Siempre nos hemos preguntado ¿qué es el amor? Se puede responder de tantos modos como personas
hay, y no podemos negar que estas respuestas mucho dependen del contexto histórico y cultural.
En el siglo XXI las relaciones interpersonales están pasando por cambios frenéticos y acomodos diversos
que responden a paradigmas en los que la sexualidad está dejando de ser tabú. Cada vez se aceptan más
las diversas orientaciones sexuales y las manifestaciones “no tradicionales” del afecto.

¿Alguien dijo monogamia?

Corazones rojos forman línea diagonal en juego de gato

Cuestiónate y duda:

  • El amor lo puede todo. Es una visión errónea que nos han hecho creer por todos los medios.
    Como todo en la vida, habrá obstáculos y dificultades.
  • El amor, si es verdadero, no se acaba nunca. Así como tiene fecha de inicio, puede suceder que
    tenga fecha de caducidad, y que esto pase no significa ningún fracaso.
  • Estamos predestinados a una persona. Con un océano de posibilidades es imposible concebir
    que haya solo una persona ideal con quien construir una pareja.
  • El amor es fusión. La individualidad y las diferencias enriquecen y hacen crecer una relación. “Tu
    y yo somos uno mismo” acaba por destruir las relaciones.
  • El amor es total. Esta concepción solo lleva al empobrecimiento y aburrimiento dentro de la
    relación. No se puede tener todo en una sola persona.
  • Y finalmente, como empezamos… El amor es monógamo. Esto es una elección; hay que eliminar
    los prejuicios hacia los que viven sus relaciones de manera diferente a la establecida.

¿Algunas de estas trampas te ha hecho sufrir por amor? Si te interesa profundizar más en el tema, te invito a leer: El amor no es como lo pintan.

Lamentablemente vivimos en una sociedad en la que todavía es común que a una pareja, después de cierto tiempo, se le empiece a hacer las preguntas incómodas: “¿para cuándo el anillo?, ¿para cuándo la boda?”. La sociedad sigue privilegiando el matrimonio entre las diversas opciones de vivir el amor. A muchos nos han enseñado que casarse es la finalidad y la realización de una vida amorosa, pero ¿será?

De entrada, tenemos que considerar que el matrimonio es una institución y, como tal, trae reglas y acuerdos. Es un contrato, si queremos verlo así. Y esto podemos contrastarlo con el amor: una relación en la que  la novedad y los cambios son necesarios para mantener la llama viva. Entonces, ¿cómo pueden ambos convivir? A lo largo de la historia hemos pasado de los matrimonios arreglados a los matrimonios por amor, entonces, en teoría tendríamos que saber cómo navegar las aguas del matrimonio y del amor. Pero ¿por qué tantas relaciones caen en las garras de la peligrosa rutina? Toda la ilusión de empezar una vida junto a una pareja poco a poco se convierte en la insatisfacción con el rumbo que hay tomado las cosas.

Torso de novio y novia con brazos entrelazados

Quizás la forma de poder compaginar lo erótico y lo doméstico en una relación matrimonial sería considerando…

  1. Si la persona con la que te vas a casar te aporta paz y tranquilidad.
  2. Si facilita tu existencia y la hace más llevadera.
  3. Si estar con esa persona hace que tengas más opciones de vida en vez de limitarte. Es decir, te da más de lo que me quita.
  4. Si esta persona despierta en ti la ternura, el deseo de hacerle muestras de cariño y de atención.
  5. Si puedes madurar y crecer con ella, y la relación te permite convertirte en una mejor persona.
  6. Si te produce placer, goce, tanto sexual como no sexual.
  7. Si elegir comprometerte con esta persona hace que te atrevas a desafiar prejuicios y a correr riesgos medidos para disfrutar de su amor.

 

Antes de dar el paso piensa en cómo visualizas tu futuro y ten en cuenta que cualquier relación representa un riesgo ya que no hay garantía de un amor que no se deteriore, por eso es importante elegir una pareja con la que las posibilidades de estabilidad y placer sean las más que las menos; te recomiento mi libro 29 claves para encontrar pareja, que te puede guiar en ese aspecto.

