Hoy, 25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, merece la pena reflexionar acerca de lo potente y necesario que resulta incorporar la perspectiva de género no sólo en los horizontes políticos, sino en nuestra vida diaria.

Perspectiva de género

Pero ¿a qué nos referimos con la perspectiva de género? Al enfoque que promueve la reflexión y el análisis de las situaciones de inequidad, discriminación y exclusión provocadas por las dinámicas convencionales del modelo patriarcal, a partir de la promoción de relaciones armónicas y respetuosas, entre hombres y mujeres.

   

¿Qué busca y por qué debemos promoverla? 

 

La perspectiva de género promueve la igualdad entre los géneros a través de la equidad, el adelanto y el bienestar de las mujeres; contribuye a construir una sociedad en donde las mujeres y los hombres tengan el mismo valor, derechos y oportunidades para acceder a los recursos económicos y a la representación política y social en los ámbitos de toma de decisiones. 

 

Finalmente, la perspectiva de género permite ver elementos de las relaciones entre hombres y mujeres que de otra forma no son tomadas en cuenta, por ejemplo, las distribuciones del trabajo doméstico y de los recursos, diferenciadas para uno y otro género. 

 

Necesitamos por eso distinguir que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres no justifican los abusos ejercidos desde las distinciones construidas socialmente respecto a lo que significa ser hombre y ser mujer. 

 

Me atrevo a insistir que no existe esa “naturaleza femenina y masculina” que nos destine a funciones y roles que no surjan de nuestra deliberación personal y desde nuestra elección particular. 

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Las mujeres somos distintas a los hombres por varias razones. Las más obvias y evidentes, por las biológicas y luego, por la serie de categorías sociales ligadas intrínsecamente a nuestro género. Pero también por el contexto en el que nos desarrollamos y la realidad que vivimos. Por eso, hablar de violencia y en particular de violencia de género en México es central si tenemos en cuenta el siguiente dato: en el país al menos 6 de cada 10 mujeres han enfrentado un incidente o acto de violencia, según ONU Mujeres. Esta y otras cifras de violencia, obligan a sumar esfuerzos y estrategias para erradicarla. Una de las principales rutas consiste en visibilizar, de ahí la importancia de conocer qué es la violencia por razón de género, sus tipos y modalidades. 

 

Violencia de género 

 

La violencia por razón de género debemos entenderla como toda palabra, acto u omisión hacia las mujeres, que tenga (o pueda tener) como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, así como la coacción o la privación arbitraria de la libertad ya sea en el ámbito público o privado. 

 

Tipos de violencia 

  • Psicológica
  • Patrimonial
  • Económica
  • Física
  • Sexual 
  • Feminicidio, siendo este el grado más alto de violencia contra las mujeres, y que según la destacada investigadora feminista Marcela Lagarde no solo es el asesinato de mujeres, sino que incluye la falta de responsabilidad del Estado por la cantidad de casos impunes. 

 

Éstas violencias pueden ocurrir en el ámbito familiar, escolar, laboral, en las relaciones de pareja, en diversas instituciones y en los espacios públicos.

Si bien, hoy muchas empresas e instituciones educativas y de carácter público empiezan a implementar acciones para prevenirla, y con ello, comienza a haber una serie de normas de tipo legal que introducen la obligatoriedad de protocolos y unidades género al interior de las instituciones públicas, en el resto del país aún persisten situaciones simbólicas y de carácter estructural que impiden a las mujeres escapar de esta realidad. 

 

Sin duda, reflexionar sobre la complejidad del entramado que atraviesa la violencia contra las mujeres para prevenirla y en su caso, denunciarla es es el primer paso para construir un mundo más armónico y equitativo. 

 

Lograr su eliminación se convierte en una tarea obligatoria de todas y todos, y hoy Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las niñas es una buena razón para recordarlo. 

 

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Siempre he pensado que la familia es el pequeño laboratorio en donde aprendemos a relacionarnos los unos con los otros y que en el futuro reflejará de forma importante la manera de convivir con los demás. En la familia, y de manera particular en el intercambio fraternal, construimos creencias, desarrollamos prejuicios, adquirimos  valores y en medio de todo ello, iniciamos nuestra socialización aprendiendo formas de convivir. 

Hablemos de la relación entre hermanos y hermanas

Cuando hablamos de la relación entre hermanos y hermanas reconocemos que esas primeras interacciones son horizontales pues nos referimos a los primeros grupos de “pares” con quienes convivimos. A diferencia de los padres o cuidadores primarios con quienes la relación es vertical al ser los proveedores de cuidados para nuestro desarrollo. Entrecomillo “pares” porque obviamente el lugar que se ocupa en el grupo fraternal condiciona las expectativas que se tiene de cada hijo y también la asignación y vivencia externa de lo que corresponde hacer, es decir, no es lo mismo ser el primogénito, que el “sándwich” o que el “bebé” de la familia. 

