia, aceptación y acción con base en realidades.

Consciencia para reconocer quiénes somos, qué necesitamos, qué apreciamos. Aceptación para vivir en el presente, asumir el cambio constante y validar nuestros deseos, necesidades, intereses y valores. Y acción para a través de conductas concretas asumir el protagonismo de la propia vida.  

 

¿ERES LIBRE?

Quizás hoy más que nunca, debido a muchos factores, pero muy en concreto producto del actual confinamiento, reconocemos que la libertad es “un divino tesoro”. Si bien es un espejismo pensar – incluso lo era aún antes de la pandemia – que podemos tener y lograr todo, sí tenemos un interesante margen de acción para construir la vida que deseamos.

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Somos, los seres humanos, “sujetos deseantes”. Así como el esqueleto sostiene y estructura al cuerpo, la capacidad de desear es el eje que configura nuestra identidad y da sentido a nuestra vida. ¿Qué quiero? ¿Qué necesito? ¿Qué sueño?

Es fácil sucumbir a los deseos ajenos con el fin de agradar, de sentir que pertenecemos y de experimentar así cierta seguridad. De manera particular, la sociedad patriarcal nos ha entrenado a las mujeres para descifrar los deseos ajenos (de padres, maridos e hijos) a tal punto de dificultarnos –sino hasta imposibilitarnos en ocasiones– descifrar los propios. A los hombres se les impulsa más a escuchar sus deseos y necesidades, siempre enmarcados en el paradigma del “éxito” masculino que implica fuerza, productividad y pobreza emocional: esto también tiene sus altos costos.

Conquistar la libertad requiere que dirijamos la mirada a nosotros mismos, que busquemos nuestros deseos postergados y nuestros entusiasmos no indagados. Pero para ello se requiere tanto autonomía emocional como independencia económica.

Diferencia entre independencia económica y autonomía emocional. 

La primera es la disponibilidad de recursos económicos propios que nos permitan tener un margen de acción real. La segunda es la posibilidad de utilizar dichos recursos económicos para legitimizar y gestionar –con base en decisiones de criterio propio que impliquen una evaluación de las alternativas posibles– los propios deseos, necesidades, sueños, intereses y valores. Y esto nos regresa a lo dicho al inicio, no se puede ni todo, ni siempre, pero sí lo suficiente para construir una vida plena.

Así, si bien la independencia económica no es garantía de autonomía emocional, sí es condición necesaria –insuficiente– para poseerla.

¿Cómo conquistar la libertad? 

  1. Realizando un arduo trabajo psíquico para saber qué es adecuado o no para nosotros.
  2. Siendo creativos y arrojados para generar un proyecto de vida propio que honre y valide nuestros valores, nuestras necesidades, nuestros sueños y nuestros intereses.
  3. Trabajando para generar un ingreso económico a través del desarrollo y uso de nuestras competencias y capacidades que nos de un margen de acción real.
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¿Soy libre? 

La verdadera libertad es la conciencia progresiva de tener cierto control sobre la propia vida, con un aumento de la confianza personal y un sentimiento de satisfacción y competencia.

Esto se manifiesta a través de:

  • Intensificar relaciones de genuina intimidad con otras personas.
  • Llevar a cabo actividades que impulsan nuestro desarrollo personal.
  • Cuidar nuestra imagen corporal para disfrutar nuestra dimensión física y sexual.
  • Tomar en serio nuestros intereses.
  • Desarrollar una vocación/profesión significativa.
  • Experimentar sentimientos de eficacia y competencia.
  • Gestionar nuestro mundo emocional para comprender su lenguaje.

El camino a la libertad implica consciencia, aceptación y acción con base en realidades.

Consciencia para reconocer quiénes somos, qué necesitamos, qué apreciamos.Aceptación para vivir en el presente, asumir el cambio constante y validar nuestros deseos, necesidades, intereses y valores. Y acción para a través de conductas concretas asumir el protagonismo de la propia vida.  

  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.