Más vale prevenir

OJO con estos rasgos de la personalidad antes de iniciar una relación. Si bien no todos los gaslighteros son iguales, sí comparten rasgos que los caracterizan.
Ten mucho cuidado si llegas a identificar estas actitudes en tu pareja:

 

  • Notas insensibilidad y carencia de afectos. Aguas con una persona que parece que no atraviesa las emociones buenas y malas, y cuyos sentimientos aparentes vienen y van rápidamente.
  • Por lo tanto, es una persona que no entiende los sentimientos ajenos y no puede ponerse en el lugar del otro, carece de empatía, pero espera que los demás sí le demuestren interés.
  • No se hace responsable de sus actos y culpa a los demás, su manera de mostrar arrepentimiento es fingida pues no llega a comprender su responsabilidad dentro de sus acciones.
  • En consecuencia, sus fracasos y dificultades siempre son por alguien más, niega la realidad y se victimiza constantemente.
  • Ojo con las actitudes encantadoras y seductoras, con esta habilidad de genera admiración y atrapa a su presa para usarla de acuerdo a sus propósitos, su fortaleza radica en la seducción.
  • Ten presente que un “gaslightero” es un manipulador, crea farsas y engaños para obtener beneficios, sin importarle la otra persona.
  • Piensa que la ley se puede “doblar” a su conveniencia, desafía las normas sociales y considera inferior a quien no las manipula para obtener un beneficio.
  • Presta atención si ves demasiadas envidias y resentimientos hacia otras personas que tienen algo de lo que el “gaslightero” carece.
  • No es capaz de manejar la frustración y la decepción, y responde de manera iracunda e incluso vengativa.
  • Tiene la necesidad de dominar y por esto crea relaciones de dependencia, le teme a la separación.
  • Requiere ser admirado, tiene ínfulas de grandeza y superioridad así que no toma nada bien las críticas. ¡Mucho cuidado con los arrogantes y megalómanos!

Mano sosteniendo máscara blanca

Actuar a tiempo

Hay que recordar que en una relación de manipulación lo primero que va a buscar el “gaslightero” es aislarte, por esto siempre es necesario contar con una red de apoyo en caso de estar en una situación de gaslighting. Y sobre todo, no tener miedo a pedir ayuda para salir de una relación de abuso.

¿Cómo responder al gaslighting?

El principal problema de tratar con un gaslighter es que hará todo lo posibile para tenerte bajo su control, con sus condiciones. Recordemos que tiende a la personalidad narcisista y manipula tu realidad para que dudes de todo lo que te rodea. Entonces, el primer paso para poder responder es darte cuenta de tu situación para poder actuar.

Es muy probable que sientas impotencia pues ser víctima de gaslighting tiene estragos en la psique y la autoestima, sin embargo, va a ser necesario que reconozcas cómo fue que caíste en una relación abusiva: por miedo a la soledad, que tu vida girara alrededor del amor, incluso sentir una urgencia por encontrar pareja…

Es importante identificar las actitudes que tiene el gaslighter para hacerte caer en su manipulación emocional y psicológica; probablemente encuentres que es un seductor nato, pero dentro de su encanto esconde envidias, deshonestidad y falta de empatía.

Mano extendida en señal de ayuda a mujer cubriéndose la cara

Es de grandes pedir ayuda

Ante una situación así, se vuelve primordial buscar ayuda psicológica para recuperar la confianza en uno mismo, habrá casos en los que se requiera asistencia legal para poder hacer frente y terminar una relación tóxica. Lo principal es levantar la voz para buscar la ayuda adecuada que responda a cada caso específico.

Cuando hablamos de relaciones tóxicas uno de los problemas es que parecen ser un círculo vicioso que nunca termina. Y cuando parece que por fin se acaba… suena el celular con esa llamada o mensaje de tu ex. Es aparentemente inofensivo, te busca para preguntarte cómo estás o decirte que te extraña, pero ¡cuidado! Está buscando que caigas en sus redes de nuevo, a esto se le conoce como hoovering.

 

Curiosamente este término se desprende de las famosas aspiradoras Hoover ya que, por definición, lo que está tratando de hacer la expareja tóxica es, por medio de diferentes artimañas, “aspirarte” hacia la relación que ya terminó.