Independientemente del lugar que se ocupe, es entre hermanos que se aprenden muchas “reglas del juego” en lo social. Qué es respetar, qué es abusar, qué es ser paciente, qué es compartir, tolerar o lastimar, etcétera. Entre hermanos se pueden experimentar los cuidados, los abusos, las enseñanzas de unos a otros, las imitaciones, la conciencia de las diferencias y las propias limitaciones, lo que nos sumamos si estamos unidos y lo que nos podemos aportar entre nosotros. También entre hermanos aprendemos a divertimos y disfrutamos, a ignorarnos y lastimarnos. Es este intercambio uno de los aprendizajes más importantes para nuestra futura forma de insertarnos en la sociedad. 

Familia: nuestro pequeño gran laboratorio

La forma en que un grupo de hermanos se relaciona viene influenciada, sin duda, por el ejemplo que los padres dan, no solo en su relación de pareja, sino también la forma en que ellos se relacionan con sus propios hermanos en sus familias de origen. A esto hemos de sumar el trato que los padres y madres dan a sus hijos e hijas,  el cuidado que tienen en transmitir conductas de respeto, así como en detener conductas de abuso entre ellos. 

La consideración de las diferencias es algo que se aprende y se actualiza a lo largo de la vida familiar: si bien los roles fraternales pueden cambiar con el tiempo, la flexibilidad para ello tiene que ver con que los chicos hagan distinciones entre el rol del mayor que tiene más fuerza y lidera, el segundo que compite por crear su lugar, el tercero que se hace notar porque “pasa un poco al olvido”, y el cuarto, que por ser el menor,  puede ser sobreprotegido o bien ignorado. 

Hay hermanos que con el paso del tiempo cultivan una íntima amistad, o abren una sociedad o bien se apoyan de forma incondicional. Otros se distancian y toman vidas diferentes y paralelas, haciendo contactos esporádicos para situaciones particulares de celebración o de ayuda mutua. Sin duda, contar con un hermano solidario, empático y cercano puede ser un regalo de la vida, pero no importa tanto el devenir de la relación como el aprendizaje y la comprensión que de uno mismo y de la vida aporta la experiencia, literal, de la hermandad. 

¿Qué si no se tienen hermanos carnales?

A veces se tienen hermanastros, otras veces primos que están criados por los propios padres en la misma casa, a veces familias extensas que conviven en fraternidad, y esos intercambios de pares en los primeros años de la vida, reitero, dan las bases para aprender a relacionarnos, a cuidar, a hacer equipos,  a sumar, a aprender a renunciar y a negociar; a dar voz a nuestras necesidades y por supuesto, a compartir y divertirnos con locura si aprendemos desde temprana edad a jugar.

Yo estoy convencida que el respeto, el cuidado y el honrar la cuna y el linaje del que venimos como hermanos, seamos íntimos amigos, compartamos valores, tengamos la posibilidad de emprender o trabajar juntos o simplemente de vacacionar y disfrutar algunas reuniones, es plataforma para honrar la dignidad humana, el respeto de las diferencias, el reconocer nuestra interdependencia y el manejo oportuno de nuestras competencias y de nuestro poder. 

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Tiempo de lectura dos minutos

Estar en contacto con la naturaleza nos puede aportar muchos beneficios, y ser la solución para mejorar varios de nuestros malestares físicos. Sin embargo, en medio de una ciudad, en la que no abundan los espacios verdes con pasto, estar en contacto con las plantas se ha convertido en una travesía difícil del lograr, pero no imposible.

A lo largo del tiempo se han creado nuevas maneras de abordar el problema del exceso de pavimento, y aliviar la necesidad de estar cerca de la naturaleza. Una alternativa genial para reducir el estrés, y hasta evitar enfermedades crónicas, es el Grounding, una disciplina que nos invita literalmente a poner los pies en la tierra para encontrar la paz y olvidar por un segundo los contratiempos de la cotidianidad.

Beneficios para nuestro organismo

En la antigüedad estar descalzos era una práctica común, pero con el crecimiento de las ciudades los hombres se acostumbraron a utilizar la suela de los zapatos.

Algunos estudios hechos por la Universidad de California revelan que tener una conexión directa con la tierra trae grandes ventajas a la salud. Una de las más importantes es que instantáneamente mejora el estado de ánimo. Esto se explica gracias a que el cuerpo es conductor de electricidad y su carga positiva se enfrenta con la carga negativa del suelo; lo que genera un desahogo necesario para las funciones vitales.

Pero además de ayudar en procesos energéticos, hacer esta práctica ayuda en las siguientes áreas

  • Disminuye la inflamación del cuerpo
  • Mejora el sueño
  • Reduce dolores menstruales
  • Ayuda a la circulación
  • Aumenta nuestro bienestar y nos conecta al momento presente.

Algunas recomendaciones para caminar descalzos 

**Si no se cuenta con un jardín, pueden colocar sus pies sobre una maceta con tierra.

**Para los papás: si su bebé está inquieto y sufre de cólicos, o llora mucho, intenten cargarlo en brazos y caminen descalzos, o simplemente recuéstense en el pasto, lo más seguro es que ambos puedan lograr tranquilizarse.

