Tiempo de lectura tres minutos…

Los que somos padres, tenemos la responsabilidad de guiar a nuestros hijos desde nuestra experiencia con las herramientas que hemos aprendido a lo largo de la vida para aprender a comunicarnos con ellos de manera asertiva.  Así como también para que crezcan individual y socialmente.

Después de todo, son seres que nosotros decidimos traer a este mundo; que al nacer son indefensos y conforme crecen necesitan forjarse, escuchar un consejo y sentir que alguien los apoya. En este complicado proceso aparecen dudas, tropezones y sobre todo muchos recuerdos de nuestro pasado. Puede ser que algunos de nosotros hayamos tenido una infancia difícil, una mala comunicación con nuestros padres, o cuestiones dolorosas que debemos de trabajar y sanar individualmente para no repetir ese patrón en nuestra familia. 

Dicho eso, por más buenas intenciones que tengamos, en algún punto todos tenemos la necesidad de construir nuevos caminos para interactuar con nuestros hijos. Tener espacios que nos permitan crear una unión basada en la confianza, el respeto y el amor.

Comunicación

Cómo hablar con nuestros hijos 

Por lo general los humanos no somos conscientes de la forma en que decimos lo que pensamos o sentimos. En ocasiones incluso, alzamos la voz, usamos un tono despectivo, juzgamos, o criticamos sin antes escuchar al otro.

Lamentablemente, lo mismo sucede cuando se trata de la comunicación con la familia, y por ello, es importante más que cualquier otra cosa, aprender a cuidar nuestras palabras cuando hablamos con ellos. Intimidar, amenazar o prejuzgar no aporta nada si lo que queremos es tener una buena relación con nuestros hijos. Debemos de ser el ejemplo para su formación, cada vez que hablemos con ellos hay que tener claro cuál es el objetivo, cómo va a ayudar la plática a su formación, y cuánto va a influir. 

No debemos de olvidar que el lenguaje que usamos con nuestros hijos dice mucho de nosotros, y como ellos son nuestro espejo, es probable que imiten las malas estrategias que utilizamos. Por ejemplo, si un niño vive en casa a gritos, probablemente le levante la voz a su maestra y a sus compañeros de la escuela, porque es lo que ha aprendido.

Hijos

Consejos para una buena comunicación

No hay una receta secreta para poder lograr esto, pero lo que sí existe son ciertas acciones que pueden marcar una diferencia:

*Tener un tono conciliador para que el niño tenga la confianza de expresar lo que siente y lo que quiere, sin el temor de que lo juzguen o no le crean.

*Ser firme en las decisiones que haya que tomar respecto al niño, siempre que estas se generen con argumentos válidos en torno a su bienestar.

*Ser claro y conciso en lo que se le quiere decir a los hijos. Esto les ayudará a entender la situación, para no tener malentendidos más adelante.

*Tratar de tener un lenguaje positivo. De esta forma, se ayudará a edificar la autoestima de los pequeños. Y aunque no todo puede ser color de rosa, lo puedes ayudar a creer en sí mismo y darle herramientas para superar los altibajos de la vida.

Modelo

El modelo SEPA para la comunicación

De acuerdo con Begoña Aznárez, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia, cualquier noticia vulnerable que le demos a nuestros hijos, debe de incluir estas cuatro estrategias…

*Sensaciones: son las reacciones físicas que experimentamos ante una situación, como por ejemplo: sudoración de manos, temblor de piernas, latido acelerado del corazón, sensación de nudo en el estómago, etc.  

*Emociones: Son las emociones que sentimos por cualquier suceso de nuestra vida, como la muerte de algún familiar, y utilizamos los verbos: miedo, tristeza, coraje, etc.

*Pensamientos: Es lo que creemos respecto a a una situación, un ejemplo de esto es utilizar el verbo pensar, como “pienso que fue mi culpa”.

*Acciones: Son las conductas o acciones que tenemos en alguna situación como llorar, enojarse, gritar, etc.

Con estas herramientas, podrá ser más fácil comunicarle a nuestros hijos cuando una persona fallece, u otra mala noticia de cualquier índole.