 

El hoovering es una técnica que usan los narcisos para atraerte una vez más a la relación tóxica, te manipulan para que regreses a sus abusos. La disfrazan de diferentes actitudes que toman hacia ti:

 

  1. Te buscan sin razón alguna. Como te toman por sorpresa, no sabes cómo tomarlo. Evita reaccionar, ignorarlo es el mejor pasa para no darle entrada.
  2. Inventan y difunden chismes sobre ti. Además de querer dañar tu reputación, pueden estar buscando que te defiendas; al final del día estás tratando con alguien que le gusta estar en control.
  3. Buscan mantenerse en tu círculo cercano. Tal vez te enteras que siguen en contacto constante con tu familia o tus amigos.
  4. En casos extremos, pueden amenazar con hacerse daño y así ponerte esa culpa en tus hombros.

Mujer sorprendida ante celular en mano

Recuerda que si lograste terminar una relación tóxica, lo mejor es que permanezca en el pasado, no hay necesidad -aunque parezca genuina- de reconciliación. Lo mejor que puedes hacer es limitar todo contacto con esa persona que intenta regresar a tu vida para continuar con sus juegos mentales. La parte más difícil ya la lograste, te diste cuenta y terminaste una relación no sana, entonces ha estas alturas de tu avance, ¡no vuelvas a caer!

Si es un término nuevo para ti, es momento de que sepas lo que significa pues, aunque parece que se puso de moda, es una definición de gran importancia que se refiere a la manipulación dentro de una relación y, en definitiva, no se trata de algo nuevo.

En la película Gaslight vemos a un esposo se toma la tarea de hacer creer a su pareja que está mentalmente enferma. Claro, como espectador puedes ver todos los trucos y mañas, y desesperarte ante tal situación, pero estando dentro no es tan fácil despertar y tomar acción.

El gaslight consiste en un abuso psicológico y emocional sutil que hace que quién lo recibe dude de sus decisiones y percepciones. ¡Imagínate no tener la certeza de tu realidad! Ahí está el truco del gaslighter: con una red de mentiras, fabricaciones y tejidos trucados te hace creer lo que él o ella quiere que creas, pero lo hace de tal manera que hace parecer que lo que dices, sientes o ves no es verdad y que la culpa la tienes tú.

¡Cuéntaselo a quien más confianza le tengas!

Básicamente, lo que la otra persona quiere hacer es controlarte y dominarte porque, en su idea distorsionada de amor, no te quiere perder. Generalmente se trata de una personalidad narcisista y calculadora que tiende a premeditar cada acción para:

1) Aislarte de tu red social

2) Hacerte perder la noción de realidad

3) Tenerte bajo su control y posesión

Pies encadenados

El gran problema de este modo de manipulación es que una vez estando inmerso es muy difícil lograr distinguir entre lo que es y lo que se te alimenta como mentira para crear otra realidad, el abuso va desde el menosprecio hasta la intimidación y amenazas que, acaban afectando la autoestima.

Para salir de semejante situación es necesario mucho valor, recuperarse a uno mismo y tener una red de apoyo fuerte, además de la ayuda de terapia para superar los abusos psicológicos sufridos durante la relación.

personajes de caja con gorros de navidad y regalos de fondoQué va primero ¿tu salud física,  mental y tu paz interna o prolongar lo impostergable por “cuidar a los demás”?

Las festividades decembrinas y el próximo cierre de año tienden a sacudirnos de una manera en la que hay emociones y malestares que se agudizan, de igual manera, esta temporada nos plantea diversos cuestionamientos sobre logros pasados y proyectos a futuro.

Durante los festejos Navideños, a ciertas actividades, sí o sí, se les pone un freno momentáneo; por ejemplo: el inicio de proyectos laborales, intervenciones para mejorar la remodelación de tu casa, hasta operaciones quirúrgicas que es necesario posponer. Pero hay situaciones, como terminar una relación amorosa, que sí se pueden considerar e incluso, decidir.

 

Un mal amor recrudece sus efectos en estas temporadas, pero ¿por qué?

  1. Entran en juego los acuerdos necesarios para organizar y pasar las fiestas, que generan estrés.
  2. Los encuentros con personas y familiares que vemos poco evidencian o detonan malestares.
  3. El que paren o disminuyan actividades rutinarias y laborales intensifica el convivio de pareja, reflejándose en malestar amoroso (se comparten vacaciones, encierros familiares o reuniones no cotidianas tornan intolerable la intimidad).
  4. Suceden eventos puntuales que dan cuenta de la fragilidad o poca certidumbre que genera la relación.

personajes de caja con gorros de navidad 

Pasos para preparar una decisión

Pregúntante: ¿Esto que siento respecto a mi pareja se dio solo este año o solo con esta persona?