**En familia organicen picnics, siéntense en el pasto, recárguense en un árbol, abrácenlo y llénense de energía.

**Aprendamos a admirar los paisajes que la naturaleza ofrece. Solo hay que observar las nubes, las estrellas, los amaneceres y los atardeceres.

Disfruten de su estancia en el césped.

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¿Y si cerramos el año empezando la vida?

Guía para tener buenos hábitos

Autora Paola Alderete

Cuando en una consulta o en un curso alguien, de entre 20 y 40 años, me expresa las siguientes inquietudes: “Siento que soy un fracaso. No tengo un proyecto de vida. Estoy perdida. Jamás me he enamorado” o bien me pregunta “¿qué hago mal? ¿qué tengo mal?, o ¿por qué no atraigo a la gente adecuada?”, no puedo evitar contestarles que yo, a mis casi sesenta, aprendo algo todos los días; un nuevo conocimiento, que antes me parecía complicado o una nueva lección de vida, que me permite superar límites que creía imposibles. Ojo, no es que minimice los dolores y sin sabores que tienen los pacientes, pero con el paso del tiempo uno aprende a entenderse, valorarse y a conquistar la vida.  ¿A los 25? era tenaz, pero era una ignorante con doctorado.

La vida es generosa

Pareciera que la existencia, sobre todo en este periodo de pandemia, se ha quedado congelada, sin embargo vale la pena entender este momento desde otro punto de vista. La vida cambia, se hace rara, nos sorprende, nos asusta, nos reta, nos deleita y no se detiene. Y aunque vivir bien o bien vivir no es fácil, la vida siempre puede ser generosa, en particular si la entendemos y la sabemos capotear. Si comprendemos nuestras frustraciones, equivocaciones y fracasos como estados de tránsito que necesitamos para llegar a mejores lugares. Es inevitable.

No pretendo convencer a nadie de que se haga de un optimismo idealizado en el que todo se puede y las cosas que siempre llegarán exactamente como las queremos y necesitamos. No creo en eso porque sé que la vida no se comporta así. Tampoco practico los famosos decretos y las afirmaciones compulsivas: “yo soy valiosa”, “yo soy poderosa”, “yo soy…”  En lo que sí creo es en la atención consciente, en las reflexiones profundas y en los procesos sostenidos, y por qué no, en el deleite de disfrutar el camino mientras atravesamos el trayecto.

Disfrutemos el camino

Para bien o para mal, la educación conservadora, religiosa y represiva que recibí, mi adaptación a las tradiciones familiares y la súper exigencia de mi entorno, me llevó a actuar, desde los primeros años, desde un riguroso “deber ser” que afortunadamente también me dio muchos momentos de diversión y placer. Aprendí, pues, a mezclar ciertas “torturas” con el goce. Y en tanto los hábitos firmes y la voluntad férrea me ayudaron a sostener mis objetivos y a sobreponerme ante los fracasos, mi curiosidad constante me impulsó a buscar, una y otra vez –en lugares familiares y en territorios desconocidos– nuevos senderos… ¡y vaya que los he encontrado! Por eso hoy, a mis casi 60, sé comenzar y emprender, y añoro cada día. Soy el resultado de todo, de lo que fui, lo que soy y lo que quiero ser.

Consejos para vivir bien

A ti que me lees, anhelo poder trasmitirte que lo que vale la pena llega muy ocasionalmente por un golpe de suerte, porque lo preciado (lo que verdaderamente importa) se cuece a fuego lento. Y es que la paciencia es un don en un mundo donde el “lo quiero todo y lo quiero ahora” es la constante: se buscan amores instantáneos, trabajos espontáneos e hijos que crecen espolvoreándoles “royal”. La inmediatez no es una buena consejera, de hecho lejos de enseñarnos a  “tomar la vida por los cuernos” distorsiona los procesos de crecimiento que eventualmente nos permiten conquistar del bienestar.

En honor a lo anterior, aquí les dejo tres ingredientes para vivir bien que me han acompañado a lo largo de mi existir:

  • Una capacidad que, aunque me ha costado, me ha permitido aprender a respirar, a transpirar y a esperar.
  • La clave aquí es no dejar de estudiar, ampliar constantemente nuestros conocimientos. Para lograrlo hay que tener información, terapia –si la situación lo amerita- y suficiente reflexión.
  • La disciplina es la posibilidad de sostener decisiones a través de acciones y omisiones concretas que están direccionadas hacia un propósito deseado. Conquistarla no es fácil para nadie, pero los resultados son maravillosos.

En conclusión, todo es una mezcla de emocionalidad, inteligencia y voluntad. Por eso siento a la vida tan viva, y la enfrento como una aventura interesante, que me desafía y me encanta. Y sí, quiero vivir mucho y más, porque morir simplemente me implicaría dejar de leer, de coger, de reír, de beber, de escribir y de aprender.

¡Buen cierre de año y mejor comienzo de tu vida!

  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.