 

Nadie nos dice cómo ser padres, pero sí podemos dejar una huella positiva en nuestros hijos

***

Si quieres saber más sobre esto, te invito a mi curso que se llevará a cabo este 17 de abril de 2021, a las 10:00 a.m, vía Zoom.

Para más información, consulta este link:

Taller Hijos sanos, contentos y libres 

 

Si tú o algún conocido necesita ayuda, hagan un cita en Psicoterapia La Montaña

Tiempo de lectura tres minutos…

En estas épocas de pandemia la mayoría de las personas han enfrentado diferentes problemas. Desde lo económico, familiar, social, la pareja, hasta lo laboral. Estos nuevos retos no sólo repercuten directamente en la salud  física, sino en el estado emocionalEl distanciamiento y aislamiento social ha provocado miedo, angustia, ansiedad, frustración y estrés en la población. Estas emociones provocan una desestabilización que si no se atiende de forma directa podría provocar consecuencias a largo plazo.

Secuelas del deterioro emocional

No atender las alertas del desgaste mental trae problemas no sólo para el individuo, también para la sociedad. Se ha detectado que el último año ha aumentado el nivel de consumo de bebidas alcohólicas, el consumo de sustancias estupefacientes, la disfuncionalidad familiar, la separación de parejas. La experimentación de las emociones no es un conflicto en sí, el problema se presenta cuando éstas no son canalizadas adecuadamente y empiezas a afectar la conducta.

Las dificultades se agravan cuando la afectación se vuelve un ciclo, es decir, cuando las emociones provocadas por la situación de la pandemia generan problemas y estos problemas impactan una y otra vez en nuestra psique. Entonces la vida se experimenta con mayor intensidad.

¿Por qué ha aumentado el desgaste de la salud mental?

El ser humano es un ser social que necesita de la convivencia para desarrollarse. En ese sentido la cuarentena cambió por completo la forma de relacionarnos, y el escaso nivel de inteligencia emocional que tenemos no ayudó en mantener los vínculos a larga distancia. En este año de encierro desaparecieron del horizonte la autoestima, el autoconocimiento, las habilidades sociales, la autoregulación y la empatía, y eso nos ha aislado aún más. ¿Pero por qué no pedimos ayuda?

La población en general no ha tenido una educación emocional; es decir la salud mental no forma parte prioritaria de la sociedad, por lo tanto, cuando se presenta un conflicto de este tipo no se atiende con especialistas. Además  la ayuda psicológica ha llegado a ser estigmatizada, al punto que las personas que solicitan asistencia psicológica comúnmente son señaladas como locas o inestables.

¿Cómo atender nuestra salud mental?

Para atender un problema, es necesario iniciar por concientizar el problema. Visualizar nuestro desgaste emocional y conflictos psicológicos nos ayudará a hacernos responsables de generar una solución para sanarlo. Aquí les brindamos algunos tips para afrontar de manera adecuada la situación.

  • Analizar qué emoción es más recurrente: es hora de ponerle nombre a nuestros sentimientos.
  • Poner atención en los pensamientos: nuestros pensamientos pueden ser la principal causa de que experimentemos ciertas emociones, es necesario saber cuáles son recurrentes en nuestros días.
  • Externar nuestra experiencia: compartir nuestra principal angustia con las personas en las que más confiamos nos ayudará a canalizar las emociones. Busquen una red de apoyo.
  • Realicen actividades placenteras: mantenerse ocupado, le ayudará al cerebro a no pensar tanto
  • Solicitar ayuda especializada: Tener un apoyo profesional nos brindará las herramientas necesarias y correctas para ir sanando nuestra salud mental.

 

Cuídate, ese es el mejor síntoma del amor propio.

***

Si te gustó esto también te recomendamos

Inteligencia Emocional

¿TE PASA ESTO EN EL AISLAMIENTO? ¡ES VIOLENCIA! Pide ayuda…

Si tú o algún conocido necesita ayuda, hagan un cita en Psicoterapia de la Montaña

  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.