  • Si NO es la primera vez que te pasa, habrá que considerar:
    • Ocurre cada año, estés con quien estés, por lo que tal vez la situación no tiene que ver con la pareja.
    • Ocurre cada año, con la misma persona, por lo que es momento de tomar en serio el malestar, buscar solución o tomar acción.
  • Si es la primera vez que te pasa, habrá que distinguir:
    • Si pasó algo distinto a años anteriores (con la familia, el trabajo, COVID, etc.).
      1. En esta caso date un tiempo para, pasadas las fiestas, asentar la rutina y ver si baja la tensión con tu pareja o surge un problema concreto con ella que puedas resolver. A veces las fiestas generan un malestar difuso y generalizado, que nos confunde y se deposita en la pareja.
    • Si todo es igual y solo la pareja te perturba:
      1. Considera si lo que pasa es algo mayor y no puedes, o no debes, tolerarlo (violencia, mentiras, aburrimiento total).
        • En este caso pon un alto, al menos temporal, y prepárate para luego terminar. No sigas conviviendo porque la cercanía aumenta la posibilidad de poenr en riesgo tu integridad.
      2. Considera si hacer un cambio en este momento te generará más estrés del que ya tiene.
        • En este caso da el paso interno de decidir que SÍ TE MOVERÁS de esa relación, aunque no sea ahora, y planea los pasos para organizar tu salida.
      3. Considera dar un primer paso que empiece a marcar la retirada y preparar la acción.
        • En este caso podrías compartir tu decisión con alguien de tu confianza, o hablar con tu pareja para parepararla, incluso empezar a empacar y tener una charla con los hijos que te han preguntado algo.

personajes de caja con gorros de navidad y pinos nevados

¡OJO! Son muchas las razones que nos detienen a tomar UNA decisión de este tipo cuando es necesario hacerlo:

  • Arruinarle la cena a alguien.
  • Desperdiciar un viaje ya organizado o pagado.
  • Temor a no tener con quien y a dónde ir durante las fiestas.
  • Amargarles las navidades a los hijos, cuando los hay.
  • Quedar mal con alguien con quien ya habías acordado algo.

 

Éstas no son, en general, buenas razones para detener una decisión, por eso elige la opción que más se acerque a tu momento y a tu condición, y deja de rumiar la situación.

Un engaño puede ser una bala directo al corazón o un rasguño, pero en cualquiera de los casos, es una herida que duele y debe ser sanada, pues la lucha entre la pasión y la razón será épica.

 

Hablar de infidelidad es un tema complejo, pues no podemos reducir un evento con tantos matices a un asunto “causa-efecto” donde hay una víctima y un villano. No todas las infidelidades son iguales, no a todas se les concede la misma importancia, no todas se gestan desde el mismo lugar, malestar o deseo. Algunas parten de necesidades personales no satisfechas; en ocasiones son francos impulsos que permiten liberar ansiedad en etapas de transición o adaptación critica; en otras, son síntomas claros de una relación en crisis y, sin duda, son también manifestación de la tragedia que significa que no sean del todo sinónimos fidelidad y exclusividad sexual.

 

Me atrevo a afirmar que, en algunos casos, el impacto de un affair puede llegar a ser, si se maneja de manera oportuna, constructivo. Lograr esto no es tarea fácil, pero si la pareja está comprometida, la explosión de una crisis abrirá puertas para trabajar y actualizar la relación.

 

El objetivo de este texto no es destacar que una infidelidad te brinda posibilidades de crecer en el territorio amoroso o personal; dicha perspectiva me obligaría a diferenciar entre lo que es una “infidelidad necesaria para el crecimiento” y una “infidelidad tóxica” que sólo genera una experiencia de hostilidad, la búsqueda hedonista de placer y la incapacidad para tolerar y contender con las tensiones de una vida en común.

 

No importa cuál sea el origen de una infidelidad, el efecto que produce su descubrimiento es bastante traumático en general: primero se experimenta la sensación de traición y el quiebre de la confianza, después aparece el miedo al abandono, y termina con un profundo sentido de humillación. Los acuerdos de exclusividad sexual traicionados rompen lo límites de la pareja, pues los sentimientos, el cuerpo y la sexualidad compartida te dejan con la sensación de que la pareja nunca volverá a ser la misma.

 

Hay diversos elementos que influyen en la magnitud del efecto de una infidelidad:

– El género: El efecto de la infidelidad puede ser muy distinto según sea vivida por el hombre o la mujer. El tema del patriarcado nos lleva a afirmar que generalmente lo que en el hombre se condona, en la mujer se condena.

– Las circunstancias: El cómo, cuándo, dónde y cuántas veces, hace una diferencia. No es lo mismo una “cana al aire” que una relación de meses o años con involucramiento emocional.

– El perfil del amante: Su edad, atractivo, inteligencia, etc. A las mujeres en general nos afecta que “la otra” sea más joven y atractiva, y a los hombres que el “cabrón” tenga un mayor reconocimiento profesional o social. Pero lo que no toleran ni hombres ni mujeres es que el tercero tenga valores manifiestamente inferiores a los propios, porque, entonces, se suma el agravio de que te cambiaron por alguien que es “menos” que tú.

– El vínculo relacional previo: A más proximidad (un familiar o amigo), mayor es la gravedad y peor el pronóstico.

– La confianza básica desarrollada en la infancia: Este sentimiento es particularmente frágil en individuos cuya estructura de personalidad es o se acerca al narcisismo patológico; para ellos, la experiencia de la traición puede ser tan devastadora que los puede sumir en un estado de desolación y desesperación eventualmente suicida u homicida.

– El trabajo de madurez personal: Alguien comprometido en el propio crecimiento puede manejar mejor el impacto de una infidelidad, aunque no deja de ser doloroso.

Líbrate del dolor infiel

Sin importar ante qué tipo de infidelidad nos encontremos, por lo común está presente la sensación de traición. El engaño es una amenaza directa a nuestro sentimiento de pertenencia y confianza dentro de la pareja. Entonces, ¿cómo puedes manejar lo negativo de su impacto y salir bien librado de su consecuente dolor? Trata de seguir estos siete pasos y lograrás grandes avances.

 

1. Sal del shock inicial

El descubrimiento de una infidelidad produce un efecto traumático que es preciso trabajar.
• A pesar del trauma, de nada sirve actuar con violencia. Perder el control puede llevarte a cometer una tontería. La infidelidad no es motivo suficiente para convertirte en “criminal”.
• Lleva tiempo que regrese la calma; no tomes decisiones precipitadas.
• Controla tu deseo de interrogar a tu pareja como si fueras un inquisidor y espera a que hable.

2. Restaura, paso a paso, la confianza

Aunque la situación es incómoda, desconcertante y dolorosa, la relación puede rescatarse.
• La recuperación de la confianza toma tiempo; al principio hay dudas, suspicacia y reclamos.
• Llegado el momento, establece una comunicación abierta; no dejes que pase mucho tiempo.
• De preferencia, conversa en territorio neutral: analiza motivos, errores de ambos y el deseo de continuar.
• ¿Decir toda la verdad? Si te atreves a preguntar lo que no debes, te arriesgas a escuchar lo que no quieres. Esta curiosidad es peligrosa porque conocer los detalles de la infidelidad tiende a hacer incurable la herida. A veces la verdad es útil y necesaria, pero en otras ocasiones tiene consecuencias adversas y destructivas. Además, centrarse en exceso en el tema de la infidelidad, comúnmente deja fuera temas centrales de la relación.
• No sirve hablar del amante ni buscarlo, ni mencionarlo a cada rato, ni comparar, pues esto genera más humillación y hostilidad e impide la recuperación.
• No compartas lo ocurrido con cualquiera, sólo con amigos o familiares que pueden escuchar sin juzgar.

3. Experimenta el dolor

Confía en la recuperación y déjate sentir. Enojo, culpa, tristeza, miedo… todo. La infidelidad puede ser un parteaguas para mejorar la relación de pareja.

4. Revisa tu relación

Evita etiquetarte en el papel de víctima o de villano; reflexiona en la parte que te toca, pues casi siempre es asunto de dos.
• Debes saber escuchar y aprender maneras de conversar.
• Recorre la historia de la relación y asume tu responsabilidad de cuando empezaron a ir mal las cosas.
• Elige temas a tratar que vayan más allá de la infidelidad.
• Aprende a negociar y a manejar conflictos.
• Concéntrate en mejorar tu relación y no en hablar de la infidelidad.

5. Decídete por una buena relación o por una buena terminación

Si eliges continuar pero no puedes dejar de mencionar lo sucedido, es mejor poner distancia. Si optas por terminar la relación, el enojo y el rencor te facilitarán el alejamiento, pero no es la mejor manera de cerrar.

6. Trabaja en tu madurez personal

A mayor seguridad personal, menor impacto de la infidelidad.

7. Siempre es pertinente buscar ayuda profesional

Del olvido al no me acuerdo

El perdón, como proceso, es necesario para atravesar esta experiencia. Tratar de perdonar en lugar de traer a colación resentimientos del pasado facilita estar presente en la situación actual y dar al otro, y a uno mismo, la posibilidad de cambio.

Sin bien en cada caso perdonar se verbalizará de forma distinta, una buena afirmación de perdón podría ser: “Te perdono, aquello que pasó ya no me influye, pero como consecuencia ocupas un segundo nivel de confianza. No sé si alguna vez estarás en el primero, lo deseo, pero por ahora mantendré ciertas medidas de precaución que te serán evidentes. Aunque también te aseguro que responderé a lo que hagas ahora y no a lo que hiciste entonces. Si noto algún prejuicio respecto a ti te lo haré notar para poder platicarlo”.

La importancia de una infidelidad y el pronóstico de su posible asimilación no deben establecerse en función del placer que proporciona, sino de las otras variables: la pasión es diferente al amor; la primera, justamente, caracteriza las infidelidades.

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Además de la sensación de impotencia ante la poca maniobra que goza una amante para convivir con su “amor”, hay una serie de situaciones, sentimientos y circunstancias por las que atraviesa una mujer en una relación, siendo la amante en una relación. ¿Cuáles son las más comunes?

Hablemos de las amantes

Ojo: me referiré a “la amante” como aquella persona que asume ese rol “en solitario”, es decir,  sin tener otra pareja –o al menos una pareja significativa y formal- por lo que atribuye a la relación de amantes su apuesta principal. Sin duda, hay infidelidades en que ambos involucrados están casados o tienen alguna relación de pareja  comprometida; en dichos casos no se consolida un triángulo: de hecho se logra un cierto equilibrio en la relación de amantes en tanto que ambos forman parte de otros espacios de vinculación que les implican tiempo, cuidado y energía.

 

  • La sensación de estar en desventaja en tanto que no ocupa el lugar público de ser la pareja  formal, ni de contar con la presencia permanente de su amor.

 

  • Los sentimientos de minusvalía y de resentimiento pueden ser constantes: “¿cómo es que si tanto me amas no buscas terminar ‘aquello’ y quedarte aquí?”, “¿no soy suficiente como para que dejes todo por mí?”.

Torbellino de emocioanes

  •  El dilema emocional que se experimenta: navegar entre el enojo, tristeza, celos, desventura.

 

  • El afrontamiento de la soledad y la mentira: es común escuchar sobre la desazón que sobreviene al tercero, sobre todo en los días festivos que se queda “solo” (¿solo solo o solo de pareja?), mientras el amante comparte con su cónyuge.

 

  • La mentira: muchas amantes no comparten con sus familias y amigos que están en una relación –por temor al juicio y al estigma social-, así como por el cuidado que tienen en preservar el bienestar de su pareja y de la relación.

La complejidad de la relación y el desgaste

En general la mezcla de experiencias que vivencia “la tercera en discordia” pueden convertirse en un cúmulo de reclamos e insatisfacciones que empiezan a pesar más que el gozo mismo que aportan los encuentros. No es poco común que el malestar detone en la actuación de alguna conducta que favorezca el descubrimiento de la situación y la explosión de una crisis que impulse necesariamente a una resolución: todos conocemos también esas historias en las que el amante “manda un anónimo” o en que la esposa atiende un telefonazo y recibe amenazas e información.

 

Pero no solo la acción directa de la amante puede generar el descubrimiento, también sabemos del mensaje de amor descubierto en el teléfono, de la factura de un hotel encontrada en el buró, de la página de Facebook que se olvidó cerrar, y con ello inicia el peregrinar de sospechas que ponen en riesgo el sostenimiento de la situación.  Estas desafortunadas acciones decantan generalmente en el rompimiento del triángulo por la devastación que generan, impidiendo la posibilidad de que la relación progrese.

Resolver o retirarse

Es menester de quien se posiciona en este lugar reflexionar si se siente en una relación de abuso y descuido por parte del amante,  y de ser el caso, busque resolver o bien retirarse, pero no le corresponde actuar en perjuicio de otros terceros que forman parte de la ecuación (cónyuge, hijos u otros familiares o amigos) para saldar cuentas de lo que no le está dando su amante.

 

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Generalmente cuando se habla de la posición del amante en una relación, se le nombra con apodos denigrantes y se le embiste con señalamientos acusadores y juicios morales: “esa puta”, “el pendejo aquel”, “la vieja esa”, “claro, la embaucó a ver qué le saca”, “pinche idiota quién se cree”. 

La mirada al tercero

La mirada al tercero no como un sujeto, no como una persona activa en el triángulo amoroso, sino como objeto de uso y/o abuso del “villano” da cuenta de la simplificación que se hace de las experiencias triangulares, del desconocimiento que se tiene de la complejidad del fenómeno y de la primacía que se da a la vida de pareja – particularmente a la matrimonial – sobre cualquier tipo de acuerdo amoroso que se salga de la normatividad.  

 

La carga moral que se le atribuye al tercero como el causante de “la destrucción” de la pareja, deposita en él o en ella todos los prejuicios –sexuales, económicos, sociales- en relación a la infidelidad. El tercero es persona también. Sobra decir que, si bien puede ser un hombre o una mujer quien ocupe este lugar, la mayoría de las personas que se colocan en esta posición del triángulo son mujeres.

¿Hombres amantes?

Por supuesto que hay hombres que “sufren de amor” siendo los amantes de mujeres comprometidas en una relación matrimonial, pero es poco común que se limiten a ese vínculo, y que no se acompañen de otra persona en la vida cotidiana y en los eventos sociales. Es extraño también escuchar que una mujer que está comprometida con una pareja le pida “fidelidad” a su amante, situación que es extremadamente común cuando la amante es una mujer. 

Es poco frecuente también, pero llega a ocurrir, que un hombre o una mujer elija  la posición de tercero en un triángulo porque tiene a través de ella lo mejor de su pareja sin cargarse con la faena de lo doméstico. Sin embargo la mayoría de los amantes albergan la fantasía de que “tarde o temprano” serán la pareja formal, y sufren en silencio el tener que vivir en la soledad y en la ocultación. 

Personas con necesidades e intereses

Desde ese lugar, que es el más común, el tercero en discordia tiene que afrontar una sensación de impotencia ante la poca maniobra de que goza para convivir con su amor, así como del escaso influjo que tiene sobre las condiciones familiares del otro para hacerlo decidirse de una vez por todas en apostar en su relación. La sensación de impotencia se amplifica cuando la vida del tercero gira en torno a esa sola persona: estrategias para adaptarse a sus tiempos, imposibilidad de iniciar otra relación, incluso certezas de que la otra persona “jamás” dejará a su pareja.  

Quizás por eso, uno de los retos centrales de la postura del amante, cuando la situación deviene en algo más lastimoso que gozoso, es analizar –más allá del amor que experimenta por su pareja– si quiere permanecer en el triángulo como elección consciente o por necesidad. ¿De qué sirve que te quieran si no te quieren como quieres que te quieran? La terminación de una relación triangular también tiene derecho a consideraciones y cuidados para no dejar despojado o alienado al tercero tras años de intercambio; los acuerdos que cada pareja asuma dependerán de la forma como se consolidó el vínculo, pero ser el tercero no avala la postura de “nada puedo pedir yo”. Es necesario visualizar al tercero como un “ser de carne y hueso” que requiere de cuidado y consideración, como a la familia del amante, una entidad a la cual no le corresponde salir dañada innecesariamente. 

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  • PLATICAS

    A través de una charla interactiva con su audiencia Tere Díaz pone “sobre la mesa” conceptos innovadores sobre el tópico tratado así como experiencias personales que le permitieron a ella atravesar retos personales a lo largo de su vida personal y profesional.

  • TALLERES

    Experiencia vivencial de tres horas que facilita el cambio personal. proceso de transformación. A través de actividades teórico prácticas que alternan la exposición de información relevante sobre el tema en cuestión con algunas dínamicas personales o grupales, Tere Díaz, siembra las semillas que permitirán a los y las participantes tomar consciencia de su situación, adquirir  herramientas emocionales y sociales para favoreces su crecimiento personal,  y activar  mediante acciones concretas el proceso de cambio.